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Version para imprimirInforme Anual 2006 —Banco de la Reserva Federal de Dallas

Un cómputo de los beneficios de mercados globales

El declive en los costos de comunicación y transporte ha reducido directamente lo que los consumidores y los negocios pagan por una gama amplia de productos y servicios. Las llamadas telefónicas cuestan centavos. El costo de la información se ha hecho insignificante. Cada visita a una tienda de víveres o a un centro comercial comprueba las gangas que pueden obtenerse en productos electrónicos, ropa y otras mercancías importadas. Pero los beneficios no paran aquí.

Los costos menores incurridos al divulgar información y transportar mercancías tienen repercusiones en toda la economía mundial, incrementando la productividad y reduciendo los precios de muchas maneras más.

Mejores funciones de producción

En una economía global más integrada, el capital, la mano de obra y la tecnología tienen una mayor libertad para combinarse en formas diferentes y más eficientes. Las compañías pueden utilizar el mundo entero para ejecutar sus procesos de producción, logrando ahorros significativos en los costos que pueden pasarse a los consumidores.

La Era Industrial limitó la eficiencia de las compañías. Mientras fue necesario transportar la materia prima por camiones y los trabajadores tenían que permanecer in situ, las funciones de producción rara vez se extendían más allá de una región o cruzaban las fronteras nacionales. El declive en el costo de los fletes —particularmente los fletes aéreos, con sus entregas rápidas— permitió que los productores ampliaran su gama de insumos. En forma similar, las comunicaciones más económicas han ofrecido incentivos a las compañías de servicios para globalizar sus operaciones de información.

El advenimiento de cadenas de abastecimiento globales, entrelazadas por la tecnología de información moderna, ha extendido las operaciones de grandes comerciantes minoristas mucho más allá de sus mercados domésticos. J.C. Penney Co., por ejemplo, ha utilizado tecnologías digitales para contraer los ciclos de sus productos para modas femeninas. (Ver La globalización y la moda).

La globalización y la moda

Las operaciones globales de J.C. Penney en la esfera de las modas disfrutaban de un alto grado de agilidad y eficiencia. Sin embargo, para Peter McGrath, esta realidad era solamente un punto de partida.

Desde su base de operaciones en Plano, Texas, este ejecutivo principal en adquisiciones deseaba reducir lo más posible hasta cero el ciclo de producción. El logro de este objetivo exigía la eliminación de semanas en cada uno de los pasos de este ciclo, desde la etapa de investigación de las tendencias en la moda hasta los detalles logísticos de la distribución.

Peter McGrath
Peter McGrath

El incentivo provino de la industria misma. Durante los últimos 20 años, el tiempo transcurrido desde el desfile de modas hasta los escaparates de los almacenes se había reducido a menos de la mitad, lo cual obligaba a los comerciantes minoristas a mantener un ritmo de velocidad cada vez mayor. "Puedes asistir a un desfile de modas y tener a una diseñadora interpretando la moda a las costureras en una fábrica de la China dentro de tres horas” expresó McGrath.

Hasta hace nada más 10 años, los minoristas operaban en ciclos de producción de 70 semanas. Contratos más eficientes en el extranjero y tecnologías nuevas ayudaron a comprimir este ciclo a 50 semanas. J.C. Penney se encontraba atascada en este ciclo hasta fines del 2005, encadenada a un ciclo de producción de un paso tras otro que requería una aprobación a cada etapa.

"Sabíamos que no podíamos hacer que las máquinas de coser, los buques y los camiones de transporte se aceleraran," dijo McGrath. "Pero se nos ocurrió que podríamos hacer que los procesos se realizaran simultáneamente."

El primer paso tomado por McGrath consistió en derrumbar los muros entre el personal que observa las tendencias de las modas y el personal que diseña la ropa. "Ahora, el equipo que investiga las tendencias analiza la información que recoge y la entrega directamente al departamento de diseño."

Los miembros del equipo investigador sigue asistiendo a desfiles de modas y estudiando escaparates de almacén, pero hay sitios de subscripción en la Web que permiten acceso en tiempo real a desfiles de modas en Milán y a despliegues de Navidad en los escaparates de Bergdorf Goodman.

La selección de un esquema cromático para intercalar en los diseños de las siguientes temporadas había demorado cinco meses. Ahora, un fotoespectrómetro escanea los colores digitalmente y los distribuye alrededor del mundo por la Internet, ahorrando cuatro semanas.

"Nosotros solíamos enviar la paleta de colores a los telares extranjeros y ellos entonces nos devolvían muestras a los Estados Unidos," dijo McGrath. "La nueva tecnología nos permite aprobar las muestras en el sitio."

La tecnología de alta resolución de nuestros días produce imágenes computarizadas tan exactas que los diseñadores en Plano pueden determinar si el saco de un vestido vestiría mejor con un ajuste minúsculo del hombro. La capacidad para efectuar alteraciones iniciales sin necesidad de salir de la oficina ha eliminado dos semanas del ciclo de producción.

En cuanto al resto de los procesos de producción, nada serviría sino un rediseño de ingeniería total. Los acuerdos con telares y fabricantes se volvieron a redactar y cada uno de los procesos de aprobación se agilizó.

Mediante el uso de tecnología y conocimientos, J.C. Penney logró extraer eficiencias nuevas de una función productiva global. Actualmente, el ciclo de producto máximo de la compañía es de sólo 40 semanas. El pináculo de la eficiencia se ha reservado para las colecciones de ropa juvenil, que pueden ir del concepto al almacén en sólo 17 semanas.

A pesar de la gran reducción en el tiempo del ciclo, McGrath no está satisfecho. Él continuará alterando las oportunidades ofrecidas por la moda para ajustarlas mejor a los recursos ofrecidos por el mundo.

Los minoristas de Europa y de los EE. UU., se están convirtiendo en empresas multinacionales que logran enormes mejoras en la eficiencia al extender las funciones de la producción hacia atrás en la cadena de abastecimiento y hacia adelante en el mercado de consumidores. Estas empresas compran lo que es barato en la China, en la India, en Vietnam y en otros lugares, para que puedan vender sus productos a precios menores en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, minoristas principales, como Wal-Mart Stores Inc., Home Depot Inc. y Starbucks Coffee Co. están cruzando el Pacífico, no solamente para encontrar fuentes de productos sino también para competir en el floreciente mercado de consumidores de la China. Están observando también a la India, la cual acaba de abrir su sector minorista a la participación extranjera.

