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Evolución de la industria bancaria a lo largo de la frontera entre Texas y México
Por Joaquín López y Keith Phillips
Southwest Economy
Julio/Agosto 2007
En proporción a sus tamaños e ingresos, las ciudades tejanas a lo largo de la frontera de los Estados Unidos y México cuentan con muchas instituciones bancarias grandes. Estos bancos existen para dar servicio no solamente a los ciudadanos locales sino también a clientes al otro lado de la frontera. En un sentido muy válido, estos bancos constituyen una industria de exportación que atrae capital extranjero y son una fuente importante de empleos y de ingresos.
En el nuevo siglo, la industria bancaria fronteriza realiza sus operaciones comerciales dentro de un ambiente en estado de cambio. México ha alcanzado cierto grado de estabilidad económica y su sector bancario se ha hecho más competitivo. Al mismo tiempo, las remesas de dinero realizadas por mexicanos residentes en los Estados Unidos han aumentado en forma dramática.
Los ajustes de la industria bancaria fronteriza ante estos cambios y su potencial de crecimiento futuro fueron el punto de enfoque de la Conferencia Bancaria Fronteriza Transnacional (Cross-Border Banking Conference) patrocinada en el mes de mayo por la sucursal de San Antonio del Banco de la Reserva Federal de Dallas.
Banqueros, analistas, académicos y miembros de la banca central de México y de los Estados Unidos se reunieron en San Antonio para dialogar sobre importantes asuntos bancarios transnacionales, tales como la regulación en los países anfitriones, los factores determinantes de los préstamos bancarios internacionales, el rol de las remesas y las estrategias del mercado transnacional.
A continuación ofrecemos una sinopsis de la conferencia.
Asuntos internacionales
Durante varias décadas, los bancos de la región fronteriza ofrecieron una alternativa a un sector financiero mexicano plagado con problemas de inestabilidad e ineficiencia. Aunque todavía es pequeño en comparación con otros mercados emergentes, el sector financiero de México ha adquirido en años recientes un gran dinamismo, con el desarrollo de condiciones que han mejorado la capacidad de los inversionistas para la expansión y la diversificación.
Edward Skelton, analista de finanzas internacionales del Banco de la Reserva Federal de Dallas, señaló el surgimiento de una curva de rendimiento como una señal indicativa de estabilidad financiera en México (Gráfica 1). Después de la crisis económica de 1994, México no podía expedir deudas con una madurez mayor de un año. Las tasas de intereses eran altas. Comenzando con el año 2000, México podía expedir bonos de cinco años a tasas más bajas. Durante el año pasado, este país ha comenzado a expedir bonos de 30 años con tasas de interés fijas.

Con una mayor estabilidad, México ha logrado expandir su sistema financiero para incluir la securitización, el agrupamiento de activos previamente ilíquidos y la venta a inversionistas de sus flujos de ingresos futuros. Nacido de una sola emisión de $178 millones en diciembre de 2003, el mercado de securitización de México ha crecido en forma explosiva, alcanzando un volumen casi diez veces mayor en cuatro años. México se convirtió en un participante global en este mercado, virtualmente de la noche a la mañana, y su clasificación en el mercado de titulaciones hipotecarias (mortgage-backed securities) ocupa un segundo lugar aventajado solamente por la Corea del Sur entre las economías emergentes.
La securitización ha dado a los prestamistas mexicanos acceso al capital y ha reducido el costo para ellos de los fondos. Un efecto secundario ha sido un gran auge en préstamos hipotecarios residenciales, otro ejemplo de un sistema financiero robustecido. En la opinión de Skelton, el desarrollo de la industria hipotecaria impulsará la economía de México al fomentar el desarrollo de viviendas de calidad más alta, un aumento en los ahorros y una mayor creación de riqueza.
La eficiencia y el bienestar del sistema financiero mexicano están vinculados a bancos extranjeros, los cuales son propietarios de más del 80 por ciento del sistema bancario. Esta predominancia extranjera no solamente trae más competencia y una mejor administración de riesgos, sino que plantea cierta problemática para el Banco de México, el banco central.
