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La mejor esperanza para un mejor futuro
La productividad cuenta, ya que
determina qué tan bien vivimos. Déle un
vistazo al mundo. Retroceda en el tiempo. Los países
más pobres no son tan productivos como los ricos.
Las sociedades que han surgido de la pobreza hacia la
prosperidad lo han hecho al encontrar maneras de obtener
más de su mano de obra y de otros recursos.
Al mirar atrás, está
claro que la productividad ha hecho de Estados Unidos
una nación rica. Si vemos para adelante, debería
quedar claro que en la productividad permanece como
la mejor esperanza de Estados Unidos par mejorar los
estándares de vida en el futuro. Otras rutas
posibles hacia una vida mejor no prometen mucho. No
podemos consumir una porción más grande
de nuestra producción nacional. Las obligaciones
familiares y las opciones de estilos de vida sugieren
que no vamos a aumentar la proporción de la población
en el trabajo. La tasa de desempleo se elevó
durante la recesión y sus repercusiones, así
que podría descender—pero sólo un
punto porcentual o algo así.

Los códigos
de barras y los escáneres están haciendo
más productivo al sector de servicios. Los
supermercados y otros vendedores al menudeo están
instalando estaciones de cajas registradoras con
autoservicio valuadas en $25,000, con lo que alcanza
un ahorro en costos promedio de cerca del 40 por
ciento. |
La productividad difiere de estas
fuentes limitadas de progreso. La productividad promete
ser una mejor forma, ya que es ilimitada. La fuente
de la productividad es el vasto potencial de la tecnología
moderna. Fluye de la promesa infinita del ingenio humano.
La productividad aprovecha la infinita capacidad de
organizar la economía de manera más eficiente.
Con la productividad avanzaremos lo que le permitamos.
La historia nos dice que el progreso
económico puede ser un proceso desordenado y
frecuentemente caótico. Existen retrasos así
como costos para la retención y redistribución
de trabajadores. El torbellino en el mercado de empleos
causa dificultades para trabajadores desplazados y sus
familias. Algunos trabajadores pueden estar peor que
antes. Pero no puede hacerse caso omiso de las crudas
realidades de la vida económica.
Algunos de los aspectos problemáticos
de la vida económica—las pérdidas
de empleos, la subcontratación—son buenos
para la productividad; constituyen la fuente del progreso.
Al entender esto, podemos hacerle frente al cambio económico
con menos temor.
La naturaleza humana se adhiere
al status quo: La mayoría de personas están
a favor del progreso; es el cambio lo que no les gusta.
No podemos caer en esa trampa. No vamos a alcanzar una
mayor productividad sin cambiar los recursos de usos
existentes a nuevos usos. Cuando la mano de obra se
traslada de donde ya no se le necesita, nosotros nos
beneficiamos de cualquier cosa que los trabajadores
reciclados produzcan en cualquier parte.
Dejar que la economía se
reorganice para volverse más productiva ha hecho
maravillas para Estados Unidos. Nuestro futuro, no menos,
depende de hacer las cosas de una mejor manera.
—W. Michael Cox y Richard
Alm
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