Muchas otras compañías operan ahora a escala global. Las ventas de compañías norteamericanas realizadas a través de filiales extranjeras exceden en 3 a 1 el total de las exportaciones de los EE. UU. Las inversiones extranjeras abarcan todas las fases del comercio —fabricación, tecnología de la información, servicios al cliente, investigación y desarrollo, procesamiento comercial, administración y distribución. Hasta la China, un país de gran atractivo para la inversión extranjera, observa la adopción de estrategias globales por parte de sus compañías. Haier, el fabricante principal de electrodomésticos en la China, opera más de una docena de fábricas en el extranjero, inclusive una planta de refrigeradoras en Camden, en el estado de Carolina del Sur de los EE.UU.

La Economía del Conocimiento despeja el camino para que más negocios extiendan sus actividades más allá de sus fronteras nacionales. La mayor movilidad viene acompañada de nuevas oportunidades para que las compañías afinen su ventaja competitiva mediante la búsqueda de eficiencias en todos los rincones del mundo.

Una competencia más robusta

Los consumidores ya no tienen que aceptar lo que se ofrece en los mercados locales, lo cual representa para ellos una bendición, pero para los productores, un desafío. La globalización significa que una competencia nueva puede emanar de cualquier parte del mundo. Las importaciones en relación con el consumo global en los hogares han estado subiendo por décadas, desde menos del 18 por ciento en 1965 a más del 42 por ciento en la actualidad. (Ver el Cuadro 5.) Esta tasa de crecimiento se ha acelerado en la última década a medida que el declive en los costos de comunicación ha introducido industrias nuevas en la arena de la competencia global.

Cuadro 5. La competencia global reduce la inflación

Un mayor número de vendedores…

Las importaciones mundiales en relación con el consumo han ascendido al doble durante las últimas cuatro décadas, sometiendo a la competencia más amplia inherente al comercio internacional un mayor volumen de lo que los consumidores compran.

Cuadro 5. Importaciones mundiales en relación con el consumo en los hogares

…significa precios más dóciles

En sitios donde los mercados se hacen más abiertos, el aumento en la competencia tiende a moderar los costos de productos y servicios.

Cuadro 5. La competencia global reduce la inflación

Las fuerzas competitivas nos obligan a hacernos cada vez más productivos —inclusive, si es necesario, volviendo al principio en búsqueda de mejores maneras de llevar al mercado productos y servicios a precios más bajos. Esta dinámica simple, puesta en juego a una escala global, es la base del lamento con frecuencia escuchado de muchas compañías en los EE. UU.: Carecemos de poder competitivo en cuanto a precios.

Con frecuencia, lo que frustra a los vendedores beneficia a los compradores. Durante la última década, en los EE. UU. cayeron los precios de aparatos de televisión, juguetes, loza, ropa y muchos otros productos que enfrentan una competencia significativa de las importaciones. Los precios de muchos productos desligados de la globalización aumentaron, como, por ejemplo, los precios de servicios de televisión por cable, servicios de hospital, boletos deportivos, arrendamiento, reparaciones de autos y otros. Entre 1987 y 2003, las relaciones en crecimiento más rápido entre las importaciones y la producción extrajeron presiones inflacionarias de los precios cobrados por productores domésticos en una amplia gama de industrias. (Ver el Cuadro 5.) Las ganancias obtenidas de mercados globales no se limitan a productos comerciados a nivel internacional. Al contrario, se extienden a productos no exportables como casas, las cuales contienen alfombras, cableado eléctrico y otros insumos que enfrentan actualmente una mayor competencia internacional.

La globalización de la Era Industrial estuvo relacionada principalmente con artículos que generalmente eran pesados y voluminosos, y cuyo transporte de un sitio a otro era costoso. La creación de mercados mundiales para alimentos, energía, metales, vehículos, aparatos electrónicos, textiles y otros productos elevó estándares de vida alrededor del mundo al aumentar la producción, bajar los costos, alzar los ingresos y estimular el progreso económico.

La materia prima y los productos manufacturados constituyen todavía la mayor parte del comercio actual, y la exportación de mercancías ha alcanzado niveles sin precedentes.

La globalización de artículos ha representado más competencia para los fabricantes de los EE. UU., quienes se han visto forzados a cerrar plantas y reducir planillas, por supuesto, pero también se han hecho más productivos. Desde 1990, la producción real en fábrica ha aumentado de $52,000 a $108,000 por obrero en los EE. UU.

Mientras la globalización de la Era Industrial aumentaba la competencia entre los productores de mercancías, los proveedores de servicios permanecieron en gran parte aislados en sus mercados domésticos. Los costos del transporte cayeron, pero las comunicaciones en la Era Industrial continuaron siendo caras, limitando la comercialización de servicios y manteniendo altos sus precios.

No cabe duda que los servicios constituyen el sector más grande de producción en las economías modernas. Los servicios representan el 77 por ciento de la economía en los EE. UU. y el 66 por ciento en el resto del mundo. Las comunicaciones rápidas y baratas de la Economía del Conocimiento han encendido una nueva ronda de globalización, esta vez aumentando la competencia en los servicios al igual que en las mercancías.

La relación entre servicios y mercancías en las exportaciones de los EE. UU. ha alcanzado el 44 por ciento, representando un aumento del 25 por ciento de lo que era hace un cuarto de siglo. (Ver el Cuadro 6.) El crecimiento en la comercialización de servicios ha sido generalmente más lento en el mundo en general, aumentando del 21 por ciento al 25 por ciento de los productos exportados desde 1975. Estas cifras sugieren que los Estados Unidos están a la vanguardia de las naciones en el cambio de su producción de las industrias manufactureras a las industrias de servicio. En los años venideros, es probable que otros países sigan el ejemplo de los EE. UU. en el aumento del comercio de servicios.

Cuadro 6. A sus órdenes

El sector de servicios aumenta su participación en la exportación

La Economía del Conocimiento, con su flujo más libre de información, crea competencias nuevas a medida que expande el comercio internacional en servicios. En las últimas dos décadas, la exportación de servicios ha aumentado con mayor rapidez que la exportación de productos, particularmente en los Estados Unidos.

Cuadro 6. El sector de servicios aumenta su participación en la exportación.