Pascual O'Dogherty, el director de análisis de sistemas financieros del banco central, hizo hincapié en la diferencia entre sucursales y subsidiarias. Las sucursales no disfrutan de un régimen legal distinto al de sus casas matrices, mientras que las subsidiarias son constituidas bajo las leyes de su país anfitrión, lo cual las convierte en entidades autónomas.
Cuando una sucursal bancaria fracasa, la casa matriz está legalmente obligada a garantizar su solvencia. En el caso de las subsidiarias, las obligaciones legales de la casa matriz se limitan al capital invertido. En la práctica, la decisión de un banco extranjero de apoyar a una subsidiaria se basa en el equilibrio de las utilidades y los gastos futuros, inclusive los costos legales y de reputación. Las autoridades financieras del país anfitrión no pueden dar por sentado que las casas matrices bancarias extranjeras respaldarán siempre a sus subsidiarias.
Las casas matrices bancarias pueden tener incentivos para asumir riesgos mayores en relación con sus subsidiarias debido a que limitaciones legales y la diversificación internacional reducen sus riesgos, explicó O'Dogherty.
Debido a que por lo general las subsidiarias consolidan sus estados financieros con sus casas matrices, en la mayoría de los casos, las regulaciones del país de origen prevalecen en último análisis sobre las leyes del país anfitrión. Las diferencias regulatorias entre las dos naciones podrían afectar las operaciones de las subsidiarias y los mercados financieros del país anfitrión.
Estos problemas dan por resultado conflictos de intereses entre las autoridades del país anfitrión y las del país de origen, y malentendidos sobre la manera de resolver asuntos relacionados con bancos globales fracasados. La convergencia de los marcos regulatorios, legales y de contaduría sería la solución ideal; faltando esto, O'Dogherty destaca la importancia de efectuar ejercicios de simulación de crisis y comunicación entre los reguladores de los países anfitriones y los de los países de origen.
Desde principios de la década de 1990 hasta la crisis financiera asiática de 1998, la mayoría de los flujos de capital hacia los mercados emergentes ocurrieron en la forma de préstamos bancarios internacionales, especialmente préstamos a corto plazo. Durante la década pasada, ha habido un auge repentino en la presencia de bancos extranjeros en los mercados emergentes.
Según Marian Micu, investigador senior de Barclays Global Investors, el aumento de los préstamos otorgados por bancos internacionales establecidos en economías emergentes no parece ser un substituto por los préstamos fronterizos transnacionales.
Él señaló que tanto los factores negativos (push) como los positivos (pull) tienen un rol en los préstamos de la banca internacional para mercados emergentes. Los factores negativos en el país prestamista, tales como el producto interno bruto (PIB) real y las tasas de interés reales, típicamente determinan el volumen de los flujos de capital. Los factores positivos en el país prestatario, tales como su solvencia crediticia, el riesgo de la tasa de cambio de divisas y el desempeño del mercado financiero, ayudan a determinar la distribución geográfica de los préstamos.
Micu descubrió que los bancos de los Estados Unidos tienden a tener un patrón de préstamos contracíclico para los mercados emergentes, mientras que las instituciones bancarias europeas y japonesas tienen un patrón procíclico. Además, las operaciones de préstamo de los Estados Unidos tienden a ser menos sensitivas al riesgo, posiblemente porque los bancos de los Estados Unidos poseen portafolios más diversificados.
La integración creciente de los mercados de capital globales ha reducido las tasas de interés a largo plazo y ha aumentado su similitud entre distintos países.
Según Harvey Rosenblum, vicepresidente ejecutivo y director de investigaciones del Banco de la Reserva Federal de Dallas, las tasas de interés globales actuales implican que los mercados perciben un riesgo muy pequeño de recesión o de aumento en la inflación. Rosenblum expresó cierta inquietud porque en este nuevo ambiente económico, puede ser difícil determinar el nivel del riesgo. Advirtió, sin embargo, que ahora hay más probabilidades de que cualquier impacto repentino desestabilice la calma extraordinaria que existe en los mercados financieros del mundo.
Los bancos y las remesas bancarias
Las remesas bancarias representan un flujo importante de recursos financieros desde los Estados Unidos a México. Estas remesas ayudan a reducir la pobreza y los riesgos económicos domésticos. Investigadores han analizado los factores determinantes de las remesas bancarias, su impacto económico y su medición.
