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Cosechando los resultados de la productividad
No importa qué tanto nos
enfoquemos en el trabajo y en los empleos, un verdadero
examen de economía radica en qué tan bien
ésta se encarga de la vasta mayoría de
consumidores. Aún los avances más espectaculares
en productividad serían estériles, si
no se tradujeran en mejores estándares de vida.

Los teléfonos celulares pueden ahorrar tiempo
y dinero al mantenernos comunicados. |
En la medida que se hacen más
ricas, la mayoría de sociedades pueden abarcar
más elementos en su lista de prioridades. Nosotros
primero nos preocupamos de lo básico que es la
comida, la ropa y el techo. Luego, nos movilizamos al
mobiliario, el transporte, la atención médica
y una larga lista de otros bienes y servicios. En algún
punto, la mayoría de nosotros comienza a preferir
beneficios intangibles, que van desde el tiempo para
el entretenimiento hasta un ambiente más limpio.
Entre más rica sea la sociedad, más probablemente
tomará a las ganancias en productividad como
algo distinto a más bienes de consumo.
Dado que la producción
por hora ha aumentado de forma constante al paso de
los años, hemos tomado ganancias materiales,
más automóviles, casas más grandes
y mejor equipadas, una abundancia de bienes y servicios.
Consumimos más que cualquier otra nación,
pero hemos sacrificado algún consumo potencial
para tomar al menos una parte de nuestras ganancias
en productividad de otras maneras.
Por ejemplo, trabajamos menos.
Durante las recientes generaciones, el trabajador ordinario
ha pasado de una semana laboral de seis días
con poco tiempo de vacaciones a un promedio de 34 horas
semanales más tres semanas de descanso. Informes
conteniendo anécdotas sugieren que los estadounidenses
empezaron a trabajar más horas en los años
recientes, pero la tendencia no se muestra en los estudios
sistemáticos sobre la forma en que utilizamos
nuestro tiempo. Ni las encuestas sobre horas de trabajo
del Departamento de Trabajo ni los diarios sobre tiempos
de la Universidad de Maryland encuentran una prolongación
en las semanas laborales promedio.
Las estadísticas que miden
la productividad capturan la producción agregada
y la semana laboral más corta. Aun otras formas
de capitalización en una mayor productividad
no se muestran en las cifras, en gran parte debido a
que no se toman totalmente en cuenta para el producto
interno bruto. Los resultados no medidos de la productividad
incluyen mejores condiciones de trabajo, nuevos productos
y mayor variedad. Todo mejora los estándares
de vida y todo al final se origina de una productividad
incrementada:[1]
- Comparado con lo que experimentaron las generaciones
anteriores, los lugares de trabajo en la actualidad
son más seguros, más limpios, más
tranquilos y menos hacinados. Los empleadores, conscientes
de que los trabajadores felices son más productivos,
ofrecen normas de vestuario más informal, horarios
flexibles de trabajo y otras extras que no se incluyen
en el PIB.
- Los estadounidenses de la actualidad cargan sus
teléfonos celulares en sus bolsas, captan señales
de televisión del espacio exterior y hacen
compras alrededor del mundo a través de Internet.
Nuestras vidas cotidianas están llenas de nuevos
y mejores productos, que mejoran la vida en mayor
cantidad que lo que indican los números del
PIB.
- También estamos disfrutando de una diversidad
deslumbrante de bienes y servicios en el mercado,
una gama de tamaños, colores y sabores—aunque
la explosión de elecciones para el consumidor
apenas se muestra en el PIB.
Las estadísticas del Departamento
de Comercio muestran que a la economía de los
EE.UU. le ha estado yendo muy bien al volverse más
productiva. En realidad, está todavía
mejor. Los números capturan el aporte de la productividad
para un mayor consumo y entretenimiento, pero no se
incluyen las ganancias que hemos logrado en otras áreas.
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