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¿Incitó el NAFTA las exportaciones de Texas?
Anil Kumar

Southwest Economy
Marzo/Abril 2006

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) une a Estados Unidos, México y Canadá, tres naciones con una población combinada de 426 millones, una producción total de más de $13 billones y un comercio regional de $700 mil millones en bienes y servicios.

Debido al tamaño total del mercado norteamericano, el NAFTA se ha analizado minuciosamente repetidas veces. La mayoría de los estudios han buscado determinar si el pacto ha cumplido con las predicciones de aumento en el comercio, precios más bajos e ingresos más altos hechas por sus defensores o si ha llevado a lo que los críticos han advertido, que México se tragaría los trabajos estadounidenses.

A fin de cuentas, los investigadores han encontrado que en conjunto el NAFTA es levemente positivo para los Estados Unidos. Por ejemplo un estudio hecho en 1996 calculó que el NAFTA había aumentado las exportaciones estadounidenses en $5 mil millones, o el 12 por ciento, una cifra que estaba proyectada a crecer a medida que más de las liberalizaciones escalonadas del NAFTA tomaran efecto.[1]

Un volumen menor de la investigación se centra en lo que el NAFTA ha significado para las economías estatales y locales, aunque la teoría y el sentido común sugieren que las transacciones comerciales pueden tener impactos diferentes dentro de los países. Las combinaciones industriales y la mano de obra de los estados varían mucho, lo cual lleva a ventajas comparativas que influyen en la composición y el destino de las exportaciones. La geografía es otro factor clave. Las empresas pueden elegir operar en un estado en lugar de otro para tomar ventaja de la proximidad a los mercados abiertos recientemente. Los resultados de los estudios nacionales sobre los efectos del NAFTA tal vez no tengan validez de manera uniforme para todos los estados.

Texas es uno de los lentes más interesantes a través del cual se puede evaluar el NAFTA. El estado está situado cerca del centro del espacio económico del NAFTA, casi a igual distancia de la Ciudad de México y de Toronto, con una frontera de 2.000 kilómetros con México y una red de carreteras y vías de ferrocarril que llevan a algunos de los cruces de fronteras más transitados del mundo. Los líderes políticos y empresariales de Texas apoyaron firmemente la ratificación del NAFTA, lo cual indica que muchos suponían que beneficiaría la economía del estado.

¿El NAFTA ha sido bueno para Texas? Parecería ser así sólo al contar los camiones que pasan por los puestos de control de la frontera en el Valle inferior del Río Grande, Laredo y El Paso. Sin embargo, una respuesta más definitiva implica destilar las influencias del NAFTA de los factores responsables de los aumentos generales en las exportaciones de Texas durante la última década más o menos.

No se puede considerar que el NAFTA es un éxito para Texas si las exportaciones en aumento a México simplemente representan ventas desviadas de otros mercados en otras partes del mundo. La teoría comercial sugiere que los efectos económicos generales del NAFTA y otros acuerdos de comercio preferenciales dependen de la creación del comercio no de la desviación del comercio (véase la caja).

Una mirada nueva al asunto, usando datos de exportación a nivel industrial muestra que el NAFTA efectivamente sí aumentó las ventas de Texas a México, y también a Canadá. Tal vez más interesante, el NAFTA también ayudó a aumentar las exportaciones de Texas a Asia, Europa y Latinoamérica, lo cual respalda los fuertes argumentos a favor de la creación de comercio neto.

Antes y después del NAFTA
El NAFTA entró en vigor el 1 de enero de 1994. En general, ordenaba eliminar las barreras comerciales para el 2008. Para muchos productos, el acuerdo eliminó los aranceles y otras restricciones inmediatamente. Los sectores principales que estaban programados a ser liberalizados durante un período más largo eran la agricultura y la ropa.

Gráfica 1: Exportaciones de EE.UU. y Texas: Antes y después del NAFTA

México antes del NAFTA tenía la economía más protegida, así que se comprometió con mayores reducciones arancelarias que Estados Unidos y Canadá. Los impuestos mexicanos promedio sobre los bienes estadounidenses cayeron del 12 por ciento en 1993 al 1,3 por ciento en el 2001, mientras que los aranceles estadounidenses sobre los bienes mexicanos disminuyeron del 2,1 por ciento al 0,2 por ciento.[2] El efecto del NAFTA sobre las restricciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá fue mínimo porque los dos países operaban bajo un acuerdo de libre comercio que entró en vigor en 1989.

El comercio ha aumentado a pasos agigantados en los años del NAFTA. Las exportaciones estadounidenses a México aumentaron de $42 mil millones en 1993 a $111 mil millones en el 2004, mientras que las importaciones de México aumentaron de $40 mil millones a $156 mil millones. Durante el mismo período, las ventas de Estados Unidos a Canadá crecieron de $100 mil millones a $189 mil millones, mientras que las importaciones de Canadá a Estados Unidos subieron de $111 mil millones a $256 mil millones.

