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Una carta del presidente
Poco después de comenzar como presidente del Dallas Fed, tropecé con un comentario del gran primer ministro británico William Gladstone, y se ha convertido en una de mis frases favoritas: Ni siquiera el amor ha convertido en necios a tantos hombres como lo ha hecho la reflexión sobre la naturaleza del dinero.
Esta agudeza de Gladstone es un recordatorio de humildad para mí y para mis colegas en el Sistema de la Reserva Federal. Nuestro trabajo es contemplar la naturaleza del dinero: cómo proteger su valor; cómo usar la política monetaria para incentivar crecimiento con inflación baja; cómo manejar los sistemas de pagos para mantener nuestra infraestructura financiera funcionando con la mayor eficiencia.
Mi primer año como presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas ha estado repleto con todas estas consideraciones-y muchas más. Realmente he sido inspirado por la inteligencia, integridad, aptitud y ética laboral que he encontrado en la Reserva Federal, no solamente en Dallas sino también en Washington y otros bancos regionales en todo el país. Estoy especialmente endeudado con mis colegas del Dallas Fed. No puedo imaginar un trabajo más interesante que servir como líder de este grupo ejemplar de mujeres y hombres.
Las fuerzas del cambio
La economía global se encuentra en medio de una transformación tectónica. Nuevos y poderosos jugadores-entre ellos la población de 1,3 mil millones de China y 1,1 mil millones de India-han entrado al mercado con toda su fuerza. A la misma vez, la tecnología continúa logrando enormes avances que generan nuevas formas de competencia y transforman el modo como los negocios funcionan en todo el mundo.
El comercio y la tecnología aceleran lo que el economista Joseph Schumpeter llama la "destrucción creativa," una expresión algo contradictoria que indica cómo los sistemas capitalistas reemplazan constantemente las maneras existentes de negociar con otras nuevas. (Lea más sobre Schumpeter en el extracto abajo .) Las prácticas comerciales de ayer son reemplazadas rápidamente por las maneras de negociar de mañana en una revolución económica que llega a casi todos los rincones del mundo.
No estamos protegidos de las fuerzas de cambio en el Dallas Fed. Las nuevas tecnologías están creando desafíos y oportunidades en la forma como procesamos los pagos, manejamos las operaciones de dinero en efectivo, servimos como agente fiscal de la Tesorería, supervisamos y regulamos los bancos y les damos liquidez, y mantenemos al público informado.
Uno de los ensayos en este informe anual, "Misión crítica," resume el aspecto comercial del Dallas Fed y muestra algunas cifras que demuestran la profundidad y la amplitud de nuestras operaciones. El año pasado, por ejemplo, procesamos casi mil millones de cheques, con valor aproximado de $900 mil millones. Pagamos y recibimos un récord de 5,4 mil millones en pagarés circulantes con valor aproximado de $92 mil millones.
Esto es un trabajo importante. Los flujos de dinero son el alma de una economía, y la gran responsabilidad de la Reserva Federal consiste en proteger el sistema cardiovascular del capitalismo americano. Las funciones del Fed-desde el procesamiento de pagos y la reglamentación bancaria hasta las actividades comerciales del mercado abierto en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York-mantienen abiertas las arterias, venas y aún los vasos capilares del capitalismo.
El deber sagrado del Sistema de la Reserva Federal es dirigir una política monetaria que sustente el crecimiento económico no inflacionario. Para desempeñar nuestro papel de ayudar a fijar la política monetaria para los Estados Unidos, el Dallas Fed debe llevar a cabo investigación innovadora para entender mejor cómo se comporta nuestra economía en un mundo interconectado y cada vez más globalizado. La nueva realidad crea una necesidad de reelaborar suposiciones claves sobre la orientación de la economía estadounidense y sobre cómo ésta afecta la habilidad de la Reserva Federal para hacer su trabajo.
Inmediatamente después de comenzar como presidente del Banco el año pasado, reté a nuestro equipo de investigación a desarrollar nu evos principios y herramientas analíticas para un mundo globalizado-nuevas ideas que pudieran servir como guías para el Comité Federal de Libre Comercio y que estimularan el pensamiento de los economistas monetarios en todo el mundo. "La carrera hacia la cima," el ensayo inicial de este informe anual, presenta un panorama del impacto de la globalización en la economía y su efecto sobre una amplia gama de políticas públicas.