Cambios en los patrones de comercio de las industrias

De 1992 a 2005, las exportaciones de los EE. UU. subieron anualmente en por lo menos un 10 por ciento en 11 industrias. Las importaciones han aumentado a ese nivel en solamente cinco industrias.

Exportaciones
importaciones

Aunque el total de exportación de servicios en los EE. UU. creció algo más rápido que la exportación de productos entre 1992 y 2005, muchos sectores individuales han avanzado a un paso más rápido en la penetración de mercados extranjeros. Once categorías registraron aumentos de más del 10 por ciento anual, entre ellas, servicios de computación e información; arrendamientos de películas y programas de televisión; servicios de investigación y pruebas; contabilidad, auditoría y teneduría de libros; finanzas; y educación. Sin embargo, solamente cinco categorías de importación registraron incrementos anuales de por lo menos el 10 por ciento: ingeniería industrial; finanzas, arrendamientos operacionales, seguros, y deportes y artes interpretativas. (Ver el Cuadro 6.)

En general, los EE. UU. registran un superávit en el comercio de servicios, lo cual es un reflejo de su capacidad y experiencia en muchos de los sectores de alto valor agregado de la Economía del Conocimiento.

Con frecuencia, sus legados de recursos y sus talentos inducen a las naciones a concentrarse en un segmento u otro de la industria. Algunas veces, sin embargo, los países parecen estar vendiendo las mismas cosas los unos a los otros.

En los EE. UU., por ejemplo, los servicios de computación e información produjeron un aumento anual del 22 por ciento en las exportaciones entre 1992 y 2005, pero el crecimiento de importación de ese sector también fue robusto, siendo del 10 por ciento. Las naciones pueden, en efecto, intercambiar servicios similares, pero un análisis más profundo revela patrones de comercio basados en ventajas comparativas. En los servicios de computación, los EE. UU. exportan los conocimientos altamente cotizados de investigadores, y de arquitectos y diseñadores de sistemas, mientras que importa servicios de programadores básicos, los cuales representan los regimientos de infantería en la economía de la información.

En la Economía del Conocimiento, las compañías y el personal de servicio están aprendiendo lo que los productores de mercancías han sabido por mucho tiempo: La globalización crea oportunidades pero también causa dificultades. Algunas empresas prosperarán mientras que otras fracasarán. Inevitablemente, algunos trabajadores perderán sus empleos y tendrán que enfrentar el desafío de encontrar empleos nuevos. Los mercados globales pueden hacer que más de nosotros seamos vulnerables en cuanto a la seguridad de nuestros empleos, pero todos nos beneficiamos porque la competencia a nivel mundial hará bajar los precios de productos para consumidores, de insumos para productores y ahora, más que nunca, de servicios.

Una especialización mayor

Las contracorrientes en el comercio de servicios demuestran que los mercados globales expanden el ámbito de la especialización. Creamos lo que mejor podemos crear y comerciamos lo demás. Para una economía en general, la especialización produce ganancias en la productividad que sobrepasan lo que las empresas pueden lograr a nivel microeconómico mediante el uso de tecnologías nuevas e inversiones en plantas y equipos. En efecto, uno de los mayores beneficios de la globalización consiste en los incentivos que ofrece para la reorganización de la actividad económica y la redistribución de recursos globales para lograr una mayor productividad.

Aun cuando los costos de las comunicaciones eran altos, la globalización creó oportunidades para la integración vertical de la industria manufacturera, con una división internacional de la mano de obra basada en recursos naturales y en otros insumos. Un ejemplo clásico, popularizado por Milton Friedman, es el de los lápices de madera, fabricados con cedro de Oregón, grafito de Ceilán, bronce de fundiciones en los EE. UU., y componentes para borradores de Indonesia.

Nuestro mundo actual transfiere el enfoque a los recursos humanos, forjando una división de mano de obra algo diferente. Los EE. UU. y otras naciones prósperas y bien educadas abastecen al mundo de productos y servicios impregnados en conocimientos. Obreros altamente capacitados en estos países construyen aeronaves de propulsión a chorro, productos farmacéuticos, dispositivos electrónicos avanzados y mercancías de todo tipo con un alto valor agregado. Al mismo tiempo, administradores, abogados, artistas y otros trabajadores del conocimiento tienen más oportunidades para invertir sus talentos a escala global. Los catedráticos norteamericanos, por ejemplo, no dictan sus clases exclusivamente a estudiantes en los campus universitarios. Con las comunicaciones avanzadas que tienen a su alcance hoy día, los profesores pueden reunir a estudiantes de Europa, Asia y las Américas en aulas virtuales.

Barbie, la muñeca típicamente norteamericana, ilustra cómo la economía globalizada funciona para reducir los costos. Un estudio realizado en la década de 1990 reveló que las muñecas estaban hechas con plástico de Taiwán, cabello de nailon procedente del Japón y telas de la China, con el ensamblaje final realizado en Indonesia y Malasia. El diseño, la comercialización y la distribución —los componentes de servicio del proceso de producción que tienen un alto valor agregado— se efectuaron en los EE. UU. Incluyendo las utilidades, el 80 por ciento del precio de venta de la muñeca Barbie permaneció en los EE. UU.

Las naciones en desarrollo están encontrando nichos comerciales en las industrias de servicio, además de la industria manufacturera. Médicos de la India realizan el reemplazo de caderas y otros procedimientos quirúrgicos a precios más bajos que los cobrados en los hospitales de los EE. UU. La contratación en el extranjero de servicios comerciales ha crecido con rapidez, porque compañías en las naciones prósperas buscan una integración vertical en el sector de servicio, trasladando sus centros de telefonía, procesamiento de datos y otras tareas rutinarias a trabajadores de la India, las Filipinas y otras economías emergentes.

Mercados más grandes

El teléfono no habría sido un descubrimiento de mucho valor si Alexander Graham Bell hubiera vivido en una isla con una docena de habitantes que podían comunicarse hablando a voces. Es necesaria la presencia de un gran número de clientes separados por vastas distancias para que los servicios telefónicos sean rentables.

Para muchos productos y servicios, el tamaño de los mercados es un factor muy importante. Además de su rol en el ensanche de la búsqueda de insumos y talento humano, los mercados de mayor tamaño ofrecen incentivos adicionales para la innovación, la formación de empresas y la aceptación de riesgos. La expansión de la base potencial de clientes ayuda a crear mercados viables para productos de alta especialización. Por ejemplo, la compañía Encysive Pharmaceuticals con su casa matriz en Houston está tratando de localizar un mercado global para que su tratamiento de una enfermedad poco común de los pulmones produzca utilidades. (Ver Nuevas esperanzas en la lucha contra las enfermedades.)

