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Restricciones al mercado de trabajo
Las exigencias del mercado internacional son una fuerza que lleva a mejores políticas cuando los factores son de gran movilidad. La globalización ha sido menos decisiva en cambiar las políticas que afectan los recursos que son menos libres para migrar.
Los factores de la producción difieren en su habilidad para cruzar las fronteras. La información y el dinero se mueven rápidamente de una parte del mundo a la otra en un abrir y cerrar de ojos. En el otro extremo, el terreno no puede ser movido para nada. El mercado laboral busca su ventaja internacional lentamente, ya que es limitado por las leyes de inmigración y por nuestra afinidad por la patria, la cultura y la familia.
Probablemente debido a la movilidad internacional limitada de los trabajadores, la medida del Banco Mundial de la flexibilidad laboral no mejora a medida que los países se globalizan más-sólo cuando lleguemos al cuarto más alto. Las naciones más internacionalizadas sí les dan a las compañías mayor libertad de determinar las condiciones de empleo, una indicación de un vínculo entre las políticas laborales y la globalización. (Consulte el Cuadro 4.)
Por ahora, estos países son la excepción. Aún en nuestros tiempos de globalización, muchas naciones retienen leyes que dificultan la contratación y el despido de los trabajadores. Al principio la protección laboral suena atractiva, pero estas políticas impiden la habilidad de los trabajadores para competir . Cuando las compañías enfrentan reglamentaciones laborales onerosas, no pueden adaptarse rápidamente a las nuevas oportunidades que se presentan en el mercado. A menudo son cautelosas en contratar a nuevos trabajadores, porque será difícil deshacerse de ellos si las expectativas optimistas de ventas luego se desbaratan.
La insistencia de Japón de preservar su tradición de empleo de por vida ha sido una razón importante por la cual su economía, de alto vuelo en el pasado, ha languidecido durante más de una década después de 1990. Las políticas laborales de Alemania han retrasado el crecimiento en una nación que una vez fué la locomotora para la economía global.
Los países con los mercados laborales más regulados tienden a tener ingresos per capita más bajos. El Banco Mundial informa que muchas naciones imponen enormes cargas sobre los empleadores que despiden a trabajadores-el equivalente de 165 semanas de salario en Brasil, 112 en Turquía, 90 en China, 79 en India. Todos son países relativamente pobres.
En cambio, aquellos países que imponen menos cargas sobre los empleadores generalmente son más ricos. Estados Unidos, por ejemplo, no exige en absoluto indemnización por despido, y esto permite que las compañías determinen sus propias políticas.
Los tiempos pueden estar cambiando. Las nuevas leyes laborales de Francia, decretadas el año pasado, permiten que las compañías pequeñas contraten y despidan empleados con mayor facilidad. Una provisión permite que las empresas despidan a los trabajadores sin causa durante los primeros dos años de empleo. Una tercera parte de la fuerza laboral de Japón ahora consiste de trabajadores temporales y contratistas, mientras que hace una década era solamente el 20 por ciento. Ellos no tienen derechos de empleo de por vida. Alemania, Italia y otras naciones han comenzado a debatir sobre reformas laborales, una señal de que por lo menos algunos de los líderes reconocen que para competir globalmente se requiere la capacidad de adaptarse rápidamente.
Estos cambios son alentadores, pero las políticas laborales al estilo antiguo tienen respaldo poderoso. Como resultado, la reforma ha sido conflictiva y gradual, en lugar de generalizada. Los países menos globalizados todavía tienen un largo camino que recorrer antes de lograr la flexibilidad del mercado laboral que se ven en Estados Unidos y otros de los más altos en el índice de A.T. Kearney.
La persistencia de las restricciones en el mercado laboral demuestra que el camino desde la globalización hacia mejores políticas públicas no se ha completado. Algunos países arrastrarán sus pies. Muchos se resistirán a los llamados a desmantelar las protecciones laborales y otros reglamentos populares, aunque los líderes reconozcan lo que se debe hacer. Sin embargo, no nos podemos equivocar en la dirección de la marcha. El mundo se está moviendo más hacia políticas económicas dirigidas por el mercado, gracias en parte a las exigencias de la globalización..
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Cuadro 4
Flexibilidad del mercado laboral
Las naciones altamente globalizadas suelen permitir mayor libertad en contratar y despedir a los trabajadores.

El aumento en la movilidad de la mano de obra ayuda a que estas economías sean más productivas y dinámicas, lo que resulta en ingresos per capita más altos.

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