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Los frutos del libre comercio
Productores versus consumidores
A pesar de que la protección
comercial no tiene ningún sentido económico,
casi todas las naciones del mundo la permiten en cierta medida.
Para comprender el motivo, necesitamos distinguir el interés
general, que favorece el comercio más libre, de los
intereses especiales, que lucran a costa de la economía
en conjunto—un juego de suma negativa. (Véase
la presentación 9).
| Presentación
9 |
| La política del proteccionismo:
Un juego de suma negativa |
Al ofrecer protección comercial, los legisladores
les originan un dilema a los productores: competir o procurar
protección. El pastel económico nunca es
más grande que cuando las empresas compiten porque
de ese modo concentran cada recurso en la producción.
Pero supongamos que la empresa A puede aumentar su porción
del pastel (digamos, de 50 a 60 sobre 100) prometiendo
votos o aportes de campaña a cambio de favores
políticos. Entonces su incentivo es hacerlo, a
pesar de que todo el pastel se reducirá (digamos,
a 90) a medida que los recursos pasen de la producción
a la protección. Su competidor, la empresa B, hará
lo mismo, obteniendo resultados similares. La política
del proteccionismo conlleva finalmente al peor resultado
posible: un juego de suma negativa en el que se produce
menos que bajo el libre comercio. La única forma
de salir de este lío: Nadie obtiene protección. |
Esta lucha enfrenta a los productores
con los consumidores. Los productores desean altos precios
de escasez y muchas ganancias. Los consumidores desean abundancia—muchos
bienes y servicios con precios bajos.
Si bien los consumidores superan ampliamente
a los productores, aquéllos que procuran la protección
tienen con frecuencia la ventaja. Ello se debe a que los productores
desean invertir más recursos en reducir la competencia
que lo que los consumidores desean luchar por los mercados
abiertos. El desequilibrio es inherente en el sistema económico.
Los consumidores compran en miles de
mercados. Ninguna persona posee el tiempo, la energía
y el incentivo financiero para pelear por precios más
bajos en cada uno de ellos. Los lucros totales del comercio
abierto pueden ser amplios, pero cada hogar representa habitualmente
unos pocos dólares o aún unos pocos centavos—un
monto demasiado pequeño para encender a los consumidores.
Los productores, por otro lado, venden
en un mercado. Ello les da un fuerte incentivo para enfocarse
en su propia industria o trabajo. Los productores, a diferencia
de los consumidores, son por lo general menos en cantidad.
Aún si la reducción de la competencia extranjera
agrega sólo unos pocos centavos por venta, cada productor
podría obtener un buen lucro.
Así, los productores están
dispuestos a organizarse y gastar mucho dinero en la lucha
para que el gobierno los favorezca. Lo observamos en el creciente
número de abogados y grupos de presión que representan
a los intereses limitados de los productores. En el último
cuarto de siglo, la cantidad de miembros de grupos de presión
registrados en Washington se triplicó, alcanzando más
de 60.000. Hay 44.000 miembros de grupos de presión
más en el ámbito estatal.
El desequilibrio existente entre los
productores y los consumidores se presenta desde antaño
en las cuotas estadounidenses de importación sobre
el azúcar. Debido a los precios exagerados, un reducido
número de productores y refinadores embolsan un estimado
de USD 400 millones por año. Las cuotas les niegan
a los consumidores azúcar más barata producida
en el extranjero, así que están mucho peor.
El costo total para un hogar típico, no obstante, asciende
a sólo USD 21 por año, lo insuficiente para
incitar a cualquiera a formular un reclamo, formar un piquete
o politizar.
Cada instancia de la protección
podría involucrar pequeñas sumas de dinero.
Súmelas, sin embargo, y los consumidores se vuelven
significativamente más pobres. El Instituto de economía
internacional (IIE) estima el costo anual del proteccionismo
exterior de Estados Unidos en USD 6.027 por hogar.
Los
intereses especiales son difíciles de controlar porque
son un subproducto natural de nuestro éxito económico.
Ellos provienen de la especialización, de la concentración
de esfuerzos de los productores en hacer lo que mejor hacen.
Así que la principal fuerza que socava el comercio
abierto surge de lo mismo que crea la riqueza en un inicio.
El proteccionismo persiste porque nunca
ha sido tomado como una conspiración para aumentar
los precios al consumidor. Por el contrario, se lo presenta
como una idea valiosa. ¿Quién podría
objetar preservar puestos de trabajo estadounidenses o asegurar
la supervivencia de industrias vitales para el interés
nacional?
Las industrias aquejadas de problemas
con peso político—por ejemplo las automotrices,
de acero y de agricultura—echan la culpa de la pérdida
de empleos y las ventas decrecientes a la competencia con
las importaciones. Sirve como adhesivo de parachoques perfecto:
“Compre estadounidense. El trabajo que
usted preserva puede ser el suyo.”
Los productores complican el debate
sobre el comercio poniendo la carga sobre otros países.
