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Subiéndose a una oleada de
tecnología
Ya que la productividad determina
qué tan bien se vive, los estadounidenses quieren
saber cómo les está yendo.
En una economía tan grande
y diversa como la nuestra, es una tarea titánica
calcular un número de productividad que sume
los esfuerzos de 130 millones de trabajadores, empleados
en millones de establecimientos que generan más
de $11 trillones en producción. La Oficina de
Estadísticas Laborales (BLS) hace lo mejor que
puede en generar cálculos trimestrales de producción
por hora, derivadas en gran parte de encuestas de empresas.
Los datos de la BLS muestran que
la productividad de los EE.UU. ha crecido de forma constante
en el largo plazo, con una producción por hora
que se eleva en un promedio de 2.3 por ciento anual,
desde 1870. Puede que unos pocos puntos porcentuales
al año no suenen como que fuera mucho, pero esta
tasa histórica duplica el ingreso per cápita
cada tres décadas aproximadamente. (Consulte
el Cuadro 2).

La Internet y otras
innovaciones han ayudado a encender la chispa de
una oleada en productividad en los EE.UU. desde
mediados de la década de los ’90. En
la recuperación económica actual,
las compañías siguen viendo ganancias
provenientes de inversiones en nuevas tecnologías. |
El trayecto de la productividad
ha sido disparejo, debido a los incrementos y las desaceleraciones
en el ciclo de los negocios, así como a las tendencias
económicas de plazo más largo. De 1950
a 1973, por ejemplo, la producción por hora se
elevó un saludable 2.7 por ciento anual. En los
próximos 22 años, la productividad descendió
por debajo de su tendencia de largo plazo, elevándose
sólo un 1.5 por ciento al año. La desaceleración
permanece en algo de misterio, aunque algunos economistas
sugieren que las inversiones iniciales en computadores
y en tecnología informática no proporcionaron
un resultado lo suficientemente grande.
La productividad escapó
de sus estancamientos de dos décadas a mediados
de 1990, a medida que las computadoras, los escáneres,
la Internet y otras innovaciones alcanzaron finalmente
a una masa importante en los lugares de trabajo de los
Estados Unidos. Las ganancias promedio en productividad
anual se han elevado al 3.2 por ciento, desde 1995.
El reavivamiento da todas las
señales de continuar. La economía emergió
de la recesión de 2001 con un crecimiento en
la productividad muy por encima del promedio de siete
ciclos comerciales significativos desde 1960. En los
primeros 11 trimestres luego de que el empleo llegó
a su punto más alto, la productividad saltó
un 13 por ciento, comparado con la norma histórica
del 8 por ciento. En otro receso con el pasado, las
ganancias se extendieron más allá de la
fabricación, el líder tradicional en productividad,
y hacia la economía total, inclusive la venta
al menudeo y los servicios.

Las futuras ganancias
en productividad probablemente provengan de avances
en biotecnología, un campo que actualmente
está explotando las posibilidades abiertas
al decodificar el genoma humano. |
La oleada de productividad posterior
a la recesión ha sido lo suficientemente fuerte
como para encender la chispa de la controversia. El
mercado de la mano de obra ha decaído, sin creación
de empleos netos dos años hacia la recuperación.
Algunos ven la productividad como una carga que les
permite a las compañías expandirse sin
contratar a más trabajadores. Pero ver la productividad
como un obstáculo en el empleo es ser corto de
vista. Los estadounidenses no enfrentan la elección
entre tener trabajo y trabajar de una mejor manera.
La alta productividad eleva los ingresos y las ganancias,
lo que estimula la demanda, impulsa la inversión
y pone más gente a trabajar, usualmente, en nuevos
empleos.
Podríamos desmantelar los
robots de nuestra fábrica y el equipo de la granja
con la idea de contratar cientos de manos laboriosas
para construir vehículos y cultivar la tierra.
Podríamos desechar nuestros azadones y cavar
zanjas con palas. Hacerlo así sería absurdo.
Inmediatamente, veríamos que renunciar a la productividad
nos haría un gran daño. Los precios serían
más altos; los salarios, menores; y, la economía,
más pequeña. El trabajo sería más
duro. Los estándares de vida serían arrastrados
regresivamente en el tiempo, sacrificados al falso dios
de más empleos.
Mas bien que rechazar la productividad,
deberíamos acogerla e ir hacia adelante. A medida
que continúa la recuperación económica,
Estados Unidos posiblemente no esté en posición
de sostener el mismo paso de crecimiento en la productividad
que ha venido adoptando en los pasados dos años.
Aún con una desaceleración, la nación
probablemente fundamentará el sólido crecimiento
en productividad de los años recientes, mas bien
que regresar a la recesión posterior a 1973.
El argumento optimista de la productividad
futura se centra en las tecnologías que hicieron
más eficientes los lugares de trabajo de EE.UU.
en los años recientes. La revolución del
microchip todavía tiene mucha fuerza en esto.
Y, a medida que se integran los mercados mundiales,
deberíamos agregar a eso nuestras ganancias en
productividad provenientes del comercio.
Aparte de eso, las nuevas generaciones
de tecnologías que conmocionan al mundo van a
tener impacto en la forma que trabajamos. Considere
la nanotecnología, la ciencia que reestructura
átomos y moléculas. Ésta promete
crear nuevos materiales que sean más fuertes,
livianos y flexibles, así como sustancias con
condiciones perfectas de aislamiento, lubricación
y conducción. La biotecnología emergerá,
también, como una potente fuerza para el progreso.
Cuando se combina con los mercados
empresariales abiertos y dirigidos de Estados Unidos,
el inventario de tecnologías de punta debería
proporcionar un rápido crecimiento en productividad
por años. Las ganancias saludables en producción
por hora pueden restaurar el brillo de la Nueva Economía,
un concepto marcado por la implosión del “punto-com”.
La Nueva Economía conlleva una poderosa implicación
en políticas: Con una productividad más
sólida, la economía puede crecer más
rápido, sin impulsar la inflación.
| Cuadro
2 |
| La
productividad en números |
| Luego
del despegue en años recientes.
. .
La economía estadounidense
ha alcanzado incrementos constantes
en productividad en las pasadas cinco
décadas (como se muestra a
continuación). Un incremento
desde 1995 no sólo hizo retroceder
una desaceleración de 22 años,
sino que eclipsó la tendencia
histórica de 2.3 por ciento
al año.