Nuevas esperanzas en la lucha contra las enfermedades

La hipertensión arterial pulmonar, un trastorno poco común relacionado con una presión extremadamente alta en las arterias más pequeñas de los pulmones, afecta aproximadamente a 100,000 personas en los EE. UU. Esta cifra es demasiado grande para no prestarle atención pero demasiado pequeña para motivar a la mayoría de las empresas farmacéuticas

El inicio de operaciones a nivel global fue la manera en que Encysive Pharmaceuticals llegó a resolver este dilema. Al expandir el número de clientes potenciales, el mercado internacional ofreció a esta firma radicada en Houston la masa crítica necesaria para la creación de Thelin, el nombre de fábrica para sitaxentan sódico.

Bruce Given
Bruce Given

"Si uno va a realizar todo el esfuerzo necesario para construir una infraestructura, es realmente necesario contar con suficientes pacientes para que esto valga la pena," declaró Bruce Given, Presidente y Ejecutivo Principal de Encysive.

La hipertensión arterial pulmonar es uno de los 5,000 trastornos de la salud denominados enfermedades huérfanas, o sea, aquellas que afectan a menos de 200,000 personas en los EE. UU. El mercado más grande inherente a la globalización hace mucho más probable que las compañías se embarquen en el arriesgado negocio de encontrar tratamientos nuevos. "Hay algunas indicaciones huérfanas de tamaño tan pequeño que para la obtención suficientes pacientes para los trámites regulatorios, no hay otra alternativa que ir al mercado global," expresó Given.

El desarrollo de medicamentos es extremadamente caro. De cada mil medicamentos sintetizados, 100 llegan a la etapa de pruebas con animales, 10 alcanzan la etapa de pruebas clínicas y solamente uno logra llegar al mercado. Sin un número suficiente de pacientes, las compañías farmacéuticas no pueden justificar el tiempo y los gastos necesarios para las investigaciones y el proceso de aprobación.

En la actualidad, Encysive vende Thelin en Europa y se encuentra en espera de la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. También está pendiente la aprobación de este producto en el Canadá y en Australia, y la compañía está examinando posibilidades en la América Latina y quizás en otros mercados.

La incursión en Europa dobló el mercado potencial a 200,000 pacientes, un número lo suficientemente grande para hacer factible la comercialización de Thelin. Encysive distribuye Thelin directamente en Europa y planea hacer lo mismo en los Estados Unidos y en el Canadá. En otros lugares, es probable que la compañía se asociará con una compañía farmacéutica grande que se encargará de la distribución y pagará regalías a Encysive.

"No importa quién tú seas, " declaró Given. "Si tu negocio está relacionado con el desarrollo de drogas, lo estarás haciendo para un mercado mundial. Cada vez más, esto incluye la búsqueda de pacientes en lugares como la India y la China, lo cual anteriormente no se hacía con frecuencia."

Los mercados globales despejarán el camino para generaciones futuras de medicamentos huérfanos. Una economía cada vez más integrada puede inclusive llegar a ser un factor crítico para tratamientos de uso generalizado.

"A medida que las autoridades regulatorias continúan tratando de obtener mayores garantías de la seguridad y efectividad de los medicamentos antes de darles su aprobación, el número de pacientes en los expedientes están generalmente aumentando," expresó Given. "Por lo tanto, inclusive en indicaciones más grandes, las compañías con frecuencia consideran que es necesario o aconsejable globalizar sus actividades con el fin de inscribir suficientes pacientes en sus pruebas para cumplir con las expectativas regulatorias dentro de un tiempo razonable."

Los magnates de la Era Industrial crearon sus fortunas principalmente mediante ventas domésticas. Entre los 30 norteamericanos más ricos en 1918 figuraban: John D. Rockefeller en la industria petrolera, Henry Ford en automóviles, J. P. Morgan en la banca, Andrew Carnegie en el acero, W. K. Vanderbilt y E. H. Harriman en ferrocarriles, y J. Ogden Armour y Louis F. Swift en el procesamiento de carnes. Industriales surgieron en Inglaterra, Alemania y otras naciones para abastecer de petróleo, automóviles, servicios bancarios, acero, transporte y carne a sus mercados nacionales respectivos.

Los titanes de la Era del Conocimiento son empresarios globales. La lista de los super-ricos en la revista Forbes está dominada por líderes empresariales que amasaron sus fortunas dando poca importancia a las fronteras. En los EE. UU., Bill Gates desarrolló la compañía de tecnología informática más grande del mundo. El sueco Ingvar Kamprad vende los muebles de Ikea en todo el mundo. Lakshmi Mittal, de la India, produce acero en 16 países de cuatro continentes. Bernard Arnault, en Francia, vende artículos de lujo en todo el mundo bajo las marcas de Louis Vuitton, Fendi y Christian Dior.

Los mercados más grandes pueden ayudar hasta en la producción de mejores películas. Más de la mitad de las 15 películas con los presupuestos más altos en la historia fracasaron en su esfuerzo por hacerse rentables en los EE. UU. Hollywood suplementa el mercado doméstico con ventas en el extranjero, las cuales representan más de la mitad de los ingresos generados por algunas películas. A escala mundial, las 15 películas más exitosas alcanzaron su punto de rentabilidad con ingresos extranjeros que excedieron la taquilla doméstica en todas las películas menos tres. (Ver el Cuadro 7.)

Cuadro 7. Mega-películas alrededor del mundo

Las ventas en los EE. UU. de ocho (en rojo) de las 15 películas con los presupuestos de producción más altos fueron insuficientes para cubrir sus costos, pero alcanzaron utilidades generosas después de que las registradoras de las taquillas internacionales dejaron de sonar.

