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Version para imprimirInforme Anual 2005 —Banco de la Reserva Federal de Dallas

Fiscalmente ineptos

Las economías de mercado dependen del sector privado para la comida, la vestimenta, el refugio, el entretenimiento y mucho más. Los gobiernos suplen necesidades que los mercados no pueden suministrar eficientemente-las carreteras, la protección policial, un sistema legal, para sugerir solamente algunas.

Las listas de deseos del sector público crecen en la medida en que las sociedades se enriquecen. Si los gobiernos se convierten demasiado grandes, las economías sufren a medida que los recursos desviados del sector privado se convierten en objeto de decisión política ejecutiva.

A pesar de que un gobierno más grande puede minar la vitalidad económica, el sector público en muchos países se está expandiendo, tanto en los más globalizados como en los menos globalizados. Los puntajes del Fraser sobre el tamaño del gobierno indican que los países más abiertos no están mucho mejor que los menos internacionalizados. En lo que se refiere a las transferencias y los subsidios del gobierno, en realidad los más globalizados tienen peor puntaje. (Consulte el Cuadro 5.) Los datos señalan que la globalización no ha constreñido la política fiscal al mismo grado que lo ha hecho con la política monetaria.

Tal vez la reducción de impuestos ha disminuido las tasas más altas, pero aún los países altamente globalizados todavía exigen grandes impuestos para respaldar el gasto social. En Francia, por ejemplo, los impuestos a los ingresos componen el 9 por ciento de los costos laborales, pero los gravámenes para programas sociales impuestos a los trabajadores y a los empleadores suman otro 39 por ciento. Alemania mantiene programas costosos que otorgan a los desempleados tanto como el 63 por ciento de sus ingresos de trabajo activo-y esto es pagado por los contribuyentes, por supuesto.

Los países han descubierto que no pueden cobrar grandes impuestos sobre factores móviles. Por eso los trabajadores y sus empleadores, que son menos capaces de atravesar fronteras que el dinero, son los que tienen que pagar la cuenta por un sector público en expansión.

La política fiscal no debería estar eximida de la globalización-por lo menos en teoría. Las compañías y los trabajadores deben darse cuenta que el consumo en constante crecimiento, cuando no es cubierto por flujos de ingresos existentes o nuevos, algún día llevará a recortes presupuestales o a impuestos más altos. Al saber esto, deberían buscar la seguridad de las economías que tienen las políticas fiscales más sólidas.

¿Por qué los factores móviles no huyen de los gobiernos más grandes? Muchas empresas y trabajadores, por supuesto, tienen lazos de lenguaje, de cultura y otros con sus países de origen. Muchos gobiernos funcionan con deuda, así que el lapso que existe entre recibir beneficios y pagar por los mismos también puede ser crucial. Las compañías, los inversionistas y aún los trabajadores pueden estar dispuestos a quedarse en su lugar a cambio de las ventajas a corto plazo del gasto gubernamental, que incluyen subsidios y contratos lucrativos que apuntan a atraer el comercio. Los factores móviles pueden poner el dinero en sus bolsillos ahora, sabiendo que tienen la libertad de trasladarse cuando haya que pagar las cuentas y dejar la deuda para las generaciones futuras.

La apertura misma también puede hacer más fácil operar con déficit-por lo menos a corto plazo. El endeudamiento en el extranjero reduce la tendencia de los gastos deficitarios a excluir la inversión privada y aumentar las tasas de interés. Sin el estímulo de gastos de endeudamiento más altos, es menos probable que crezca la presión política para cortar el gasto.

Australia, Canadá, Gran Bretaña y varios de los países más pequeños de la UE, todos altamente globalizados, han cortado los gastos deficitarios desde la primera parte de la década de 1990. Alemania y Francia, países menos abiertos a la globalización, no han mantenido la norma de la UE de déficits menores del 3 por ciento del PIB. Después de varios años de superávits presupuestarios, Estados Unidos ahora se enfrenta con déficits federales sustanciales y enormes obligaciones a largo plazo sin respaldo financiero para jubilados y servicios de salud. El saldo negativo para 2006 se estima en un 3,2 por ciento del PIB.

El gasto deficitario persistente puede crear problemas para la política monetaria. Cuando las autoridades fiscales tienen grandes déficits, esto presenta una elección difícil para los bancos centrales: monetizar el saldo negativo y causar inflación, o ponerse del lado de la estabilidad de los precios con tasas de interés más altas que desalientan la actividad económica.

Para protegerse del dinero fácil, los Estados Unidos y otras naciones otorgan a sus bancos centrales un algo grado de independencia de la influencia política. Cuando las autoridades monetarias están aisladas, generalmente se han mostrado capaces de resistir la presión de aumentar el volumen monetario para financiar los déficits.

No se debe dar por sentada dicha independencia. Un saldo negativo excesivo puede dividir las autoridades monetarias y fiscales sobre la importancia de la estabilidad de los precios. La tentación de interferir políticamente en la política monetaria aumenta a medida que el consenso sobre la lucha contra la inflación se debilita.

La independencia del banco central conlleva aún más peso en un mundo globalizado, con su capital cada vez más móvil. Cuanto más la política invade la política monetaria, existe más riesgo de insensatez fiscal, inflación grave y fuga de capital.

Cuadro 5
La política fiscal y la globalización

Los gobiernos más grandes estancan las economías, pero los que están interconectados no están reduciendo el tamaņo de sus sectores públicos (arriba). Ellos suelen mantener transferencias y subsidios costosos (en medio). Y a pesar de la presión de reducir las tasas, han mantenido una carga impositiva alta para apoyar sus programas sociales generosos (abajo). Los países se vuelven más globalizados cuando pasan del cuartil I al cuartil IV.

Government size

Transfers and subsidies

Individual income taxes

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Una carta del Presidente
La Carrera hacia la cima: Cómo la competencia global disciplina la política pública
Reduciendo el mordisco de la inflación
Abierto al comercio
Restricciones al mercado de trabajo
Fiscalmente ineptos
Hacia una economía global
Reconocimientos, notas de los cuadros, fuentes de datos y créditos de las fotografías
Misión crítica: El lado comercial del banco central