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Abierto al comercio
Imagine un manifiesto capitalista. Prescribiría el comercio libre, la competencia abierta, la elección individual, fuertes derechos de propiedad y todos los otros ingredientes esenciales para una economía de mercado saludable.
Estos atributos pueden ser medidos. El Instituto Fraser, el Banco Mundial, la Fundación Heritage, El Instituto para la Estrategia y la Competitividad, Transparencia Internacional y otros grupos de expertos compilan clasificaciones consistentes, basadas en hechos, sobre el clima para el capitalismo alrededor del mundo. Tomados en conjunto, proporcionan una amplia gama de criterios para medir la calidad relativa de las políticas económicas.
La comparación de estas mediciones con las clasificaciones de globalización de A.T. Kearney revela una correlación marcada entre las fronteras más abiertas y las políticas que refuerzan el rendimiento económico.
Las dos fuerzas se complementan-o sea que la causalidad estricta es evasiva. La globalización claramente les da a los gobiernos incentivos para promulgar políticas que atraigan y retengan los factores móviles. A la misma vez, los países con políticas sólidas tendrán más éxito en la economía global, motivando mayor apertura y conexiones transfronterizas más profundas. El debate del huevo y la gallina no debe restar mérito de la verdad fundamental que la globalización y las buenas políticas van unidas.
Recorramos una docena de medidas políticas para ver como se correlacionan con la globalización. (Consulte el Cuadro 3. )
Las políticas de comercio son un buen punto de partida. Desde 1990, las naciones han quitado restricciones sobre bienes y servicios, firmando casi 180 pactos regionales de comercio, incluyendo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1992. La creación en 1995 de la Organización Mundial del Comercio (OMC), compuesta de 149 naciones, dio una sacudida de liberalización en áreas tales como los servicios financieros globales, las telecomunicaciones y otros sectores de alto valor agregado. La OMC también estableció un foro para mayor apertura del mercado, y sus miembros ahora apuntan a lograr grandes avances en asuntos difíciles como las restricciones y los subsidios en el comercio agrícola.
La oleada de acuerdos de comercio ha abierto los mercados. Desde 1980, las negociaciones han rebajado el arancel promedio drásticamente del 27,6 por ciento al 11,3 por ciento para las naciones en desarrollo y del 9,8 por ciento al 4 por ciento para los países industrializados.
Las políticas de comercio son esenciales a la globalización, por eso no es sorpresa que las naciones con altos puntajes en la medición del Fraser de la libertad de comercio estén agrupadas en la parte superior del índice de A.T. Kearney.
Las políticas de inversión que liberan el capital para buscar su mejor uso dan a los países más recursos para expandir la producción. Muchos de los tratados que quitan del camino las restricciones sobre el comercio también derrumban las barreras internacionales a la inversión. Desde que se firmó el TLCAN, por ejemplo, México ha dado la bienvenida al capital extranjero, reduciendo los trámites burocráticos y abriendo sectores que alguna vez estuvieron reservados solamente para los ciudadanos. La recompensa para México ha sido de $145 mil millones en inversión directa del extranjero durante la última década.
Los países bien conectados a la economía mundial tienen los puntajes más altos en la medición del Fraser de la apertura del mercado de capital. A pesar de los beneficios de mercados de capital abiertos, las naciones menos globalizadas continúan impidiendo el flujo de dinero ya sea porque quieren mantener el capital en casa o limitar la participación extranjera en sus economías.
Las políticas normativas son mayormente nacionales, pero juegan un papel significativo en la competitividad internacional. Las economías más globalizadas figuran más alto en la medición del Fraser de la falta de carga normativa y en el barómetro de calidad normativa del Banco Mundial.
En las economías más abiertas, es menos probable que los gobiernos impongan controles de los precios y otras cargas sobre las empresas. La regulación efectiva no se trata solamente de lo que el gobierno no debe hacer. También cubre políticas que son importantes para el buen funcionamiento de las economías de mercado, como la supervisión adecuada de los bancos.