  En millones de $ de los EE. UU.
Las 15 películas con el mayor presupuesto
Presupuesto
Venta EE. UU.
Venta mundial
King Kong (2005) $207 $218 $549
Superman Returns (2006) 204 200 391
Spider-Man 2 (2004) 200 374 784
Titanic (1997) 200 601 1,835
Chronicles of Narnia (2005) 180 292 749
Waterworld (1995) 175 88 255
Wild Wild West (1999) 175 114 218
Van Helsing (2004) 170 120 300
Terminator 3 (2003) 170 150 433
The Polar Express (2004) 170 173 297
Poseidon (2006) 160 61 182
Alexander (2004) 155 34 167
Pearl Harbor (2001) 152 199 451
Troy (2004) 150 133 497
Pirates of the Caribbean 2 (2006) 150 423 1,065

Si la distribución no hubiera sido globalizada, las casas cinematográficas posiblemente habrían tenido que restringir sus gastos, quizás reduciendo la escenografía, realizando menos investigación, utilizando animación menos compleja o ejecutando la película con efectos especiales menos espectaculares. La contribución a las utilidades netas hecha por aficionados alrededor del mundo permite la producción de películas con un presupuesto más alto.

La economía de los EE. UU. es enorme —representa un cuarto de la producción mundial. Pero una operación matemática sencilla sugiere que la globalización cuadruplica el terreno de juego de los empresarios norteamericanos. El mercado global les ofrece —tanto a ellos como a sus competidores alrededor del mundo— la base de clientes más grande de la historia.

Economías a escalas extendidas

Las fábricas de la Era Industrial generalmente operaban con elevados costos fijos y variables. La producción se hizo más económica a medida que las compañías incrementaron su producción, pero solo hasta cierto punto. Pasado ese punto, la producción de cada unidad se hizo más cara y satisfacer la demanda adicional aumentaba los costos. Al final, la reducción en las utilidades a escala dio como resultado precios más altos.

Un mundo basado en la información difiere de un mundo material en el sentido de que un número mayor de productos tienen costos fijos altos y costos marginales bajos, o sea, que presentan utilidades a escala cada vez mayores. La Era del Conocimiento con frecuencia conlleva costos de desarrollo altos porque incorporan grandes cantidades de capacidad intelectual bien remunerada. Sin embargo, una vez iniciada la etapa de producción, el costo marginal de vender los productos a consumidores adicionales es relativamente bajo a largo plazo.

Tales productos bajan de precio cuando los mercados son grandes y globales. El desarrollo de un medicamento, por ejemplo, exige típicamente años de investigación y pruebas por científicos, médicos y otros profesionales cuyos servicios son caros. Las compañías farmacéuticas pagan entonces a abogados y grupos de personas que ejercen presiones políticas para que naveguen al arduo proceso de la aprobación. Al sumar todo esto, el costo medio de introducir un medicamento nuevo al mercado es de $1,000 millones. Sin embargo, una vez en producción, el costo de la fabricación de cada píldora puede calcularse en centavos.

La economía explica por qué las empresas farmacéuticas se han convertido en negocios altamente globalizados. Las ventas en el extranjero representan más del 40 por ciento de los ingresos de las empresas farmacéuticas principales de los EE. UU., aunque cuentan con un enorme mercado doméstico. Las compañías que operan en países más pequeños derivan una proporción aun mayor de las ventas que realizan más allá de sus fronteras nacionales.

Al igual que el desarrollo de medicamentos nuevos, la instalación de una infraestructura para teléfonos celulares es costosa. Durante las últimas dos décadas, la inversión en comunicaciones inalámbricas sobrepasó la suma de $200,000 millones en los EE. UU. solamente —sin lugar a dudas, con costos fijos altos. El aumento de la demanda baja el costo de los teléfonos celulares porque las redes telefónicas añaden clientes a un costo mínimo, distribuyendo los costos fijos sobre un número vasto de consumidores. Lo que en el pasado fue un lujo que sólo los ricos podían pagar, el servicio ahora está al alcance de las masas. Más de 2,700 millones de teléfonos celulares operan alrededor del mundo, sobrepasando en forma significativa el número de conexiones terrestres.

Los teléfonos celulares se han convertido en el medio de comunicaciones dominante en muchos países en desarrollo, permitiendo que hasta un limpiabotas guatemalteco se conecte a la red. En efecto, en todos los niveles de desarrollo económico, las utilidades crecientes de las empresas de servicio celular facilitan la subscripción a estos servicios de más personas. (Ver el Cuadro 8.)

Cuadro 8. Un mundo celular

El servicio de telefonía inalámbrica se ha extendido con mayor rapidez que el de las conexiones telefónicas terrestres. Las utilidades a escala en aumento han reducido rápidamente los costos del teléfono celular, permitiendo de esta manera que usuarios en todos los niveles de ingresos se conecten.

Cuadro 8. Un mundo celular

La industria de servicios telefónicos por línea terrestre creció hasta alcanzar proporciones gigantescas mucho antes de que los microprocesadores introdujeran la era de los teléfonos celulares. La electricidad y el cableado eléctrico, junto con un modicum de electrónica, fueron lo suficiente para el famoso mensaje telefónico en inglés "Mr. Watson, come here …!" —con todo lo que siguió después. Sin embargo, aun los primeros teléfonos celulares incorporaban un contenido mucho más amplio del conocimiento: microcircuitos para controlar la señal, eliminar la estática con filtros, trasladar a los clientes de una torre a otra y almacenar sus números.

A pesar de toda esta tecnología, los teléfonos celulares son más baratos que las líneas terrestres porque su componente principal es la pastilla de microcircuitos, un insumo producido con costos fijos muy altos y costos marginales muy bajos. La caída vertiginosa en los precios de pastillas de microcircuitos para computadora ha reducido los precios de los teléfonos celulares. Texas Instruments Inc., por ejemplo, ha desarrollado una sola pastilla de microcircuitos que ejecuta todas las funciones necesarias con grandes ahorros en los costos de producción, lo cual permite que los modelos nuevos se vendan a un precio tan bajo como de $30 (Ver Teléfonos celulares para las masas.)

Teléfonos celulares para las masas

El nombre es muy expresivo: LoCosto. Texas Instruments Inc. lo escogió para nombrar el primer módem de teléfono celular con una sola pastilla de microcircuitos que se ha desarrollado en toda la industria, diseñada especialmente con el fin de fabricar teléfonos de bajo costo para clientes en países de economía emergente.

La pastilla de microcircuitos de LoCosto ejecuta las funciones que en el pasado necesitaban tres o cuatro microprocesadores. Y sin embargo, su capacidad es suficiente para permitir que los teléfonos móviles reproduzcan música y videos.

