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Los frutos del libre comercio
Interés de consumo
Desde los días de Adam Smith,
los economistas han pregonado que la competencia es el mejor
amigo del consumidor. El principio no cambia con la nacionalidad
de los proveedores. Las importaciones enriquecen al mercado
incrementando la variedad de bienes y servicios. A veces,
los productos extranjeros ofrecen mayor calidad, mejor diseño
o características agregadas. Muchas veces, las importaciones
son más baratas.
Imagine al consumidor estadounidense
sin bienes y servicios extranjeros. Los compradores de automóviles
no podrían salir manejando ocho de los 10 vehículos
mejor clasificados. Los dedos de las novias ya no brillarían
con los mejores diamantes de África. Los restaurantes
no podrían servir verdaderas margaritas porque México
produce el único tequila auténtico. No habría
titanio para forjar los palos de golf de alta tecnología
que ayudan a los golfistas a dar golpes monstruosos. No tendríamos
chocolate suizo ni cuchillería alemana.
Estados Unidos importa frutas secas
de 67 países diferentes. Italia nos envía almendras.
Les compramos anacardos a India, pistachos a Turquía
y castañas de Pará a Bolivia. La variedad es
la sal de la vida, y perderíamos parte de ella sin
las importaciones: clavos de olor de Madagascar, nuez moscada
de Guatemala, pimienta de India.
En millones de decisiones diarias, los
compradores estadounidenses demuestran que conocen bastante
el valor de las importaciones. Basta con mirar lo que estamos
comprándole a un país—China. El gigante
asiático se ha tornado uno de nuestros proveedores
líderes de juguetes, artículos de cuero, herramientas
eléctricas, zapatos y artículos electrónicos.
Los estadounidenses compraron USD 123 mil millones de productos
a China en 2002. (Véase la presentación
5).
| Presentación
5 |
| Hecho en China |
No
tiene que comprar en Pier 1 Imports para ver “Hecho
en China.” Con tan sólo una visita a cualquiera
de las principales tiendas minoristas estadounidenses—Wal-Mart,
Best Buy, Toys“R”Us, Banana Republic—descubrirá
tesoros de importaciones chinas que disfrutamos en la
vida cotidiana. Compramos el 88 por ciento de las radios
importadas de China, el 83 por ciento de los juguetes
importados, el 70 por ciento de los artículos de
cuero y el 67 por ciento de los zapatos. En 2002, Estados
Unidos importó más de USD 8 mil millones
en zapatillas y otros calzados de China, USD 6 mil millones
en juguetes y USD 3 mil millones en grabadores de video.
Esto suma el 11 por ciento del total de las importaciones
estadounidenses, lo que supera el apenas 0,5 por ciento
de 1980. ¿Qué haríamos sin China?
Pagar más y obtener menos, con seguridad. |
| Abastecimiento de productos chinos |
Principales
importaciones (miles
de millones de dólares) |
|
Principales
importaciones (porcentaje
de todas las importaciones) |
| 8,6 |
Zapatos |
|
88 |
Radios |
| 6,1 |
Juguetes |
|
87 |
Artículos navideños
y festivos |
| 5,6 |
Unidades de entrada y salida |
|
83 |
Juguetes |
| 5,1 |
Partes de máquinas
de procesamiento de datos |
|
70 |
Artículos de cuero
|
| 3,2 |
Grabadores de video |
|
67 |
Zapatos |
| 2,6 |
Muebles de madera |
|
67 |
Carteras |
| 2,0 |
Equipos de transmisión |
|
65 |
Lámparas e iluminación |
| 1,7 |
Unidades de almacenamiento
de datos |
|
64 |
Estuches para cámaras,
anteojos, etc. |
| 1,6 |
Artículos navideños |
|
60 |
Taladros y herramientas eléctricas |
| 1,6 |
Juegos de video |
|
56 |
Artículos domésticos
de plástico |
| 1,6 |
Equipos de telefonía |
|
54 |
Artículos deportivos |
| 1,4 |
Suéteres y pullovers |
|
53 |
Recipientes de cerámica
para la cocina |
|
Si las importaciones sólo agregaran
variedad y calidad al mercado, serían muy provechosas
para los consumidores. Pero los bienes extranjeros también
ayudan a mantener un tope en los precios. Lo hacen de dos
maneras—siendo más baratos ellos mismos y alentando
a los competidores estadounidenses a bajar sus precios.
