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El crecimiento dinámico en el Valle del Río Grande
José Joaquín López
Southwest Economy
Marzo/Abril 2006
Algunos de los factores importantes en la economía del Valle del Río Grande son su proximidad con México y su mercado laboral binacional de crecimiento rápido. Estos constituyen una gran parte de la razón de que el empleo haya aumentado a un ritmo más constante y rápido en el Valle que en Estados Unidos, México o Texas en total (Gráfica 1).
A pesar de la creación rápida de empleo, el Valle continúa siendo relativamente pobre. El área metropolitana estadística (MSA, por sus siglas en inglés) de McAllen–Edinburg–Mission clasifica como la última entre las 361 MSA de la nación con ingresos per cápita de $15.184 al año, menos de la mitad del promedio nacional de $31.472. El MSA de Brownsville–Harlingen está en el penúltimo lugar con $16.308.
La combinación de crecimiento rápido del empleo y bajos ingresos es poco común. En un estudio que abarca de 1967 a 1997, el economista Keith Phillips del Dallas Fed encontró incremento débil del empleo en los condados de bajos ingresos en otros estados —promedios anuales del 2 por ciento en Kentucky, del 0,4 por ciento en West Virginia y del 0,3 por ciento en Mississippi. El empleo en el Valle, por el contrario, aumentó el 3,4 por ciento al año durante las tres décadas.
Los datos más recientes confirman que el Valle está creando empleos a un ritmo superior al promedio, una tendencia que se remonta por lo menos a 1969. El MSA de McAllen mostró las ganancias más sólidas de todas las áreas metropolitanas de la frontera Texas–México de 1997 a 2003, con un crecimiento promedio del empleo del 4,6 por ciento. El crecimiento del empleo en Brownsville al 3,1 por ciento fue casi el doble de rápido que el del 1,6 por ciento de Texas. La creación de empleo nacional durante este periodo fue del 1,2 por ciento.
Los años de crecimiento fuerte del empleo han reducido la tasa de desempleo del Valle, una vez alta . La tasa del desempleo en McAllen cayó del 25,1 por ciento en abril de 1990 al 6,6 por ciento en diciembre de 2005. La de Brownsville cayó del 16,1 por ciento en abril de 1991 al 6,1 por ciento en diciembre de 2005.
Estas tendencias plantean varias preguntas. ¿Cuáles sectores han contribuido al crecimiento rápido del empleo en el Valle? ¿De qué manera moldea México la economía del Valle? ¿Será que la eliminación de las barreras comerciales en Centroamérica y en la República Dominicana significará nueva competencia o nuevas oportunidades? ¿Puede el Valle continuar creando empleos? ¿Puede comenzar a cerrar la brecha de los ingresos?
Los motores de la economía
El Valle del Río Grande colinda con el Golfo de México en la punta sur de Texas y se extiende aproximadamente 160 kilómetros a lo largo del río que separa los Estados Unidos de México (véase el mapa). La región abarca los condados de Cameron, Hidalgo, Starr y Willacy, los cuales tenían una población combinada de casi 1,1 millones en el 2005.
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En lo que se refiere a ingresos, dos sectores explican casi la mitad de la actividad económica del área. El mayor contribuyente al ingreso es el gobierno, lo que incluye los trabajadores locales, estatales y federales así como los empleados de las escuelas públicas y de las universidades (Gráfica 2). Este sector representó más de una cuarta parte de los ingresos del Valle en el 2004, bien por encima del promedio estatal del 18 por ciento.

El segundo sector más grande del Valle es el de la asistencia médica y social. Con el 20 por ciento de los ingresos, la cuota de 2004 fue dos terceras partes más alta que el 12 por ciento de una década anterior. Durante el mismo periodo, la cuota de la asistencia médica en la economía nacional aumentó de modo mucho más lento, del 9,5 por ciento al 10,8 por ciento. El estado está ligeramente por debajo del promedio estadounidense al 10 por ciento.
Los ingresos del comercio minorista constituyeron casi el 10 por ciento de la economía del Valle en el 2004, casi parejo con el promedio estatal. Los ciudadanos mexicanos cruzan la frontera para hacer compras durante todo el año. El tráfico turístico incluye tejanos del invierno, en su mayor parte personas jubiladas del medio oeste del país y del Canadá que pasan varios meses en el Valle, atraídos por el clima cálido y el costo de vida bajo.
Como resultado de los gastos realizados por los mexicanos y otros visitantes, el comercio minorista en el Valle es un sector de exportación importante, una anomalía en las ciudades no fronterizas.[1] El porcentaje medio de las ventas a los no residentes ha sido aproximadamente el 35 por ciento en McAllen y el 26 por ciento en Brownsville entre 1978-2001 (Gráfica 3). Esta cifra es bastante más alta para Laredo, el puerto de entrada principal para el comercio entre EE.UU. y México transportado por tierra, y mucho más bajo para El Paso, que depende mucho más de la industria maquiladora en Ciudad Juárez.