El ensayo apunta a la notable correlación entre la globalización creciente y mejores políticas económicas. Un buen ejemplo es la estabilidad de los precios. En un mundo donde el capital se mueve a la velocidad de la luz, las naciones que permiten que la inflación devalúe su dinero pagarán duras penalizaciones en la forma de fuga del capital. El dinero sólido se ha convertido en una exigencia, y la inflación se ha estado disminuyendo en todas partes del mundo durante las últimas dos décadas.
El trabajo del Dallas Fed s obre la globalización está comenzando apenas. Durante los próximos años, dedicaremos mucha atención a las ventajas y los retos de un mundo donde las fronteras nacionales tienen cada vez menos importancia como barreras económicas. Les mantendremos informados sobre nuestros hallazgos.
Nuestra misión es que el Dallas Fed sea el Banco líder en el Sistema de la Reserva Federal. En la medida que perfeccionamos nuestras operaciones y expandimos nuestras fronteras de investigación, nos estamos esforzando por convertirnos en la norma de excelencia e innovación dentro del Sistema.
Mi primer día en el Dallas Fed, convoqué una reunión con todo el personal y cité este pasaje de la brillante novela de Carlos Ruiz Zafón, La sombra del viento : "Lo que el destino no hace es visitas a domicilio. Hay que ir por él."
Los hombres y las mujeres de la Reserva Federal de Dallas no están sentados, esperando que los cambios nos afecten. Tenemos la responsabilidad de anticipar y efectuar el cambio que nuestro mundo hipercompetitivo requiere. Vamos en busca de él sin perder tiempo.
—Richard W. Fisher
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En un discurso en febrero de 2006 en una conferencia del Instituto de Asuntos Económicos en Londres, el presidente del Dallas Fed, Richard W. Fisher, rindió homenaje al economista Joseph Schumpeter y su concepto de la destrucción creativa. Lo que sigue ha sido adaptado de ese discurso.
Me gusta Schumpeter porque lo que escribe enfoca la mente hacia el proceso del cambio y la adaptación. Estos son especialmente relevantes hoy. Escuche con cuidado estas citas de dos de sus obras seminales.
En su libro Capitalism, Socialism, and Democracy (Capitalismo, socialismo, y democracia), Schumpeter escribió: "La apertura de mercados nuevos, tanto extranjeros como nacionales, y el desarrollo organizacional desde el taller de trabajo manual y la fábrica ... ilustran el mismo proceso de mutación industrial... que revoluciona sin cesar la estructura económica desde adentro, destruyendo sin cesar la antigua, creando sin cesar una nueva. Este proceso de la Destrucción Creativa es el hecho esencial del capitalismo. Es esto en ... lo que todo negocio capitalista tiene que vivir."
Y del volumen 1 de Business Cycles (Los ciclos económicos) de Schumpeter: "Un ferrocarril que atraviesa nuevo terreno, esto es, un terreno que todavía no tiene ferrocarriles, en cuanto comienza a funcionar, desbarata todas las condiciones de la localidad, todos los cálculos de costos, todas las funciones de la producción dentro de su radio de influencia; y casi ninguna de las 'formas de hacer las cosas' que han sido óptimas antes lo sigue siendo después."
Al unir las frases claves de estas citas llegamos al argumento básico del proceso de la destrucción creativa del capitalismo: La apertura de mercados nuevos, tanto extranjeros como nacionales, revoluciona la estructura económica, destruyendo la antigua, creando una nueva. Desbarata todas las condiciones de localidad, todos los cálculos de costos, todas las funciones de producción, y casi ninguna de las formas de hacer las cosas que han sido óptimas antes lo sigue siendo después.
Aquí es donde entran China e India y la multitud de los nuevos participantes económicos. Ellos son el equivalente actual de los ferrocarriles de Schumpeter. Ellos junto con el fenómeno de la globalización son los agentes de la destrucción creativa en toda su magnitud. De ahora en adelante, casi ninguna de las formas de hacer las cosas que eran óptimas lo volverá a ser.
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