Durante los últimos cinco años,
han caído realmente los precios estadounidenses de
una amplia gama de bienes comercializados, tales como computadoras,
vestimenta, juguetes y artículos de fotografía.
La mayor parte de los televisores actualmente provienen del
extranjero y sus precios son casi un 10 por ciento inferiores
a los de cinco años atrás. Los estadounidenses
pagan un 15 por ciento menos por otros equipos de vídeo
y más del 25 por ciento menos por computadoras y periféricos.
Al mismo tiempo, la inflación
golpea más fuerte en bienes y servicios que enfrentan
poca o ninguna competencia, tales como matrículas escolares,
servicios médicos y televisión por cable. (Véase
la presentación 6).
| Presentación
6 |
| Se buscan: más importaciones
baratas |
| El comercio promueve la competencia,
lo que recompensa a la productividad y limita el costo.
Es por ello que los productos que cruzan fronteras tienden
a tener tasas inflacionarias inferiores a las de aquellos
que no lo hacen. Entre 1997 y 2002, los precios disminuyeron
para una serie completa de bienes altamente comercializados—televisores,
juguetes, platos, vestimenta, automóviles, arroz
y más—mientras que aumentaron para la mayoría
de los no comercializados—azúcar, manteca
de maní, cortes de pelo, alquileres, medicamentos
bajo receta, servicios hospitalarios y otros similares.
El libre comercio es el mejor amigo del consumidor.
|
| Cambio en el precio en cinco años
(porcentaje) |
| (porcentaje) |
Productos
más comercializados |
(porcentaje) |
Productos
menos comercializados |
| –5,2 |
Equipos de video |
0,8 |
Electricidad
doméstica |
| –8,9 |
Televisores |
1,0 |
Azúcar
y edulcorantes artificiales |
| –6,5 |
Juguetes |
1,9 |
Manteca de maní |
| –4,8 |
Equipos de fotografía |
2,5 |
Colección
de la basura |
| –4,4 |
Café tostado |
2,7 |
Servicio completo
de comidas y picadas |
| –3,9 |
Equipos de audio |
3,0 |
Cortes de pelo
y otros servicios de cuidado personal |
| –3,0 |
Platos y vajilla |
3,3 |
Reparación
de vehículos automotores |
| –2,1 |
Ropa para mujer |
3,7 |
Alquiler de residencia
primaria |
| –1,8 |
Camisas y suéteres
para hombre |
3,7 |
Gastos fúnebres |
| –1,7 |
Filme y artículos
para fotografía |
4,4 |
Servicios dentales |
| –1,6 |
Indumentaria
para niñas |
4,6 |
Entradas de cines,
teatros y conciertos |
| –1,1 |
Calzado para
hombres |
5,0 |
Medicamentos
bajo receta y artículos médicos |
| –0,5 |
Automóviles
nuevos |
5,1 |
Matrícula
y gastos de la preparatoria |
| –0,5 |
Vestidos para
mujer |
5,2 |
Televisión
por cable |
| –0,4 |
Arroz |
5,6 |
Entradas de eventos
deportivos |
| –0,3 |
Equipos para
lavado doméstico |
5,8 |
Servicios hospitalarios
para pacientes internos |
|
Sobre todas las cosas, el comercio es
tema de la billetera. El bienestar de los consumidores, no
la ganancia empresarial, es la medida real del éxito
de una economía. Cuando los productores de todo el
mundo compiten con nuestras empresas nacionales para dólares
estadounidenses, nuestros consumidores ganan.