Históricamente la agricultura ha sido uno de los principales sostenes culturales y económicos del Valle. La cosecha anual sigue siendo una importante fuente de ingresos y empleo en las zonas rurales, pero la cuota total de la agricultura en la economía del Valle ha estado disminuyendo durante más de tres décadas (Gráfica 4). Para el 2004, la agricultura constituía menos del 1,4 por ciento de los ingresos totales, lo que la convierte en uno de los sectores más pequeños.

Los vínculos con México y más allá
Al cruzar el Río Grande desde el Valle se encuentra México —un país en desarrollo con sus regiones más dinámicas en el norte, al otro lado de Texas. El norte de México interactúa mucho con el Valle, proporcionando demanda de bienes y servicios así como un sitio competitivo para la producción de bajo costo. Al pasar los años, México ha contribuido a los auges y las recesiónes del Valle.
El gasto de los compradores mexicanos es bien conocido, pero México también afecta el tamaño del sector gubernamental en el Valle. Muchos estudiantes mexicanos asisten a las escuelas del lado estadounidense de la frontera, lo que estimula al segmento educativo. La región, además, sirve como una base para la presencia extensa del organismo estadounidense de protección aduanal fronteriza. Tal organismo es una fuente importante de ingresos porque sus empleos son de sueldos relativamente altos. En el 2003, el promedio de los ingresos anuales para los trabajadores federales civiles en el Valle era $83.562, un aumento del 11 por ciento desde 1998 cuando es ajustado por inflación. Por el contrario, el promedio de los ingresos generales de la zona era $26.874 en el 2003, un aumento del 4 por ciento.
Las empresas del lado tejano de la frontera son estimuladas por la fuerte industria maquiladora mexicana, la cual aprovecha las importaciones libres de impuestos de los EE.UU. para ensamblaje y re-exportación. Reynosa, al otro lado del Río Grande de McAllen, y Matamoros, ciudad hermana de Brownsville, son la base de aproximadamente una tercera parte del empleo de las maquiladoras a lo largo de la frontera de Texas con México. Además, la industria maquiladora en Reynosa ha tenido el crecimiento de empleo más rápido en la frontera EE.UU.–México desde el 2000, y es la única industria maquiladora que no ha tenido descensos en el empleo durante la más reciente recesión estadounidense (Gráfica 5).
Al tener tan cerca a los trabajadores de salarios bajos, el sector de fabricación del Valle ha estado limitado. Este compone el 6 por ciento del empleo, menos que el 9 por ciento estatal y el 11 por ciento nacional. La fabricación al otro lado de la frontera, sin embargo, aumenta la demanda de transporte, almacenamiento y otros servicios comerciales que abastecen a las maquiladoras. La investigación de los economistas Bill Gilmer y Jesús Cañas del Dallas Fed descubre que las maquiladoras y las industrias que las abastecen juegan un papel clave en la designación del empleo en los sectores en cuatro pares de ciudades fronterizas.[2]
La cercanía a México aumenta la importancia de la tasa de cambio dólar–peso para el Valle. Las fluctuaciones afectan el poder adquisitivo de los compradores y los turistas mexicanos, y las disminuciones marcadas del valor real del peso han impactado de modo negativo los sectores de las ventas al por menor y el recreativo. Las MSA del Valle son típicas de todas las que se encuentran a lo largo de la frontera. Muestran una fuerte correlación entre la tasa real de cambio EE.UU.–México y el índice del ciclo económico, tal como lo determinan el empleo, las tasas de desempleo, las ventas minoristas y el total de salarios (Gráfica 6).
Desde principios de 1995 cuando México adoptó las tasas de cambio flotantes, el peso ha mostrado ser más estable, sobreviviendo de manera notable un periodo de incertidumbre durante la elección presidencial de 2000. Desde entonces, la baja inflación en México y otros factores han resultado en la solidez del peso, mejorando así su poder adquisitivo. La economía del Valle se verá beneficiada si el peso mantiene su estabilidad durante las elecciones de este año.

Aunque México continuará siendo un factor dominante para la economía del Valle, podrían surgir nuevas oportunidades comerciales en otras naciones. En el 2005, el congreso aprobó el Tratado de Libre Comercio Centroamericano (DR-CAFTA), con Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. A la larga el acuerdo eliminará los aranceles y otras barreras comerciales entre los participantes.