"Uno tiene que establecer una relación apropiada entre rendimiento y precio para que la gente pueda comprar el teléfono," expresó Remi El-Ouazzane, un ciudadano francés que ocupa el cargo de gerente general de las operaciones de la unidad de Texas Instruments que comercializa el teléfono LoCosto.

Las barreras de costo de los teléfonos celulares se han estado derrumbando por décadas. En la década de 1980, los primeros modelos se vendieron por más de $4,000, un precio que solamente los clientes más prósperos podían pagar. La pastilla de microcircuitos de LoCosto será un componente crítico en teléfonos que se venderán por $30 o menos en los mercados de países en desarrollo.

Los teléfonos celulares baratos han surgido como consecuencia de un esfuerzo ininterrumpido por reducir el número y el costo de sus componentes. La tecnología de una sola pastilla de microcircuitos, desarrollada en el año 2002 y utilizada en dispositivos Bluetooth, GPS, Wi-Fi y televisores digitales portátiles, permite que Texas Instruments reciba rendimientos efectivos más altos de las obleas de silicio, la materia prima de los microprocesadores. Al reducir el número de microprocesadores, la pastilla de microcircuitos de LoCosto reduce el consumo de energía y el tamaño y costo de la placa de microcircuitos.

A pesar de ser la clave para teléfonos de bajo precio, la pastilla de microcircuitos de LoCosto no es, en lo absoluto, un producto de baja tecnología. "Estamos utilizando la tecnología más compleja y avanzada para satisfacer las necesidades de las regiones menos avanzadas del mundo," declaró El-Ouazzane.

Texas Instruments no divulgará sus costos, pero El-Ouazzane reconoce que el desarrollo de nuevas tecnologías exige bastante recursos económicos para las tareas de investigación y desarrollo, recursos que solo es posible recuperar por medio de períodos de producción largos.

"Para sostener la investigación y el desarrollo necesarios con el fin de crear una arquitectura revolucionaria, es necesario contar con una economía a escala," afirmó.

Debido a que enfoca mercados emergentes, la pastilla de microcircuitos utilizada en LoCosto es por su naturaleza un producto global, destinado a la producción en masa. Texas Instruments vendió 15 millones de unidades en los seis meses siguientes a la introducción de LoCosto en septiembre del 2006 —históricamente el lanzamiento más veloz de un producto inalámbrico por Texas Instruments, el productor Nro. 1 de pastillas de microcircuitos para teléfonos celulares.

Motorola, Nokia y los fabricantes de equipos originales de la China se encuentran entre la docena de fabricantes de teléfonos celulares que ya compran los microcircuitos de LoCosto. "Los países emergentes se están convirtiendo en los mercados de crecimiento más rápido del mundo para todas las compañías globales," explicó El-Ouazzane. "El mercado de teléfonos celulares permanece sin explotar, ya sea en la India, la China o en la América del Sur."

Los teléfonos celulares son de importancia fundamental para cerrar la brecha digital que divide a los países ricos de los países pobres. En muchas economías emergentes, un teléfono celular en la bolsa o cartera puede ser el medio principal de muchos ciudadanos para obtener acceso a la información, inclusive en la Internet. Nada de esto sería posible sin microprocesadores cada vez más baratos, accesibles únicamente por medio de economías a escala creadas por mercados globales.

El software, las computadoras y la Internet exhiben también crecientes utilidades a escala. Lo mismo ocurre con muchos productos cuyos componentes principales son pastillas de microcircuitos y software, como, por ejemplo, las cámaras digitales, los reproductores de DVD, los juegos computarizados, los dispositivos GPS y los reproductores MP3. Las utilidades crecientes encuentran su camino también hacia industrias tradicionales. La investigación agrícola incorpora esfuerzos científicos prolongados y caros sobre las maneras de aumentar el rendimiento de los cultivos y evitar enfermedades en las plantas. Los costos variables de semillas nuevas son por lo general bajos.

Mercados de capital más amplios

Los productos y servicios no son los únicos que cruzan con mayor facilidad las fronteras nacionales. A medida que se derrumban las barreras que obstruyen los flujos de capital, los fondos de inversión —la fuerza que impulsa el crecimiento económico— han adquirido libertad para ir en busca de una mejor rentabilidad alrededor del mundo.

Y lo han hecho con ganas. Desde 1980, la inversión extranjera acumulada en acciones y bonos ha aumentado desde un 1.5 por ciento hasta constituir un 59 por ciento de la producción mundial. La inversión directa en compañías en el extranjero ha aumentado del 5.2 por ciento al 24 por ciento.

Este dinero ayuda a las empresas a iniciar o expandir sus operaciones, a invertir dinero en equipos nuevos, adquirir la última palabra en avances tecnológicos y emprender proyectos de investigación y desarrollo. Como resultado, la producción aumenta y los costos disminuyen.

Los países prósperos siguen recibiendo la mayor parte de la inversión internacional, pero han comenzado a emerger participantes nuevos. En años recientes, la China ha estado entre los países líderes que reciben inversión extranjera para plantas y equipos. Además, este país fue aventajado solamente por los Estados Unidos en cuanto a ofertas públicas iniciales en el año 2005, con un 15 por ciento del total mundial.

La integración financiera ha ofrecido a los empresarios en ciernes de muchos países acceso a fuentes de capital más económicas. En efecto, los mercados financieros se han democratizado, distribuyendo el capital disponible para la inversión a una población cada vez más amplia.

Mercados más competitivos

Los monopolios fueron una plaga para las economías de la Era Industrial. Muchos se formaron debido a los límites inherentes a los mercados nacionales —un solo productor capaz de satisfacer toda la demanda, altos costos que erigían barreras contra la introducción de productos alternativos, o la escasez de estos productos. Sin la necesidad de competir para obtener clientes, los productores tenían más poder para realizar utilidades extra manteniendo los precios elevados.

La globalización erosiona el poder para controlar los mercados. Los monopolios naturales que podrían surgir en economías nacionales —como, por ejemplo, servicios de aerolíneas, electricidad o telefonía— no existen a escala global.

La integración de mercados de capital globales crea mayores probabilidades para que los competidores ingresen a mercados con altos márgenes de rentabilidad. Ninguna barrera económica es demasiado alta. Un mundo inundado de dinero puede suministrar cualquier monto de inversión por adelantado para crear empresas nuevas y desafiar a los monopolistas.