Las naciones abiertas a la economía
mundial prosperan, mientras que aquellas que se esconden detrás
de barreras comerciales no lo hacen. Consideremos el caso
de China. Alguna vez potencia económica líder,
China se cerró al resto del mundo en el siglo XV. El
resultado fue cientos de años de decadencia económica;
recién ahora se está revirtiendo debido a políticas
más abiertas. Una investigación que comparó
la libertad económica de las naciones con su desempeño
económico descubrió que los ciudadanos de países
que clasifican entres los cinco primeros en términos
de libertad económica consumen casi el doble per cápita
que aquéllos que viven en el siguiente 20 por ciento.
Están de ocho a nueve veces mejor que los residentes
de las naciones menos libres. (Véase la presentación
7).
No es sorprendente que Estados Unidos
y otras naciones capitalistas se clasifiquen como altas tanto
en consumo per cápita como en libertad económica.
En general, los aranceles estadounidenses son bajos, promediando
sólo el 1,7 por ciento del valor de las importaciones.
Aquellos aranceles que sí imponemos tienen impacto
sobre sólo algunas industrias, tales como la agricultura,
la textil y la confección de vestimenta. (Véase
la presentación 8).
| Presentación
8 |
| El impuesto al comercio
|
| Las reducidas tasas
arancelarias disminuyeron las barreras comerciales y
ayudaron a estimular el crecimiento económico
en las últimas décadas. No obstante, un
creciente número de barreras que han reemplazado
a las tasas arancelarias amenaza con destruir lo bueno.
Las restricciones voluntarias a las exportaciones, las
leyes antidumping, los subsidios del gobierno, las restricciones
a las licencias, etiquetas y envases, las leyes de contenido
en productos de origen nacional y otras han surgido
como los nuevos enemigos del libre comercio. |
| Relación de aranceles
sobre importaciones |
 |
| Barreras que han reemplazado
a las tasas arancelarias: Los nuevos enemigos del comercio |
- Cuotas de importación
- Restricciones voluntarias a las exportaciones
- Leyes antidumping
- Controles sobre el tipo de cambio
- Derechos compensatorios
- Subsidios del gobierno
|
- Restricciones a las licencias, etiquetas y envases
- Controles de calidad y normas técnicas
- Leyes de contenido en productos de origen nacional
- Retórica política
- Embargos y sanciones
- Estado de la nación más/menos favorecida
|
Los consumidores más pobres viven
en países que se clasifican como los más cerrados
al mundo externo, incluidos Cuba, Zimbabwe, Laos, Libia y
Belarus. La Corea del Norte comunista queda en último
lugar en términos de libertad económica y su
estándar de vida palidece en comparación con
el de la Corea del Sur capitalista, un país mucho más
abierto con raíces culturales similares.
La competencia fortalece a las naciones.
El proteccionismo las condena a la debilidad. Los países
que se esconden detrás de barreras no se desempeñan
tan bien como los libre-comerciantes. El Instituto internacional
para el desarrollo de gestión de Suiza (IMD) genera
un índice anual de competitividad, basado en cientos
de factores que reflejan la fortaleza económica. Existe
una fuerte correlación entre las naciones más
competitivas y los países que se clasifican como altos
en medidas de apertura económica. Las economías
cerradas, por supuesto, se encuentran entre las menos competitivas.
Las políticas comerciales liberales
no son una panacea, por supuesto. Al igual que Argentina,
los países pueden continuar luchando luego de abrir
sus mercados a la competencia extranjera. No pueden comprender
que el libre comercio funciona cuando las naciones lo integran
con otros principios claves del capitalismo, tales como el
respeto por los derechos de la propiedad, los mercados de
trabajo libres y menos regulaciones gubernamentales.
La competencia externa puede dejar a
algunos trabajadores sin empleo, socavar algunas ganancias
empresariales e irritar algunos mercados. Los nuevos productos,
nuevas tecnologías y nuevas estrategias comerciales
tienen los mismos efectos. Hemos aprendido a soportar—hasta
celebrar—las fuerzas nacionales del cambio económico
como elementos básicos del crecimiento económico.
Deberíamos hacer lo mismo para el comercio y las inversiones
internacionales.
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