Las principales exportaciones de estos países incluyen el café, el azúcar, el petróleo, las bananas y el oro. Sus principales importaciones son la maquinaria y el equipo, las materias primas, los bienes de consumo, el algodón y las telas. Este patrón coincide con la teoría comercial, la cual pronostica que los países exportarán bienes producidos con un factor abundante, como la mano de obra poco calificada, mientras importan los bienes y los servicios producidos usando recursos que son escasos localmente, como el capital o la mano de obra altamente calificada.
Al mismo tiempo que caen las barreras entre los países del DR-CAFTA, por otra parte el acceso a una mayor variedad de bienes y servicios anteriormente no intercambiados puede volver a definir el patrón de las importaciones y las exportaciones. El Valle se puede beneficiar al aumentar el comercio con las naciones del DR-CAFTA al vender carne de res, productos medicinales como el áloe vera, las comidas procesadas, el algodón, y las frutas y verduras únicas, como el pomelo Sweet Texas Red y la cebolla Texas 1015 SuperSweet. El impuesto antes del CAFTA sobre tales productos se extendía del 1 por ciento para el algodón al 30 por ciento para la carne de res.
Tanto el Valle como los países del DR-CAFTA producen azúcar, pero Texas tiene poco que temer del nuevo pacto comercial. La industria del azúcar del Valle, que representa alrededor del 10 por ciento de la producción agrícola de la zona, retiene una protección considerable bajo el acuerdo. La cuota a lo largo de los siguientes 15 años alcanzará las 150.000 toneladas métricas, el 1,9 por ciento de la producción estadounidense en 2004. Bajo la presente ley agrícola, el programa nacional de azúcar no se afecta, mientras que las exportaciones de azúcar se mantienen por debajo de los 1,4 millones de toneladas métricas —una protección cómoda cuando se considera el tamaño del influjo del área del DR-CAFTA. El arancel estadounidense sobre el excedente de la cuota de azúcar no cambiará. Actualmente está por encima del 100 por ciento, uno de los más altos que los Estados Unidos impone.
Ya que las importaciones de los países del DR-CAFTA no presentarán una amenaza significativa a la industria estadounidense del azúcar, la asignación del mercado de los productores del Valle probablemente no disminuirá de modo significativo como resultado de este acuerdo.
El futuro del Valle
En general, la perspectiva a corto plazo del Valle es positiva. El incremento del empleo probablemente continuará a un ritmo relativamente sólido, especialmente en la asistencia médica, ahora el empleador más grande del sector privado. Los impulsores clave del empleo probablemente permanecerán fuertes, y la agricultura se puede beneficiar de más exportaciones. Ya que los sectores de la asistencia médica y del gobierno federal pagan salarios superiores al promedio, el crecimiento de estas industrias es bueno para la economía del Valle.
El empleo creciente en las maquiladoras, especialmente en Reynosa, también debería estimular la economía a lo largo del siguiente año o más. El crecimiento constante del empleo y la población continuará impulsando la construcción comercial y residencial, resultando en un pronóstico optimista para este sector volátil.
Aunque en julio la elección presidencial en México tal vez cree un poco de incertidumbre, las tasas de cambio flotantes y las bases relativamente estables del mercado de divisas reducen la probabilidad de una perturbación del peso. Con su solidez respaldada, la moneda mexicana deberá continuar estimulando los sectores del Valle de ventas al por menor y recreación.
A plazo más largo, el Valle se enfrenta a desafíos. El crecimiento del empleo rápido y constante desde principios de los 1990 ha ayudado a que la región dejara de lado su reputación como zona de alto desempleo, pero la economía no se está poniendo al día con los niveles nacionales y estatales de ingresos per cápita.
Lo más probable es que los bajos logros educativos sean el núcleo de este asunto. La región no ha podido mejorar el nivel educativo de su mano de obra con relación a la del estado desde los años 1970. En el 2000, el promedio del porcentaje de la mano de obra con menos de una educación secundaria era el 52 por ciento en el Valle y el 24 por ciento en Texas, según el departamento de censo. Si el Valle lograra reducir el índice de estudiantes que abandona los estudios secundarios al del promedio estatal, los ingresos aumentarían aproximadamente $2 mil millones al año.[3]
Algunas de las tendencias dan esperanzas. La inscripción en las universidades locales ha estado aumentando durante los últimos cuatro años, y tal vez sea una señal de que el Valle está respondiendo a un ambiente económico que da recompensas a las personas altamente calificadas. Además, el aumento de los fondos estatales para la educación pública durante los años 1990 tal vez comience a tener un impacto positivo sobre la educación, y de esta manera sobre los ingresos per cápita.
Para resumir, la convergencia rápida hacia los niveles estatales y nacionales de ingresos per cápita dependerá de la capacidad del Valle de mejorar la educación de su mano de obra, un compromiso a largo plazo que sólo puede tener éxito por medio de los esfuerzos combinados de las familias, las empresas y el gobierno.
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