Las ofensas de gobiernos extranjeros incluyen el subsidio
a fabricantes textiles y campesinos. Con frecuencia, las industrias
estadounidenses acusan a compañías extranjeras
de colocar sus productos (objetos de dumping) en
el mercado estadounidense a precios deslealmente bajos. (Véase
la presentación 10).
| Presentación
10 |
| dumping: ¿Residuos
o tesoro? |
| dumping es
una palabra usualmente asociada al desechos. Pero los
bienes objeto de un dumping pueden ser un beneficio
para los consumidores. Durante las dos últimas
décadas, los productores estadounidenses han formulado
más de 300 reclamos de antidumping contra
proveedores externos. Los productos supuestamente ofensivos
recorren toda la gama que va de latas a pasta dentífrica,
de aspirinas a alcohol, de martillos a miel, de lápices
a pastas. ¿Residuos o tesoro? El consumidor con
seguridad lo sabe. |
| ¿Dónde están
los bienes objeto de un dumping? |
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| En el carrito
de compras |
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Azúcar
|
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Salmón
fresco del Atlántico |
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Carne de cola de cangrejo
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Miel |
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Pastas |
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Concentrado de jugo de manzana
no congelado |
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Jugo de naranja concentrado
congelado |
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Ananá en lata |
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Frambuesas congeladas rápida
e individualmente |
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Hongos en conserva |
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Tomates frescos |
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Ajo fresco |
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Pistachos con cáscara |
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Aspirinas |
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Velas de cera de petróleo |
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Pinceles de cerda natural |
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Clips |
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Cajas plegables para regalo |
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Lápices con estuche |
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Artículos para cocinar
de acero inoxidable |
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Film polietileno tereftálico
(utilizado en recipientes para gaseosa) |
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Indiana de poliéster
de algodón crudo (paños de cocina) |
 |
Goma policloropreno (guantes
de látex) |
 |
Productos de lata laminada (coberturas de baterías) |
 |
Permanganato potásico
(desinfectante) |
 |
Aleación de magnesio
(latas de aluminio) |
 |
Metasilicato de sodio anhidro
(detergente lavavajillas) |
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Ácido sebácico
(cerdas para cepillos dentales) |
 |
Ácido sulfanílico (colorante
para alimentos) |
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Cloruro de bario (insecticida) |
 |
Sorbitol (jarabe para la tos) |
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Pantalla plana electroluminiscente
(calculadora) |
 |
Magnesio (vitaminas) |
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|
| Carrito para las
compras |
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Melamina (mango
de plástico del carrito) |
 |
Cojinetes de bolas
(ruedas del carrito) |
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| En el comprador
|
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Índigo
sintético (suéter teñido de
púrpura) |
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Fibra cortada
de poliéster (pollera) |
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Hilo de goma extruído
(medias) |
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Cumarina (perfume) |
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| Construcción
del comercio
|
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Madera
de obra blanda |
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Cemento portland
gris |
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Alcohol furfurílico
(pintura) |
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Resina politetrafluoretileno
granular (aislamiento de alambre eléctrico) |
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Alambre de acero al carbono |
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Vigas de acero inoxidable |
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Redondos de acero para hormigón |
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Vigas de acero estructural |
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Tubo de acero al carbono soldado |
 |
Accesorios para tubos de fundición
maleable |
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Tubo de acero sin soldadura |
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Metal de silicio |
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Piezas moldeadas para la construcción
en acero |
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Cinta plástica sensible
a la presión (marcado de pasillos y etiquetas) |
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| Automóvil
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Vidrio parabrisas
de reemplazo |
 |
Discos de freno |
 |
Coque para fundición
(utilizado en la producción de bloques motor) |
 |
Goma policloropreno (cinturones
y hebillas) |
 |
Magnesio de aleación
(carrocería) |
 |
Nitrato de celulosa industrial
(pintura) |
|
Las denominadas prácticas de
competencia desleal brindan una justificación para
violar el sentido común del libre comercio. Deberíamos,
no obstante, preguntarnos, ¿desleal para quién?
Los subsidios son igualmente desleales para los contribuyentes
europeos. El dumping podría parecer desleal
para los productores estadounidenses. Ninguno de los dos es
especialmente desleal para los consumidores estadounidenses,
quienes se benefician de los precios más bajos.
Cuando los negociadores comerciales
de otros países luchan contra las demandas de dumping
de Estados Unidos, están representando a las compañías
nacionales. Sin intención de hacerlo, también
están trabajando para los consumidores estadounidenses.
Otra demanda comercial se centra en
las naciones en las que los trabajadores ganan sólo
USD 1 o USD 2 por día. Los proteccionistas reclaman
que la mano de obra barata externa reduce los salarios nacionales
y daña la industria estadounidense. No es así
como funcionan las economías. Los trabajadores estadounidenses
merecen altos salarios debido a sus habilidades, educación
y productividad. Aún estarían bien pagos si
los consumidores estadounidenses aprovecharan las ofertas
especiales del comercio.
Ciertamente, el comercio se correlaciona
con salarios más altos. Los trabajadores de las maquiladoras
de México—que montan productos para exportación—ganan
más que aquéllos con empleos similares en industrias
nacionales. Los trabajadores estadounidenses de industrias
para exportación merecen una prima del 18 por ciento.
En general, las firmas orientadas a las exportaciones son
más productivas y pagan mejor.
Con frecuencia, los gobiernos sucumben
ante la seducción de las barreras comerciales temporales.
Los países pobres, por ejemplo, pueden restringir las
importaciones para darles la oportunidad de echar raíces
a las industrias nacionales más nuevas. Tales estrategias
confían a los burócratas la elección
de los ganadores. Si se equivocan, es simplemente una pérdida
de dinero. Y si están en lo cierto, el resultado es
aún peor: las industrias se vuelven adictas a la protección,
así que ordenan su peso político para mantenerla
por largo tiempo luego de que haya servido a su propósito.
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