Las políticas de impuestos favorables son un recurso importante en una época en que las operaciones multinacionales y el capital móvil permiten que las compañías inviertan y produzcan en cualquier parte del mundo. En las últimas dos décadas, las naciones han respondido a la globalización al reducir las cargas impositivas-como lo demuestra la medida de impuestos corporativos favorables de la Fundación Heritage.
Los impuestos altos desaniman el trabajo y la inversión, y docenas de países han bajado las tasas más altas de impuestos sobre los ingresos de individuos entre 1980 y 2000, algunos de manera significativa. Incluyendo los impuestos nacionales y provinciales, Corea del Sur recortó 45 puntos porcentuales; Portugal, 44; y Gran Bretaña, 43. Más de una docena de países desarrollados han bajado las tasas corporativas más altas por lo menos 10 puntos porcentuales desde 1986 hasta 2000, con Irlanda a la cabeza con 26 puntos y Suecia con 24. Entre los 30 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la máxima tarifa impositiva corporativa promedio al nivel nacional disminuyó del 33 por ciento en 1998 al 27,7 por ciento en 2004.
Los gravámenes más bajos ayudaron a frenar el éxodo intelectual de Irlanda, a atraer el comercio extranjero y a lanzar un reavivamiento económico. Libres del comunismo, los nuevos miembros de la Unión Europea, Latvia, Lituania, Estonia y Eslovaquia se opusieron a la tradición progresiva del continente al instituir impuestos de tasa constante.
Las políticas de innovación ayudan a fomentar la formación de negocios nuevos y a expandir las oportunidades para las compañías establecidas. El Instituto de Estrategia y Competitividad de Harvard clasifica las naciones basándose en su compromiso con la tecnología, demostrado por medidas como la protección de la propiedad intelectual, el tamaño de los créditos impositivos para investigación y desarrollo y su atractivo para científicos e ingenieros.
Las economías abiertas demuestran mayor interés en cultivar nuevas tecnologías. Muchas de las naciones más amigas de la innovación en el estudio de Harvard son las más globalizadas en la lista de A.T. Kearney.
La estabilidad política importa para las economías porque la confusión, la incertidumbre y la violencia causan estragos en los mercados. Tanto los negocios como los individuos tendrán dudas de entrar en contratos y otros acuerdos de largo plazo a menos que estén bastante seguros de que la estructura básica de la sociedad perdurará. Al administrar políticas públicas, los regímenes estables son más efectivos y constantes.
El Banco Mundial encuentra mayor estabilidad entre las democracias de muchos años de Europa Occidental, Norte América y Australia. Muchas de estas naciones tienen buenos puntajes en las clasificaciones de globalización de A.T. Kearney.
La responsabilidad surge como un aspecto clave de la estabilidad política. El potencial de caos se desvanece en sociedades con libertades civiles, derechos políticos y humanos, y con oportunidades para que los ciudadanos seleccionen e influyan en sus gobiernos.
Las indicaciones de responsabilidad del Banco Mundial, como las de estabilidad, favorecen a las naciones democráticas con una fuerte tradición de derechos individuales. Estos países suelen tener economías de libre comercio que están afianzadas en la economía mundial.
El estado de derecho limita el enfoque al sistema de justicia. Las normas de la sociedad reciben mayor respeto en países con menos crimen, cortes efectivas y la aplicación fiable de contratos. Un respeto firme por el estado de derecho eleva la previsibilidad que los negocios requieren para decisiones sobre proyecciones futuras basadas en la inviolabilidad de los contratos.
Los países que desean establecerse como buenos lugares para llevar a cabo negocios mantendrán sistemas legales justos y funcionales. Las economías más abiertas ya lo hacen, mientras las menos globalizadas luchan por conseguir la aplicación adecuada de leyes.