Aunque las economías a escala en las industrias basadas en el conocimiento pueden representar un incentivo para productores grandes, la globalización ha hecho más competitivos los mercados al fomentar la libertad del ingreso al mercado y el comercio de productos rivales. Dicho en pocas palabras, no hay ningún monopolio de ideas. Los diseñadores de software pueden crear lotes alternativos de código para programar computadoras. Los diseñadores de pastillas de microcircuitos pueden encontrar maneras nuevas de aumentar la potencia del producto.

La amenaza de competidores nuevos mantiene los precios bajos. La economía del mundo actual, saturada de conocimientos compartidos con mayor facilidad a través de fronteras nacionales, introducirá productos alternativos al mercado con más rapidez, reemplazando monopolios con competidores.

Un desbordamiento mayor de conocimientos

En todos los rincones del mundo es posible encontrar conocimientos, pero su distribución no es igualitaria. En los EE. UU., por ejemplo, más del 30 por ciento de las personas de 25 años de edad o más son graduados universitarios. Sin lugar a dudas, éste es el porcentaje nacional más alto. En un mundo progresivamente más globalizado, el conocimiento creado en un país rara vez permanece dentro de ese país por mucho tiempo. Ese conocimiento fluye de inmediato hacia donde se valoriza. (Ver el Cuadro 9.)

Cuadro 9. Aumento, no fuga de capital intelectual

La búsqueda creciente de conocimiento en el extranjero…

El número de estudiantes que cursan carreras en el extranjero ha aumentado más de cuatro veces durante las últimas cuatro décadas. Los EE. UU. han estado a la vanguardia de este fenómeno con un 22 por ciento de estudiantes extranjeros en el 2004.
Cuadro 9. Aumento, no fuga de capital intelectual...La búsqueda creciente de conocimiento en el extranjero.

…pero las lagunas escolares todavía son grandes

Aunque los EE. UU. educa a más extranjeros que cualquier otro país, todavía aventaja al mundo con un margen considerable de graduados universitarios como parte de su propia población adulta.

 

Cuadro 9. Aumento, no fuga de capital intelectual.pero las lagunas escolares todavía son grandes.

Trabajadores en marcha

Durante la última década, más trabajadores educados han cruzado sus fronteras nacionales en busca de oportunidades.

Porcentaje de la población altamente capacitada y nacida en el extranjero

  1995 2001     1995 2001
Austria
15.0
 
14.3
    

Luxemburgo

40.1
 
49.0
 
Bélgica
9.7
 
10.1
   

Países Bajos

8.8
 
8.8
 
Canadá
19.8
 
25.8
   

Portugal

2.8
 
15.3
 
Dinamarca
5.2
 
7.6
   

España

3.8
 
6.5
 
Francia
12.3
 
12.4
   

Suecia

8.2
 
14.2
 
Grecia
6.1
 
12.1
   

Reino Unido

8.8
 
16.0
 
Irlanda
11.3
 
18.1
   

Estados Unidos

11.5
 
14.5
 
Italia
.9
 
6.1
             

Hasta años recientes, muchos de los chinos que estudiaban en el extranjero permanecían fuera de su país. Pero actualmente, una economía en rápido crecimiento los atrae de vuelta a la China.

Más estudiantes chinos regresan a la China.

La propiedad intelectual amerita una protección legal fuerte, pero el desbordamiento de conocimientos genera beneficios significativos. Los conocimientos se dividen en dos categorías amplias —los incorporados en productos, servicios y recursos de capital que se trasladan de un país a otro, y los que existen aparte del comercio y de la inversión.

Existiendo con frecuencia sin relacionarse con ninguna industria específica, el conocimiento de aplicación potencial (disembodied knowledge), puede expandir en forma significativa la capacidad de los países para producir bienes y servicios para los mercados mundiales. W. Edwards Deming y J. M. Juran, dos catedráticos norteamericanos, desarrollaron técnicas para el control de calidad que introdujeron vastas mejoras en los procesos de manufactura. Después de adoptar esas técnicas en la década de 1950, el Japón transformó su economía asolada por la guerra en un poderoso centro manufacturero de alta calidad a bajo costo. Con el éxito del Japón, estas ideas ganaron aceptación en los Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo.

Un ejemplo contemporáneo de la utilización de conocimientos de aplicación potencial lo hallamos en el Proyecto del Genoma Humano. Investigadores científicos desentrañaron los secretos del ADN en 2001 y este avance ya se ha aplicado a tratamientos nuevos para algunas enfermedades. El código genético se ha publicado por la Internet, poniendo este caudal de conocimientos médicos al alcance de investigadores alrededor del mundo.

Los conocimientos de aplicación potencial van mucho más allá de las investigaciones académicas o científicas, porque incluye noticias financieras, medios de comunicación impresos y electrónicos, informes analíticos, bases de datos y hasta chismes. Los conocimientos de este tipo se transmiten entre los países cuando la gente emigra o viaja, y cuando colegas a distancias remotas establecen contacto por medio de la Internet, por correo electrónico o por teléfonos celulares. Los universitarios que estudian en el extranjero son particularmente importantes en la difusión de los conocimientos. Actualmente, el número de estos universitarios ha alcanzado un nivel sin precedentes, y los EE. UU. es el país de destino principal.

Un mundo interconectado facilita el traslado de los conocimientos de aplicación potencial a través de las fronteras nacionales. Por ejemplo, una investigación en la Internet llevó a la empresa BrassCraft, un fabricante de válvulas, a establecer contacto con una compañía ubicada en un pequeño pueblo europeo, porque era la única fuente de los conocimientos especializados necesarios para automatizar sus operaciones. (Ver La tecnología se descubre a veces en lugares remotos).

La tecnología se descubre a veces en lugares remotos

Detrás de cada lavamanos e inodoro, hay un tope esférico; es una válvula que cierra y detiene el flujo de agua. Para instalar una de las válvulas tradicionales, cuyo diseño data de la década de 1940, es necesario darle ocho o nueve rotaciones difíciles de ejecutar.

BrassCraft fabricaba este tipo de válvulas, pero descubrió que podría desarrollar un buen mercado para una válvula que pudiera instalarse en un momento, mediante una sola rotación rápida de un cuarto de vuelta.

La planta de la compañía en Lancaster, Texas, fabricaba válvulas tradicionales en dos turnos de 10 horas cada uno. Un proceso semi-automatizado limitaba la producción por operador a 6,500 válvulas por turno.

