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Los frutos del libre comercio
El secreto de la riqueza
Cuando los antiguos griegos se encontraban
ante un dilema, consultaban al Oráculo en Delphi. Si
le preguntáramos al Oráculo el secreto de la
riqueza, ¿qué nos diría? ¿Trabajen
duro? ¿Estudien? Probablemente, no. La diligencia y
la inteligencia son estrategias para mejorar nuestro lugar
en el mundo, pero mucha gente muy sabia y trabajadora permanece
pobre.
No, el consejo del Oráculo consistiría
en sólo unas pocas palabras: Haga lo que sepa hacer
mejor. Comercialice lo demás. En otras palabras,
especialícense y luego comercialicen.
El campesino cultiva trigo, el panadero
hornea pan, el tejedor produce tejido, el sastre cose ropa,
el leñador recoge madera, el carpintero construye casas.
Mediante el intercambio de los frutos de su labor en el mercado,
todos pueden disfrutar de más comida, vestimenta y
abrigo de lo que podrían si cada uno intentara satisfacer
sus necesidades individualmente.
En gran escala, eso es nuestro mundo.
Los estadounidenses viven y trabajan en una sociedad altamente
interdependiente donde los trabajos son especializados, y
un hogar típico compra bienes y servicios a miles de
fuentes, no sólo en este país sino en todo el
mundo. Nos hemos dedicado a la especialización y al
comercio, y el premio yace en un estándar de vida que
es la envidia del mundo.
Si el comercio incluye la tintorería
de la esquina o el fabricante de alfombras del lugar más
remoto del mundo, todos los involucrados en la transacción
terminan mucho mejor. ¿Por qué? Porque el comercio
es voluntario. Nadie aceptaría un trato inequitativo
por su propia voluntad.
Si existe un secreto sobre la riqueza,
éste yace en la alquimia de la especialización
y el comercio. El comprador y el vendedor consumen más
sin mayor esfuerzo. Suena demasiado bien para ser cierto.
Sin embargo, a diferencia de la falsa promesa del alquimista
de convertir plomo en oro, los beneficios de la especialización
y del comercio tienen lugar toda vez que los mercados puedan
funcionar.
Es una cuestión de trabajar más
sabia en vez de más duramente.
Las sociedades obtuvieron los beneficios
de la especialización y del comercio durante miles
de años antes de que el economista inglés David
Ricardo (1772–1823) finalmente demostrara el porqué
de su funcionamiento. Su teoría sobre la ventaja comparativa
ayuda a explicar por qué Estados Unidos exporta porotos
de soja a China e importa zapatos a cambio.
Supongamos que un trabajador estadounidense
promedio puede producir 100 fanegas de porotos de soja o cinco
pares de zapatos y un trabajador chino tipo puede producir
ocho fanegas de porotos de soja o cuatro pares de zapatos.
Estados Unidos es más productivo
que China en ambas industrias, pero los consumidores de ambos
países todavía pueden beneficiarse de la especialización
y del comercio. Pasar a un trabajador estadounidense de una
fábrica de zapatos a un cultivo de porotos de soja
produce una ganancia de 100 fanegas de porotos de soja al
costo de cinco pares de zapatos. Pasar a dos trabajadores
chinos de un cultivo a una fábrica aumenta la producción
de zapatos en ocho pares pero disminuye la producción
de porotos de soja en 16 fanegas. El efecto neto es un incremento
de 84 fanegas de porotos de soja y tres pares de zapatos.
La producción total de ambos
productos alcanza un máximo cuando Estados Unidos se
especializa en porotos de soja y China en zapatos. A través
del comercio, los dos países pueden repartir la producción
agregada entre sí, dejando a ambos mucho mejor de lo
que estaban por su cuenta. (Véase la presentación
2).