. . .
La productividad realmente despega
El crecimiento en productividad ha
sido especialmente fuerte en el ciclo
comercial más reciente (a continuación).
En los 11 trimestres desde el punto
alto para empleo, la producción
por hora ha aumentado más rápido
que en cualquiera de las siete recesiones
y recuperaciones mayores que la precedieron

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| Empleos
y productividad van juntos |
Las causas de las pérdidas de
empleos incluyen una mayor eficiencia,
ascenso de la competencia en importaciones
y otros factores que impulsan la reorganización
en la economía. La cantidad de
trabajadores que presentan reclamos
iniciales por seguro de desempleo muestra
que los despidos son una parte rutinaria
de la vida económica, ya sea
que el empleo esté en ascenso
o en descenso (sombreado).
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1979–80 |
1981–82 |
1983–90 |
1991 |
1992–2000 |
2001–03 |
Promedio
mensual
Reclamos iniciales
|
436,000 |
519,000 |
366,000 |
448,000 |
338,000 |
404,000 |
Salvo por breves recesiones y sus repercusiones,
la economía crea suficientes
oportunidades nuevas, tanto para los
que han perdido empleos como a los de
nuevo ingreso en la fuerza laboral,
con lo que aumenta el empleo total y
se reduce la tasa de desempleo.
|
Promedio
mensual
Ganancia neta en empleos |
94,000 |
–91,000 |
212,000 |
–71,000 |
224,000 |
–67,000 |
| Empleo
al final del período (en miles)
|
90,936 |
88,756 |
109,118 |
108,261 |
132,441 |
130,043 |
| Tasa
anual promedio de desempleo |
6.6% |
9.7% |
6.5% |
7.3% |
5.3% |
5.8% |
Esta reorganización, combinada
con ganancias en eficiencia en el trabajo,
crea una economía más
productiva con más empleos. La
producción por hora ascendió
67 por ciento en el pasado cuarto de
siglo. Al mismo tiempo, Estados Unidos
agregó casi 40 millones de trabajadores
a las planillas de empleo.
|
| Productividad
al final del período* |
100 |
102 |
119 |
123 |
148 |
167 |
*Índice, cuarto trimestre 1979
= 100 |
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Con los cajeros automáticos (ATM),
las transferencias electrónicas
de fondos y la Internet, los bancos
pueden manejar más transacciones
al utilizar menos cajeros y personal
de soporte. La producción por
hora en la banca comercial casi se ha
duplicado desde 1970. |
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Las centrales telefónicas electrónicas
se han hecho cargo de mucha parte del
tráfico por llamadas de larga
distancia y llamadas gratuitas de la
nación. Las llamadas por operadora
se elevaron de 17 al día en 1950
a 2,072 en 2002. |
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Chimeneas más eficientes para
emisiones, controles computarizados
y tiempos improductivos más cortos
están ayudando a las fábricas
de acero de Estados Unidos a competir.
Las toneladas por trabajador en la industria
del acero en Estados Unidos aumentaron
de 97.8 en 1950 a 314.8 en el año
2002. |

En plantas ensambladoras de automóviles,
las computadoras y los robots manejan
actualmente la soldadura y muchas otras
tareas que en alguna época se
hacían a mano. Aunque los vehículos
de la actualidad son inmensamente más
complejos, la producción anual
por empleado aumentó de 9.8 vehículos
en 1950 a 13.5 en el año 2002. |

Una mejor maquinaria, mejores fertilizantes,
una mejor irrigación y mejores
semillas de alto rendimiento han hecho
más productivas a las granjas.
La producción de maíz
subió de 38 bushels (medida para
áridos) por acre en 1950 a 142
en 2003; el arroz, de 2,371 a 6,645
libras; y, las patatas, de 15,300 a
36,700 libras. |
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La tecnología hace más
eficientes a las plantas de energía
eléctrica. Los kilovatios-hora
por tonelada de carbón subieron
de 1,682 en 1950 a 1,955 en el 2002;
por barril de petróleo, de 447
a 573; y, por 1,000 metros cúbicos
de gas natural, de 71 a 113. |
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