Los derechos de propiedad son un aspecto específico del estado de derecho. Cuando el capricho o las acciones gubernamentales ponen en duda la posesión o el valor de la propiedad, la actividad económica se torna riesgosa y puede paralizarse. La firme protección de los derechos de propiedad hace funcionar a los mercados sin complicaciones al permitir que compradores y vendedores lleven a cabo sus transacciones con un más alto nivel de confianza.
Las naciones más globalizadas garantizan los derechos de propiedad; las menos globalizadas ofrecen menor protección. La clasificación se basa en la medición del Fraser de la efectividad de los sistemas legales de las naciones y de sus mecanismos para proteger los derechos de propiedad. Los países reciben puntajes altos si sus ciudadanos tienen recursos legales para prevenir el robo, el fraude y las acciones gubernamentales que ponen en riesgo sus hogares y negocios.
La efectividad gubernamental reconoce que las buenas políticas no inspiran respeto y confianza sin una administración competente y consistencia a lo largo del tiempo.
El Banco Mundial se centra en la calidad de los servicios gubernamentales, las habilidades de los funcionarios, la independencia política de las agencias públicas y la credibilidad del compromiso del gobierno con las buenas políticas. Los países altamente globalizados reconocen que no pueden tener éxito sin un buen gobierno en casa.
Las políticas de anticorrupción apuntan a las transacciones ilícitas que debilitan las economías al aumentar los costos, crear incertidumbre y hacer difícil la competencia. La transición de Rusia del comunismo al capitalismo, por ejemplo, ha degenerado en una cleptocracia que no puede prevenir que las personas con información financiera confidencial se enriquezcan al manipular el sistema.
Los países más globalizados tienen menor probabilidad de tolerar la corrupción. Su calificación es significativamente más alta en el índice de Transparencia Internacional sobre ausencia de corrupción y en la medición del Banco Mundial de la habilidad para controlar la corrupción.
La influencia de la globalización no termina con las políticas y los atributos estudiados por los grupos de expertos. El perfeccionamiento de las habilidades de los obreros, por ejemplo, crea una ventaja en nuestra época de alta tecnología, y es más probable que los negocios se muevan hacia las naciones que mejor eduquen a los trabajadores. Las fuerzas de una economía global en aumento probablemente también jueguen un papel importante en las políticas de inmigración, educación y energía. Efectivamente, a medida que las naciones estén más interconectadas, la globalización podrá impactar las esferas de la política pública que hoy en día parecen estar muy alejadas de la economía mundial.
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Cuadro 3
Elevando el nivel
A medida que los países se abren a la competencia internacional, tienden a buscar políticas que promuevan el éxito en el mercado mundial. Con comercios más libres y niveles de corrupción más bajos, a los países más globalizados les va mejor en las mediciones de políticas sólidas hechas por varios grupos de investigación. Los países se vuelven más globalizados cuando pasan del cuartil I al cuartil IV. Las políticas mejoran del 0 al 10.
| Indicador |
Medición |
| Libertad de comercio (Instituto Fraser) |
Barreras de bienes y servicios |
| Apertura del mercado de capital (Fraser) |
Restricciones en los flujos de capital |
| Libertad de carga normativa (Fraser) |
Medición de la intromisión del gobierno en el comercio |
| Calidad normativa (Banco Mundial) |
Efectividad del servicio civil |
| Impuestos favorables para las empresas (Fundación Heritage) |
Carga sobre las ganancias de la compañía |
| Políticas de innovación (Universidad de Harvard) |
Apoyo para la tecnología |
| Estabilidad política (Banco Mundial) |
Probabilidad de eventos desfavorables |
| Responsabilidad (Banco Mundial) |
Receptividad a los ciudadanos |
| Estado de derecho(Banco Mundial) |
Firmeza del sistema legal |
| Derechos de propiedad (Fraser) |
Protección de las pérdidas arbitrarias |
| Efectividad gubernamental (Banco Mundial) |
Una administración competente |
| Políticas de anticorrupción (Transparencia Internacional) |
Honestidad en el sector público |
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