Durante los primeros seis años del NAFTA, Texas ganó terreno en muchos mercados extranjeros, lo cual permitió que el estado creciera de manera más rápida que el país en total de exportaciones (Gráfica 1A). Las exportaciones de Texas a México también aumentaron, pero no más que el país en conjunto. De 1994 al 2000, el crecimiento de los envíos de Texas a través del Río Grande reflejó el de las exportaciones estadounidenses, así como lo hizo en los cinco años anteriores a que el NAFTA entrara en vigor (Gráfica 1B).[3] Efectivamente, tanto las exportaciones de Texas como las de Estados Unidos crecieron a ritmo constante antes y después del NAFTA, excepto por un fuerte descenso en 1995, el año siguiente a la implementación del pacto. Una crisis económica en México llevó a una devaluación abrupta del peso vis-à-vis el dólar, que hizo más costosas las exportaciones de Estados Unidos a México.

Dada la proximidad de Texas a México, puede ser sorprendente que el estado no aumentara su participación en el mercado bajo el NAFTA. Es interesante notar que uno de los mercados en expansión ha sido Canadá, el socio en el NAFTA que está más lejos de Texas (Gráfica 1C).

Aunque el comercio creció de modo más rápido con Canadá, no se puede negar la importancia de México en la economía del estado. En 1993, casi el 40 por ciento de las exportaciones de Texas fueron a México, en comparación con menos del 10 por ciento de las exportaciones totales estadounidenses. (Gráfica 2). El estado iba a la zaga del promedio estadounidense de ventas al Canadá y a todas las otras regiones excepto América Latina.

En los años del NAFTA, México se ha convertido en un mercado aun más dominante para Texas. Para el 2000, México recibió más del 45 por ciento de las exportaciones de Texas, y Canadá también ganó como destino para productos de Texas.

Gráfica 2: El destino de las exportaciones: 1993-2000

Los datos de base amplia sobre las exportaciones sugieren continuidad en lugar de cambio en los primeros años de vigencia del NAFTA. Texas y EE.UU. vendieron más a México y a Canadá en el 2000 que en 1993, pero las pautas comerciales generales no cambiaron tanto durante ese período de seis años. El impacto del NAFTA sobre la economía tejana se manifiesta más claramente al mirar los cambios en exportaciones por industria.

Miranda los datos de las industrias
Tanto para EE.UU. como Texas, las exportaciones principales son en su mayor parte las mismas: maquinaria industrial incluyendo equipo de computación, equipo de transporte, electrónica, productos químicos e instrumentos (Gráfica 3). Estas reflejan las ventajas comparativas estadounidense en el mercado global. La composición de Texas difiere del resto del país; la electrónica, por ejemplo, ha surgido como un punto particularmente fuerte para el estado. Aun así, las mismas cinco categorías estaban en primer lugar antes del NAFTA en 1993 y después en el 2000.

Gráfica 3: La composición de las exportaciones: 1993-2000

En lo que se refiere a exportaciones totales, algunas industrias tejanas principales muestran cambios definidos de sus tendencias previas al NAFTA (Gráfica 4). Las compañías tejanas de electrónica, por ejemplo, vieron crecer sus exportaciones de modo notablemente más rápido después de que el NAFTA entró en vigencia. Los productos químicos, que estaban decayendo antes del convenio comercial, comenzaron a subir después de su implementación. Después de un descenso a causa de la crisis del peso mexicano de 1994, el equipo de transporte experimentó un pequeño incremento en su índice de crecimiento.

Gráfica 4: Las exportaciones de Texas por industria antes y después del NAFTA (millones de dólares)

No todos los sectores muestran exportaciones en aumento. Las ventas tejanas de madera y madera aserrada habían estado aumentando antes de 1994 pero disminuyeron después del NAFTA. Los muebles y los accesorios muestran un patrón similar.

Los datos de la industria sugieren que hay agitación debajo de la superficie a favor de las exportaciones tejanas. ¿Cuánto se puede atribuir al NAFTA? La respuesta requiere un modelo que toma en consideración otros factores que pueden contribuir a la expansión de las ventas del estado al exterior. El crecimiento de los ingresos en Texas y México afectarían las exportaciones porque los países más ricos suelen comprar más en el exterior. El tipo de cambio real entre EE.UU. y México es especialmente importante porque el período bajo investigación incluye la crisis del peso mejicano, la cual provocó grandes oscilaciones en el comercio.

El movimiento mundial hacia un comercio más libre merece consideración también porque se podría esperar que este también aumente las exportaciones tejanas. Desde 1990, las naciones han firmado más de 180 acuerdos regionales de libre comercio. Entre los más importantes están los pasos hacia la integración de la Unión Europea en 1992 y la liberalización en América Latina simbolizada por el Mercado Común del Sur, o MERCOSUR.