| Presentación
2 |
| La alquimia del intercambio |
| Quinientos
trabajadores chinos pueden producir cuatro pares de zapatos
u ocho fanegas de porotos de soja cada uno. Cien trabajadores
estadounidenses pueden producir cinco pares o 100 fanegas
cada uno—más productivos en ambos trabajos
pero comparativamente más aún en lo relativo
al cultivo. Bajo un régimen autárquico—aislado
del comercio exterior—los trabajadores chinos pueden
comprar un par de zapatos cada uno y seis fanegas de porotos
de soja; los estadounidenses, tres y 40. Con el libre
comercio, China se especializará en zapatos y Estados
Unidos en porotos de soja, aumentando la producción
mundial de zapatos de 800 a 2.000 pares y de porotos de
soja de 7.000 a 10.000 fanegas. Los trabajadores chinos
podrán comprar entonces tres pares de zapatos y
10 fanegas de porotos de soja; los trabajadores estadounidenses,
cinco y 50. |

 |
|
Autarquía |
Libre
comercio |
| |
China |
EE.UU. |
China |
EE.UU. |
| Mano
de obra |
500 |
100 |
500 |
100 |
| Producción por trabajador |
|
|
|
|
| Zapatos |
4 |
5 |
4 |
5 |
| Porotos
de soja |
8 |
100 |
8 |
100 |
| Empleo |
|
|
|
|
| Zapatos |
125 |
60 |
500 |
0 |
| Porotos
de soja |
375 |
40 |
0 |
100 |
| Producción |
|
|
|
|
| Zapatos |
500 |
300 |
2,000 |
0 |
| Porotos
de soja |
3,000 |
4,000 |
0 |
10,000 |
| Consumo |
|
|
|
|
| Zapatos |
500 |
300 |
1,500 |
500 |
| Porotos
de soja |
3,000 |
4,000 |
5,000 |
5,000 |
| Consumo por persona |
|
|
|
|
| Zapatos |
1 |
3 |
3 |
5 |
| Porotos
de soja |
6 |
40 |
10 |
50 |
|
En el mundo real, el comercio no es
un pase entre dos partes. Estados Unidos negocia con más
de 225 naciones diferentes—desde Albania hasta Zimbabwe.
La cantidad inmensa de potenciales transacciones aumenta las
oportunidades de beneficiarse del comercio.
Esta potente división internacional
del trabajo permite que Estados Unidos aproveche su experiencia
en industrias tales como las de fabricación de aeronaves
jet y prestación de servicios financieros mientras
otros países explotan su fortaleza en la producción
de petróleo y el montaje manual.
La especialización y el comercio
surgen del afán de lucro. Excepto cuando los costos
de transacción son muy altos o los gobiernos imponen
barreras, los compradores y los vendedores se encontrarán.
No estamos hechos para hacerlo solos.
La autosuficiencia puede sonar noble
en lo abstracto, pero condena a la gente a estándares
de vida exiguos. La historia nos lo ha demostrado. Los pioneros
estadounidenses, viviendo en hogares y ranchos lejanos, no
tuvieron otra opción que producir todo por sí
solos. Ellos personificaron la virtud del autosustento; no
obstante, trabajaban de sol a sol, siete días a la
semana, para ganarse la vida a duras penas. (Véase
la presentación 3).
| Presentación
3 |
| Independientemente pobres |
| Imagine el estándar de vida
que cada uno de nosotros tendría si sólo
consumiéramos los bienes y servicios que pudiéramos
producir. Pocos de nosotros podemos confeccionar nuestra
propia ropa, construir nuestra propia casa o hasta cultivar
suficiente comida para sobrevivir. Como máximo,
nuestro estándar de vida autosuficiente alcanzaría
el de los pioneros, quienes trabajaron largas horas pero
continuaron siendo muy pobres. Según Adam Smith,
el padre de la economía moderna, reveló
en Wealth of Nations (La riqueza de las naciones),
las claves de la riqueza son la especialización
y el comercio, no sólo el trabajo. |
 |
| Familia de pioneros
de Nebraska, 1886
|
| La dimensión del mercado |
| No hay acomodadores de automóviles
en el campo. Ni siquiera encontrará un taxi.
