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En el lado de la demanda: Los
mercados hacen que el conocimiento pague más
¿Por qué es muy
provechoso el conocimiento para los americanos?
Nosotros no somos necesariamente
más inteligentes que el resto del mundo, pero
somos afortunados de vivir en un país con una
economía dinámica, que ofrece oportunidades
vastas y remunera la iniciativa individual. Al convertir
el aprendizaje en ingresos, el sistema de libertad de
empresa de América importa tanto como la educación
y la experiencia.
Nuestra economía de mercado
recompensa a los trabajadores de acuerdo con el valor
de lo que producen. La educación formal brinda
a los empleados el conocimiento que los hace más
productivos, de manera que reciben mayores ingresos.
Aprender haciendo y la capacitación en el trabajo
también hace a los trabajadores más productivos
y ellos lo ven en sus salarios.
El ímpetu para la productividad
viene de la búsqueda de ganancias. Las empresas
ganan al contratar a trabajadores con la educación
y habilidades para trabajar en una mejor forma. El interés
propio da a las empresas el incentivo para reclutar,
capacitar y recompensar a los trabajadores más
productivos, así mismo esto motiva a los trabajadores
a aprender y a ser más calificados.
Las economías del mercado
moderno crean una demanda para el conocimiento, pero
no valoran de igual forma toda la educación.
La mano invisible del capitalismo lleva a los trabajadores
hacia las necesidades de la economía al enviar
señales de dólares y centavos sobre cuánto
valora la sociedad un tipo de conocimiento con relación
a otro.
En
2004, los salarios iniciales para los graduados con
licenciaturas promediaron $78,593 en farmacia, $52,539
en ingeniería química, $49,036 en ciencias
de la computación, $41,058 en contaduría
y $38,920 en enfermería. Otras disciplinas no
son tan lucrativas. En sus primeros trabajos, los graduados
en inglés devengaron $31,113; en historia, $30,344;
en psicología, $28,230; y en periodismo, $26,758.
(Consulte el Cuadro 2.)
También existen disparidades
de los ingresos regidos por el mercado en ocupaciones
que generalmente no requieren de una licenciatura. Los
trabajadores devengan un promedio de $95,272 como controladores
de tráfico, $71,444 como corredores de bienes
raíces, $59,795 como higienistas dentales y $57,077
como reparadores de elevadores. El aprendizaje sigue
siendo la clave, por supuesto. Los controladores de
tráfico aéreo pasan por un riguroso programa
de entrenamiento, generalmente en el ejército.
Los corredores de bienes raíces y los higienistas
dentales toman cursos para preparar sus exámenes
para la licencia. Las escuelas vocacionales y empresas
enseñan el mantenimiento de elevadores.
Los trabajadores no universitarios
con altos salarios han encontrado formas para adquirir
conocimiento, talentos y habilidades que se ajustan
a las pruebas del mercado. Aquellos que no invierten
tiempo y esfuerzo en aprender ganan mucho menos—$18,055
como asistentes de estacionamientos, $19,373 como operadores
de máquinas de coser y $20,763 como empleados
de limpieza. Todos están muy por debajo del promedio
del ingreso anual de los EE.UU. de $36,999.
Al utilizar incentivos y amenazas,
las economías que se basan en el mercado asignan
una alta remuneración al aprendizaje. Las naciones
sin una tradición de libertad económica
tienden a quedarse atrás en la transformación
del conocimiento a ingresos. Las naciones que no se
basan en el mercado no vinculan los salarios a la productividad.
Ellos pueden educar a sus trabajadores, pero el salario
no induce a la sociedad a utilizar el conocimiento efectivamente.
Rusia, aún afectada por
la herencia de tres generaciones de planeación
central, maneja solamente una quinta parte del PIB per
cápita estadounidense, aunque promedia solamente
dos años menos de escolaridad. Polonia, Rumania
y Bulgaria también están rezagadas en
hacer que la educación pague. (Consulte el
Cuadro 3.)
