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Version para imprimirInforme Anual 2005 —Banco de la Reserva Federal de Dallas

La Carrera hacia la cima: Cómo la competencia global disciplina la política pública

Alrededor del mundo, los consumidores están obteniendo más de sus compras de otros países. Desde 1987, las exportaciones han saltado del 16 por ciento al 27 por ciento de la economía global.

Más inversionistas están rondando el mundo en busca de rendimientos más altos. Desde 1990, la inversión extranjera directa ha casi triplicado y la inversión de cartera transfronteriza ha aumentado cinco veces como porcentaje del producto mundial.

Más personas que nunca están aventurando en el extranjero. El número de turistas internacionales por 100 personas se ha duplicado durante las últimas dos décadas.

Los extremos lejanos del planeta ahora están conectados. El número de llamadas telefónicas internacionales, de abonados de teléfonos móviles y usuarios de Internet se ha disparado en la última década.

Estas son solamente algunas de las señales reveladoras de un mundo más interdependiente e interconectado, todo refleja la realidad económica de nuestros tiempos-la globalización. Las fronteras políticas y geográficas sirven menos que antes de barrera económica ya que los bienes, servicios, personas e ideas circulan más libremente a través de las fronteras internacionales. (Consulte el Cuadro 1.)

Los Estados Unidos y otros países se han beneficiado de manera importante a causa de la globalización. Ha significado un aumento en la competencia-y esto es bueno. La competencia agudiza el ingenio y mejora el tono muscular. Los países se mantienen al frente de la economía global al enfrentar la competencia extranjera directamente y al estimular a los negocios a hacer lo que deben hacer: crear trabajos y ganancias en un ciclo virtuoso que continúa indefinidamente.

Los consumidores ganan gracias a precios más bajos y mayor variedad. Un viaje a cualquier supermercado o tienda de descuentos demuestra los beneficios de la globalización: bananas de Ecuador, flores frescas de Colombia, muñecas y juegos a precios bajos de China, café de Vietnam, software de Estonia, televisores de pantalla grande de Taiwán.

Al igual que la tecnología, la globalización desata las fuerzas de la destrucción creativa, un proceso descrito por el economista Joseph Schumpeter hace más de 50 años. Algunas industrias avanzan. Otras languidecen. Se ganan y se pierden trabajos, los negocios prosperan y se desbaratan, pero las economías salen del crisol más eficientes, más productivas y más ricas.

Los desplazamientos económicos hacen de la globalización un tema candente. En muchas partes del mundo, los manifestantes le echan la culpa tanto por trabajos perdidos como por la degradación cultural y ambiental. Los críticos gritan pidiendo protección de la globalización, rogando a sus gobiernos por nuevas restricciones en el comercio y la inversión global.

Los partidarios de mercados más libres y mayor globalización enfatizan las ganancias generadas por una economía mundial cada vez más integrada. Ellos sostienen que las fronteras abiertas no sólo intensifican la competencia sino que también estimulan la especialización.

Tanto la competencia como la especialización impulsan el progreso económico. Las naciones más globalizadas superan a sus rivales menos abiertos en medidas como niveles de vida, crecimiento y creación de trabajos, mientras que los más pobres generalmente tienen menos vínculos con la economía mundial.

Aquí es donde la mayor parte de los comentarios sobre la globalización terminan-haciendo cuentas de las eficiencias que el sector privado ha ganado.

¿Y qué del sector público? La globalización también paga dividendos allí por medio de la competencia que genera. Un análisis de las políticas claves en 60 naciones muestra una fuerte correlación entre la globalización y las políticas que forman el rendimiento económico de las naciones.

Cuando se bajan las barreras se afloja el dominio que las naciones tienen sobre el capital, la labor, el comercio y los conocimientos que crean riqueza. Los factores de producción cada vez más móviles rechazan las restricciones burocráticas que los obliga a usar métodos anticuados. Evitan los gobiernos intrusos que frustran su habilidad de adaptarse a una economía que cambia rápidamente. Buscan los rendimientos máximos en el capital y la carga impositiva más bajo sobre el sudor de la frente.

Cuanto más puedan moverse estos factores de producción libremente a través de las fronteras, mayor será el incentivo de los gobiernos de ejercer políticas que atraerán y retendrán recursos valiosos. En un mundo globalizado, los países ganan al establecer mejores políticas y pierden al sobrecargar sus economías con impuestos, reglamentos, barreras al comercio y política inestable.

La idea de que la competencia entre gobiernos y la movilidad de los factores resultan en mejores políticas no debería sorprender a los estadounidenses. Esta es nuestra historia. Las políticas impositivas y reglamentarias siempre han diferido a lo largo de los 50 estados, y esto estimula que el capital, el trabajo y el comercio se marchen en busca del mejor lugar para establecerse.

En la década de 1950, el economista estadounidense Charles Tiebout vio a las jurisdicciones en competencia como corolario de los mercados. Si las compañías y los trabajadores pudieran votar con sus pies, esto pondría presión en los gobiernos de proporcionar servicios de manera más eficiente y efectiva. Así como la mano invisible de Adam Smith dirige al sector privado para suplir los deseos de los consumidores a precios más bajos, la competencia dirige al sector público a políticas que reflejan las necesidades y los deseos de la gente. Los economistas contemporáneos Geoffrey Brennan, James Buchanan, Dwight Lee y Richard McKenzie también han analizado cómo la movilidad de factores forma la política pública.

Los críticos de la globalización objetan que una economía mundial más abierta desencadena una carrera hacia el punto más bajo al motivar a las naciones a abandonar las protecciones para los consumidores, los trabajadores y el ambiente. Los partidarios sostienen que la globalización produce una carrera a la cima al empujar a los países hacia políticas que promueven crecimiento más rápido, inflación más baja, ingresos más altos y mayor libertad económica.

Cuadro 1
Globalizándonos—de mercancías a gigabytes

La globalización ha estado avanzando en la medida en que los países abren los mercados y adoptan nuevas tecnologías. El comercio aumenta. Tanto la inversión de cartera como la inversión extranjera directa han incrementado súbitamente. Más turistas están cruzando fronteras. Las líneas telefónicas internacionales, los teléfonos celulares y las conexiones de Internet resultan en acceso más fácil y rápido a la información.

World trade

Assets abroad

International tourist arrivals

Interconnected world

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Una carta del Presidente
La Carrera hacia la cima: Cómo la competencia global disciplina la política pública
Reduciendo el mordisco de la inflación
Abierto al comercio
Restricciones al mercado de trabajo
Fiscalmente ineptos
Hacia una economía global
Reconocimientos, notas de los cuadros, fuentes de datos y créditos de las fotografías
Misión crítica: El lado comercial del banco central