Ello se debe a que “la división del trabajo
está limitada por la dimensión del mercado”,
según Adam Smith observó hace unos 225
años. Sólo en las ciudades la especialización
es lo suficientemente amplia para que alguien pueda
manejar o estacionar autos para ganarse la vida. Al
trazar una regresión lineal con más de
3.000 condados estadounidenses, podemos observar que
el ingreso per cápita tiende a aumentar con la
densidad de la población. Nueva York (no se muestra)
es el condado más densamente poblado (66.940
personas por milla cuadrada) y tiene el ingreso per
cápita más alto (USD 93.999). El condado
Loup, en Nebraska, uno de los de menor densidad de población
(1,2 personas por milla cuadrada), tiene el ingreso
per cápita más bajo (USD 6.831). |
| El ingreso per cápita aumenta
con la densidad de la población |
 |
Un comodín nunca será
rico. Debido a que la especialización y el comercio
crean riqueza, la independencia se torna una ridiculez—tanto
para los países como para las personas.
Estados Unidos podría cultivar
sus propias bananas, pero tomaría una inversión
enorme el reproducir las condiciones de crecimiento del trópico.
Mediante el uso de enormes invernaderos vidriados, luces artificiales
y regadoras, podríamos probablemente lograr autosustento
de bananas. Nuestras bananas, por supuesto, serían
las más caras del mundo. Es absurdo en términos
económicos.
Nadie aboga por la independencia de
la banana, pero la energía es otro tema. Porque esta
nación se está volviendo más dependiente
del petróleo extranjero y con el crecimiento del riesgo
de trastornos en los mercados de petróleo internacionales,
los defensores del aislacionismo quieren que Estados Unidos
sacie su propia sed de gasolina. Como en el caso de las bananas,
Estados Unidos podría lograr autosuficiencia de petróleo—si
los consumidores estuvieran dispuestos a asumir el costo.
Durante las dos últimas décadas,
la demanda de petróleo de Estados Unidos ha crecido
de modo sostenido. Al mismo tiempo, la capacidad de la nación
de extraer energía a precios competitivos ha decaído.
Ahora importamos el 61 por ciento de nuestro petróleo,
así que satisfacer la demanda sin los proveedores extranjeros
requeriría precios mucho más altos para cubrir
la producción y reducir el consumo.
Los precios del petróleo interno
tendrían que saltar a cerca de USD 145 el barril para
incrementar la producción el 7,5 por ciento, a 3,7
miles de millones de barriles por año. Aún tendríamos
que sobrevivir con un 60 por ciento menos de petróleo,
así que los precios al consumidor se triplicarían,
al menos a USD 7,50 el galón. La independencia de la
energía condenaría a los consumidores a reducir
agudamente sus estándares de vida y aumentar los costos
en casi toda la industria estadounidense. En suma, el PBI
caería un 6,7 por ciento. (Véase la presentación
4).
| Presentación
4 |
| La independencia petrolera—a
USD 7,50 el galón |
Estados
Unidos ha sido un importador neto de petróleo desde
fines de la década del 40. Hoy, casi dos tercios
(61 por ciento) de nuestro petróleo provienen del
extranjero. Algunas personas opinan que esta situación
hace que la nación sea vulnerable y que deberíamos
procurar ser independientes en términos de energía.
Pero, ¿qué costo tendría? Los economistas
fijan la elasticidad del precio a alrededor de 0,04 para
la producción de petróleo de Estados Unidos
y –0,5 para la demanda interna de petróleo.
Ello significa que se necesitaría un aumento bruto
del 500 por ciento en los precios del petróleo
para igualar la oferta y la demanda internas en un período
de 10 años. Los conductores estadounidenses de
automóviles pagarían cerca de USD 7,50 el
galón de gasolina y tendrían que conducir
alrededor del 60 por ciento menos. Los precios del plástico
y de otros derivados del petróleo aumentarían
fuertemente y también tendríamos que consumir
menos de esos productos. Todo dicho; la nación
sufriría una pérdida anual de USD 80 mil
millones de PBI, lo que aumentaría con el transcurso
del tiempo a medida que agotemos nuestras limitadas reservas
de petróleo. Seríamos independientes—y
pobres. |
| Producción y consumo interno
de petróleo crudo |
 |
El petróleo no difiere de otros
bienes y servicios. Estamos mucho mejores importando petróleo
de naciones que lo producen a un costo más bajo. Pagamos
por él vendiendo nuestros bienes y servicios a proveedores
de petróleo en otros países.
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