Carlos Vargas-Silva, un académico postdoctoral en la Universidad de Vermont, descubrió que las remesas bancarias están fuertemente relacionadas con las fluctuaciones cíclicas de la producción en los Estados Unidos. Esto sugiere que es posible que constituyan otro canal por el cual las tendencias económicas de los Estados Unidos se transmiten a México.
Examinando las remesas bancarias desde el lado mexicano, Vargas-Silva observó la existencia de una relación de doble vía. Factores como dificultades económicas, tipos de cambio y rendimientos de inversión determinan el monto de las remesas. Pero las remesas impactan también variables tales como el tipo de cambio real.
A medida que las remesas crecen, se hace más importante medirlas con la mayor precisión posible. Jesús Cervantes González, director de mediciones económicas del Banco de México, expresó que las mejoras en los registros de datos, junto con aumentos substanciales en el número de trabajadores extranjeros y los costos más bajos de transacción, explican el crecimiento rápido del flujo de remesas bancarias hacia México.
La regulación ha sido un factor clave en la mejora de las estadísticas relacionadas con las remesas. Desde octubre de 2002, todos los proveedores de servicios de transferencia de fondos han tenido la obligación de inscribirse en el Banco de México. En la actualidad, los registros de contabilidad de los intermediarios aportan el 98 por ciento de los datos relacionados con el valor de las remesas y el número de transacciones. El 2 por ciento restante proviene de transferencias directas de recursos en efectivo o en especie (bienes), a los cuales el Banco de México ha dado seguimiento por muchos años a través de sus Encuestas de Viajeros Internacionales.
Después de que el Banco de México comenzara a preparar informes sobre las remesas bancarias, los intermediarios financieros mejoraron los registros de sus transacciones. La mejora en los datos permitió que la industria comprendiera mejor el tamaño y las oportunidades comerciales del mercado.
Cervantes señaló el uso mayor de canales formales como un factor importante en el crecimiento de las remesas. Esta tendencia implica que las operaciones bancarias transnacionales fronterizas tienen un rol mayor ahora en estas transacciones.
Según Yira Mascaró, economista financiera senior en el Banco Mundial, las instituciones financieras que participan en operaciones bancarias transnacionales fronterizas deben todavía vencer ciertos obstáculos. Entre los que señaló destacó los siguientes: la competencia proveniente de quienes operan en las transferencias de fondos, la desconfianza en los bancos, las sospechas relacionadas con el precio de los servicios y la escasa sofisticación financiera de remitentes y destinatarios.
Según Mascaró, la capacitación financiera y las mejoras en los servicios, tales como la tecnología de tarjetas de débito y la reducción en los costos de las transacciones, representan maneras en que las transacciones bancarias transnacionales fronterizas podrán captar una parte mayor del mercado en esta industria.
El nuevo rol de los bancos de México
La turbulenta historia financiera de México hizo que algunos ciudadanos buscaran protección contra los cambios en el valor del peso manteniendo cuentas denominadas en dólares en bancos de los Estados Unidos. Éste es quizás el ejemplo más sencillo de una transacción bancaria transnacional fronteriza.
En fechas más recientes, sin embargo, los bancos mexicanos y sus casas matrices han comenzado a actuar en el mercado de los Estados Unidos. Su motivación es la inclinación de los mexicanos a mantener cuentas en el extranjero y el gran porcentaje de mexicanos que viven en los Estados Unidos sin servicios bancarios.
La entidad bancaria española Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) —casa matriz de BBVA Bancomer, el banco más grande de México— adquirió en años recientes Laredo National Bancshares, Texas Regional Bancshares y State National Bancshares para convertirse en uno de los bancos más grandes de Texas. A fines de 2006, Banorte, el único banco cuyos propietarios son mexicanos, adquirió un interés del 70 por ciento en INB Financial Corp, una entidad financiera con su base de operaciones en McAllen, Texas.
Carlos Garza, presidente y ejecutivo principal de INB, declaró que el objetivo es la creación de un grupo financiero binacional con operaciones en dos tipos de divisas, capaz de proveer productos y servicios financieros en dólares de los Estados Unidos y en pesos mexicanos.