Los países comunistas de
Corea del Norte y Cuba se jactan de niveles relativamente
altos de educación, pero sus economías
moribundas, dominadas por el Estado, ofrecen pocas oportunidades
para poner en uso el conocimiento para hacer dinero.
Un coreano del norte promedio invierte más de
nueve años en su educación—aproximadamente
igual que un británico promedio—pero el
PIB per cápita del país es solamente de
$1,083. Los ocho años de educación de
Cuba rinden solamente $1,841 por persona. Un español
típico es ligeramente menos educado, pero el
PIB per capital del país es 12 veces más
alto que el de Cuba. La diferencia estriba en el cambio
hacia el capitalismo de España desde hace una
generación.
Hoy, más países
que nunca están en el campo capitalista, pero
América sobresale por ser uno de los mercados
laborales más libres del mundo. Más que
la mayoría de las otras naciones, permitimos
a las empresas la libertad de contratar y despedir.
Los patronos deciden cuántos trabajadores necesitan,
de manera que no tienen que estar atrapados con personas
improductivas o innecesarias en la nómina. Al
mismo tiempo, los trabajadores son libres de dejar un
trabajo por otro en busca de un mejor salario, una mayor
satisfacción o un ascenso.
El conocimiento no puede alcanzar
su máximo potencial económico sin la libertad
del mercado laboral. Alemania, Italia, Francia y otros
países imponen barreras que disminuyen la rotación
de los trabajadores, tales como largas demandas por
despidos y paquetes de indemnización por despido
obligatorios por parte del Gobierno. Estas políticas,
si bien tienen buenas intenciones, interfieren no solamente
con la búsqueda de la productividad, sino que
también con los incentivos para aprender.
Cuando las empresas y trabajadores
son libres para tomar decisiones laborales, los escasos
recursos laborales se canalizan hacia su mejor uso,
hacen la economía más productiva y permiten
que el aprendizaje genere mayores dividendos. Lo que
sabemos, importa. Tan importante, sin embargo, es un
sistema económico que ponga nuestro conocimiento
a trabajar.
| Cuadro
2
Más recompensas para
habilidades especiales
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Una economía
de libre empresa no valora de igual
forma todo el aprendizaje. Entre los
graduados universitarios (izquierda),
los primeros salarios varían ampliamente
para diferentes especializaciones—desde
$26,758 en periodismo a $78,593 en
farmacia. Las diferencias en los salarios
motivan a los estudiantes a especializarse
en disciplinas con más demanda en
la economía.
Los mercados ofrecen
los mismos tipos de incentivos para
los trabajos que generalmente no requieren
títulos de cuatro años (derecha).
Los ingresos promedio van desde $95,272
para controladores de tráfico aéreo
hasta $34,046 para mecánicos automotrices.
El aprendizaje todavía tiene su importancia.
Los trabajadores mejor pagados sin
estudios universitarios han adquirido
habilidades especializadas a través
de escuelas militares, vocacionales
o experiencia en el trabajo. Los trabajadores
con la menor educación devengan los
sueldos más bajos. |
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| Cuadro
3
La ignorancia es
miseria; el conocimiento es una dicha.
Las economías libres
sacan el mejor provecho de la educación.
El cuarto superior de las 108 naciones del
Índice de libertad económica (en verde)
se agrupa hacia la parte superior del gráfico,
lo cual indica que se obtiene mucho del
PIB per cápita de los años de educación.
El cuarto menos libre (en naranja) tiende
a obtener menos de su educación, lo que
los empuja hacia la parte inferior del gráfico.
Los países restantes (en morado) constituyen
los dos cuartos del medio del índice.
Las líneas sólidas resumen
la relación positiva entre los años de educación
y el PIB per cápita para los tres grupos
de países. Las naciones arriba de la línea
de su grupo igual obtienen mayores ingresos
provenientes de la educación. El estar bajo
la línea verde sugiere que los americanos
no obtienen tanto ingreso como podrían de
sus años en las aulas.

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