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Los frutos del libre comercio
“La diferencia fundamental
entre Libre comercio y . . . Protección
es que en el sistema de Libre comercio la excelencia
del producto es el único medio por el que
puede garantizar un mercado, mientras que en el
de Protección un artículo inferior
puede dominar el mercado con el auxilio de legislación.
El efecto preciso del Libre comercio es, por lo
tanto, fomentar el rendimiento de la producción,
mientras que el efecto preciso de la Protección
es fomentar el arte de la corrupción.”
“La prosperidad [es] abundancia de mercancías.
. . . El mérito de cualquier política
o sistema puede evaluarse por su efecto en el
volumen de mercancías disponibles para
uso de la gente.”
—William
Bourke Cockran
In the Name of Liberty
(En nombre de la libertad), 1925 |
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Carta del presidente
2002 no fue el mejor de los años.
El efecto del 11 de septiembre duró todo el año
y más. Tuvimos que adoptar medidas de seguridad y cambiar
nuestra conducta en formas que afectaron nuestra libertad
personal y nuestra eficiencia económica. Estos cambios
necesarios pueden no haber reducido el PBI por mucho, pero
sí redujeron nuestro estándar de vida. El PBI
no lo es todo.
La economía en 2002
Luego de la recesión de
2001, la actividad económica se expandió durante
2002, pero no fue lo suficientemente fuerte para sostener
o promover el aumento de empleo. Los incrementos en la producción
y en el ingreso fueron dirigidos por las continuas ganancias
obtenidas en productividad. A pesar de que el índice
de desempleo nunca superó el 6 por ciento durante el
año, hasta ahora la recuperación se ha logrado
sin creación de empleos. Las ganancias obtenidas en
productividad pueden sustituir el aumento de empleo en el
corto plazo cuando la economía es débil, pero
son un indicio de un estándar de vida más alto
en el largo plazo cuando tanto la productividad como el aumento
de empleos están en alza.
Con la demanda total demasiado débil
para estimular el aumento de empleos, la política monetaria
de 2002 no revirtió su período de acomodamiento.
De hecho, el FOMC redujo la tasa de los fondos federales otro
medio punto de porcentaje en noviembre, reduciendo la tasa
objetivo al 1,25 por ciento. La inflación permaneció
atenuada, no obstante, con una desinflación sostenida
que causó preocupación en algunos sectores con
respecto a una deflación potencial.
La Reserva federal y los bancos
Los bancos del Undécimo
Distrito de la Reserva federal, al igual que los nacionales,
generalmente están en buen estado. A diferencia de
las condiciones que resultaron de la recesión de 1990–91,
no ha habido indicio alguno de una restricción crediticia
que oscurezca la recuperación de la economía.
Las transacciones del Banco de la reserva
federal de Dallas permanecieron a un ritmo sostenido durante
2002, a pesar de que sí experimentamos una desaceleración
en el volumen de cheques procesados. Luego de años
de anticipación, las transacciones de pago electrónico
finalmente han afectado negativamente los volúmenes
de cheques de papel, y estamos teniendo que ajustar nuestra
infraestructura de cheques. Cuando nuestros propios empleados
son afectados por la eliminación de trabajo en un área
por el progreso en otra área, tenemos que recordarnos
que la transición de papel a pagos electrónicos
probablemente sea buena para el sistema de pagos en conjunto
y ha sido un objetivo de la Reserva federal durante varios
años. Tenga cuidado con lo que pide. Puede obtenerlo.
El ensayo
Este año nuestro ensayo
trata sobre “Los frutos del libre comercio.” La
retórica del debate sobre libre comercio siempre me
ha fascinado. Sara Evans cuenta cómo su otro yo la
venció en una canción titulada “Tres acordes
y la verdad.” Los economistas han sabido la verdad sobre
el libre comercio desde que Adam Smith publicó Wealth
of Nations (La riqueza de las naciones) en 1776, pero
han tenido dificultades para encontrar los tres acordes indicados
para los dudosos y los escépticos. Ellos tienen éxito
temporalmente, pero tienen que retomar las viejas bases una
y otra vez. El problema es que los beneficios del libre comercio
son ampliamente difundidos y con frecuencia difíciles
de atribuirse a la política de comercio mientras que
sus costos están más concentrados y son más
identificables.
Quizás la defensa más
elocuente del libre comercio fue dada por mi héroe,
Frédéric Bastiat, el Adam Smith francés,
quien utilizó la sátira como su principal arma
retórica. En su famoso reclamo formulado en nombre
de los fabricantes de velas franceses, incitó al parlamento
a que sancionara leyes solicitando el cierre de todas las
persianas y cortinas para bloquear el sol, lo que competía
deslealmente con los fabricantes de velas en la producción
de luz. Otra de mis favoritas es una observación atribuida
al economista Henry George sobre los proteccionistas que quieren
hacer en su propio país durante tiempos de paz lo que
desearían hacerle sus enemigos en tiempos de guerra—eso
es, cerrar sus fronteras a las importaciones.
Debo confesar haberme preguntado, si
tal sabiduría no puede ganar el argumento del libre
comercio de una vez por todas, ¿qué posibilidades
tienen nuestros autores? ¿Qué pueden agregar
de fresco y nuevo? Bueno, ya debería saber que no debo
subestimarlos. Mike Cox y Richard Alm han hecho un aporte
real siguiendo el ejemplo de dos de mis economistas favoritos:
Yogi Berra, quien dijo, “Puede observar mucho con tan
sólo mirar,” y Richard Pryor, quien preguntó
adquiriendo gran fama, “¿A quién le vas
a creer? ¿A mí o a tus propios ojos mentirosos?
Más que confiar exclusivamente en argumentos arcanos,
los autores nos llevan a un supermercado y nos dejan ver los
frutos del libre comercio con nuestros propios ojos.
—Robert D. McTeer, Jr.
Presidente y CEO
| Una nota particular
sobre los músicos poetas de Tejas
Mi año 2002
no fue del todo bueno. Pero concentrándome
en lo positivo, almorcé con Terry Allen,
uno de mis principales héroes del honky-tonk,
e hice un nuevo amigo—un escritor novel
de canciones—quien me presentó la
música de blues de Delbert McClinton. (“Cuando
Rita se va, Rita se fue” es la verdad más
triste posible.) En una visita reciente a la estatua
de Buddy Holly en el centro de Lubbock, percibí
que se habían agregado tanto a Terry como
a Delbert en el Walk of Fame (Camino
a la Fama) desde la última vez que había
estado allí.
El mundo perdió a
Waylon Jennings en 2002, pero Billy Joe Shaver
se está recuperando bien después
de una cirugía de corazón y está
obteniendo un poco más del merecido reconocimiento
nacional—gracias, en parte, a un amigo en
común. Alan Damron me honró con
una invitación a su primera fiesta navideña
anual en Terlingua, cerca de la frontera tejano-mexicana,
y hasta me ofreció ayuda con alguna poesía
de vaqueros. No pude ir, pero tengo mi agenda
abierta para 2003.
—Bob McTeer |
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