Según el punto de vista de Garza, la participación de los bancos mexicanos en el mercado de los Estados Unidos los hace más competitivos en el mercado mexicano. Muchos mexicanos mantienen depósitos en bancos de los Estados Unidos, y Banorte espera ofrecerles servicios integrados como tarjetas de crédito, préstamos e hipotecas binacionales.
BBVA ha expandido sus operaciones mucho más allá de Texas. En efecto, sus adquisiciones en los Estados Unidos le han proporcionado una presencia muy amplia en la región sur de este país (Gráfica 2), según Manuel Sánchez, presidente y ejecutivo principal de Laredo National Bank.

Sánchez agregó que los bancos fronterizos podrían ventajosamente expandir su rol en el financiamiento del comercio en Texas y en los Estados Unidos en general, especialmente con los mercados de la China y de la América Latina.
Desafíos y oportunidades
Susan Rico, vicepresidenta senior de Wells Fargo Bank en El Paso, declaró que su compañía desarrolló una estrategia para el mercado de la frontera entre México y los Estados Unidos hace más de 12 años. Indicó que, aunque una economía estable y mejoras en la clasificación del nivel del riesgo del país han hecho que México represente un mercado de préstamos más atractivo, existen todavía desafíos significativos para las operaciones bancarias transnacionales fronterizas.
Actuaciones de tipo político y legal que limitan el flujo de personas, bienes o capital a través de la frontera con México pueden constreñir la actividad bancaria transnacional fronteriza, expresó Rico. En particular, la Ley patriótica (Patriot Act) y las regulaciones asociadas han aumentado tanto el costo del comercio con compañías y personas mexicanas como los riesgos asociados con el incumplimiento de esta ley.
Eduardo Berain, vicepresidente ejecutivo de Frost National Bank en San Antonio, señaló que la estabilidad económica y bancaria de México ha incrementado la confianza de los consumidores en el sistema bancario del país, permitiendo que las instituciones mexicanas compitan más vigorosamente para obtener como clientes los negocios de los mercados intermedios.
Andrés Rivas, catedrático asistente de Texas A&M International University, manifestó que la consolidación de la industria bancaria y la llegada de tantos bancos extranjeros han aumentado, probablemente, la eficiencia pero también han creado inquietudes entre los bancos comunitarios pequeños a lo largo de la frontera entre Texas y México.
Rico señaló además desafíos que existen desde hace tiempo, como, por ejemplo, diferencias en los sistemas legales, las prácticas de contaduría y las estructuras corporativas de distintos países. Una manera en que los bancos pueden mitigar riesgos comerciales y el de los países, es mediante el uso de productos de seguro, inclusive los servicios ofrecidos por la organización para comercio internacional denominada U.S. Export–Import Bank.
Patrick Crilley, director de la oficina regional para el sureste del Ex–Im Bank, describió la forma en que su agencia crea condiciones de igualdad comercial ofreciendo la misma protección de riesgo crediticio y las mismas garantías para préstamos que los competidores en otros países pueden obtener de sus respectivos gobiernos. En 2006, los productos financieros de Ex�Im Bank facilitaron más de $1,600 millones en comercio internacional en Texas.
Una industria vibrante
Los participantes en la conferencia estuvieron generalmente de acuerdo en que, en un ambiente comercial en rápido desarrollo, existen oportunidades nuevas para operaciones bancarias transnacionales fronterizas. Al mismo tiempo, la competencia está aumentando tanto en México como en el sur de Texas.
Con este telón de fondo, es probable que la industria continuará expandiendo su tamaño y su base de clientes, y que la frontera entre los sistemas financieros de los Estados Unidos y México continuará desapareciendo.
Acerca de los autores
López es un analista económico y Phillips es un economista senior y asesor en materia de políticas en la Sucursal de San Antonio del Banco de la Reserva Federal de Dallas .
Nota
Las ponencias presentadas en la Conferencia Bancaria Transnacional Fronteriza (Cross-Border Banking Conference) pueden obtenerse en el sitio en la web de la Reserva Federal de Dallas: http://dallasfed.org/news/research/2007/07crossborder.cfm.
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