Jim Bevan
Jim Bevan

"Todo tenía que ver con la destreza manual del empleado y el operador podía comenzar a trabajar como un autómata en muy poco tiempo,” explicó Jim Bevan, el Director de Operaciones.

El uso de la misma tecnología para producir válvulas de un cuarto de vuelta habría requerido un manejo excesivo para hacer que las operaciones rindieran utilidades. Por lo tanto, BrassCraft enfrentaba el mismo desafío que Henry Ford: Cómo lograr una producción masiva en los EE. UU. con una reducción en la mano de obra. La solución obvia fue elevar el grado de automatización, pero la tecnología simplemente no existía.

¿O sí existía?

Don Glover, Vicepresidente de Ingeniería en la casa matriz de BrassCraft, en Novi, Michigan, había tenido noticias de una compañía europea que fabricaba equipos para la manufactura de válvulas de gas que se instalaban con una rotación de un cuarto de vuelta. Gregg Koehn, Director del Departamento de Ingeniería de Fabricación, exploró la Internet con gran diligencia y encontró su objetivo en un pequeño pueblo del cual nunca había oído siquiera mencionar.

En enero de 2002, Bevan y Koehn se embarcaron en un viaje exploratorio clave para el futuro de su compañía.

"Lo que nos impresionó del equipo que encontramos fue que el fabricante había olvidado más que lo que otros habían aprendido en toda su vida acerca de este tipo de ensamblaje,” dijo Bevan.

El objetivo de BrassCraft era encontrar una tecnología que pudiera producir una válvula de cierre con tope esférico cada tres segundos, con la función de los operadores limitada solamente a resolver problemas. Durante la primera reunión, y comunicándose a través de intérpretes, el fabricante del equipo concluyó que él podría construir máquinas que fabricaran una válvula cada 3.25 segundos. La compañía europea se comprometió además a eliminar ese cuarto de segundo.

La observación de un equipo similar en acción permitió el cierre del trato. Bevan y Koehn vieron una máquina que fabricaba válvulas con gran eficiencia, controlada por un solo operador que solamente necesitaba tocar una de cada 100 válvulas fabricadas.

Bevan experimentó su momento de nirvana. "Era simplemente hermoso para alguien educado en ingeniería," dijo. "Cada uno de los principios que yo había aprendido estaba gloriosamente incorporado allí en todo su esplendor. El proceso era silencioso y preciso."

En noviembre de 2002 una máquina hecha a la medida llegó a Lancaster, exactamente en la fecha programada. Tres técnicos europeos dedicaron tres semanas a su instalación, tomando en sus descansos café expresso, gracias a una máquina que BrassCraft compró para que trabajaran a gusto.

En sus cuatro primeros años, la máquina ha producido millones de válvulas. La productividad ha aumentado en casi un 700 por ciento, y no ha ocurrido la devolución de una sola válvula defectuosa.

La globalización facilita el desbordamiento de conocimientos del tipo que brindó a BrassCraft un gran impulso en su productividad. A medida que las válvulas de cierre de tope esférico continúan saliendo del proceso de producción con este equipo, BrassCraft continúa cosechando los dividendos de una economía mundial integrada.

Los trabajadores del conocimiento gozan hoy de una mayor movilidad que la que tenían hace apenas una década. (Ver el Cuadro 9.) La marcha precipitada hacia una economía de mercado ha aumentado el valor del conocimiento en la China. Como resultado, un número creciente de estudiantes chinos educados en los EE. UU. y en otros países están regresando a su país, llevando consigo conocimientos que podrán utilizar en el rápido desarrollo económico de la China.

El desbordamiento de conocimientos aplicados proliferó durante la Era Industrial. Los productos físicos dominaban el comercio mundial y las comunicaciones a larga distancia eran costosas. Todavía podemos observar muchos de estos desbordamientos, pero la globalización rica en información de nuestros días crea oportunidades mucho mayores para la transferencia de conocimientos que no se han incorporado todavía en productos y servicios.

La difusión del consumo no competitivo

La mayoría de los bienes materiales son competitivos. Una camisa la puede vestir solamente una persona a la vez. Una comida puede consumirse solamente una vez. Sin embargo, miles de millones de personas pueden ingresar a la Internet al mismo tiempo. Su uso por parte de una persona no inhibe el uso por parte de otra persona en la misma calle —o bien, en los desiertos de Mongolia. El consumo de la Internet no es de naturaleza competitiva.

Los televidentes que acaban de sintonizar un programa no reducen el consumo de los otros televidentes que ya lo sintonizaron. El programa de entrevistas presentado por Oprah Winfrey se transmite a 126 países. Y ella no es la única con un público de esta envergadura. Un número grande y creciente de canales de televisión están alcanzando públicos globales. MTV, por ejemplo, fue sintonizado en 496 millones de hogares en 2006. (Ver el Cuadro 10.) A medida que las conexiones de banda ancha en la Internet se proliferan, transmisiones de audio y de video de todo tipo se transformarán en extensiones verdaderamente globales del consumo no competitivo.

Cuadro 10. La transmisión alrededor del mundo

La televisión ofrece un consumo no competitivo y enfrenta pocas barreras tecnológicas para alcanzar un público global.

Gráfica 10. La transmisión alrededor del mundo

El consumo simultáneo por parte de muchas personas puede hasta fomentar mejoras en el producto. Cuanto mayor fue el número de hogares con teléfono, tanto mayor fue el valor de poseer un teléfono. Una ventaja ofrecida por películas y programas de televisión populares consiste en el placer adicional de conversar acerca de ellos con otras personas que los han visto. Desde entregas por correo electrónico hasta entregas a domicilio, los servicios en red ilustran la manera en que el consumo no competitivo incrementa el valor de algo.

La Edad Industrial fue una época de productos competitivos. La oferta era limitada y el aumento de la demanda tendía a hacer subir los precios. Una mayor parte del consumo actual no es competitivo, lo cual se ha hecho posible mediante las tecnologías que diseminan información de manera rápida y económica a públicos grandes. Cuando se trata de productos del conocimiento, la oferta no tiene límites en el sentido tradicional. Un aumento en la demanda no aumenta necesariamente los precios. En realidad, con frecuencia los reduce.

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El mejor de los mundos —La globalización de la Economía del Conocimiento
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Un cómputo de los beneficios de mercados globales
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