El control de los ingresos, la tendencia en el tiempo, las tasas de cambio, la apertura de la UE, el MERCOSUR y otros factores específicos de las industrias o de los países nos permiten aislar el impacto del NAFTA sobre 28 industrias tejanas. En lo que se refiere a exportaciones a México, 19 de estas industrias fueron beneficiadas por el NAFTA, mientras que nueve tuvieron disminución de ventas. Las exportaciones de Texas a Canadá subieron en 18 industrias y cayeron en 10. La mitad de las 28 industrias ganaron en ambos países, mientras que seis decayeron en ambos países (Gráfica 5).

Gráfica 5: Los ganadores y los perdedores industriales del NAFTA

Las industrias con ganancias estadísticamente significativas en las exportaciones a México como resultado del NAFTA fueron la del caucho y los productos plásticos misceláneos (79 por ciento), la imprenta y la edición (78 por ciento), los productos de fabricación textil (75 por ciento), los productos de petróleo y carbón (69 por ciento), el cuero y los artículos de cuero (71 por ciento) y el equipo electrónico (49 por ciento). Se encontraron descensos significativos en la madera aserrada y los productos de madera (89 por ciento) y los muebles y los accesorios (75 por ciento).

Las ganadores del NAFTA estadísticamente significativos en cuanto a exportaciones al Canadá fueron el equipo de exploración de gas y petróleo (286 por ciento), los muebles y los accesorios (75 por ciento), la maquinaria industrial incluyendo las computadoras (70 por ciento), las prendas de vestir (66 por ciento), los instrumentos y los productos relacionados (58 por ciento) y el caucho y los productos plásticos misceláneos (54 por ciento). El único descenso significativo fue en la minería de metales (88 por ciento).

La diversidad en las ganancias y las pérdidas de las exportaciones entre las industrias sugiere que los convenios comerciales afectan los sectores económicos de formas diferentes. Sin duda los aranceles más bajos fueron una ventaja para algunas industrias tejanas sobre las compañías mexicanas y canadienses. Las disminuciones de las exportaciones tal vez demuestren una incapacidad para competir, aunque tal vez simplemente reflejen las decisiones de algunas empresas de centrar su actividad económica a otros estados. Ya que Texas ha tenido más ganadores que perdedores, podemos concluir que el NAFTA en general resultó en que las industrias de Texas fueran más competitivas.

En total, el NAFTA tuvo un efecto promedio ponderado en función de las exportaciones del 28 por ciento en las exportaciones de Texas a México. Ajustado por inflación, el convenio comercial explicó aproximadamente una cuarta parte del aumento del 111 por ciento en las exportaciones de Texas a México entre 1993 y el 2000.

Durante el mismo período, las exportaciones tejanas al Canadá relacionadas al NAFTA subieron 47 por ciento, o cerca de una tercera parte de la ganancia del 131 por ciento del estado en ese mercado. Texas vende bastante más a México que a Canadá. Aunque el efecto del porcentaje es más pequeño, los aumentos en las exportaciones a México causados por el NAFTA son mayores en términos del dólar.

Los resultados indican que el NAFTA estimuló las exportaciones tejanas. Estos hallazgos son similares a los de un estudio de St. Louis Fed.[4] Usando una base de datos diferente a nivel de estado abarcando los años de 1988 a 1997, ellos calcularon que el NAFTA aumentó las exportaciones de Texas a México por un 14 por ciento y al Canadá por un 28 por ciento.

Ganancias globales
¿Las ganancias en los mercados mexicanos y canadienses fueron a expensas de las exportaciones al resto del mundo?

La respuesta es no. Además de fomentar las ventas norteamericanas, el NAFTA también contribuyó a ganancias moderadas en las exportaciones de Texas a otras partes del mundo. El convenio comercial ayudó a estimular ventas por un 17 por ciento en América Latina, sin incluir a México; un 15 por ciento en Europa; y un 13 por ciento en Asia.

El NAFTA no abrió mercados que no fueran norteamericanos, ¿entonces por que ayudaría las exportaciones de Texas al resto del mundo? La respuesta probablemente se encuentra en la reorganización de la producción que acompaña la exposición al mercado global. Al caer las barreras comerciales de América del Norte, los exportadores de Texas tenían nuevos incentivos para ponerse más competitivos, tal vez reducir los costos para coincidir con los precios de sus rivales o incorporar insumos de México de precio más bajo. Puede haber otros factores en esto también. La pericia que las empresas han obtenido en el comercio internacional al vender a México quizá les haya ayudado a penetrar Europa, Asia y otros lugares. Puede que los países hayan reducido de modo informal las barreras de importación como parte de una estrategia de lograr acuerdos de libre comercio con EE.UU.

Los estimados de los impactos del NAFTA sobre las exportaciones tejanas no dan cuenta del programa sumamente exitoso de las maquiladoras de México que permite que los bienes estadounidenses entren a México libres de impuestos para procesamiento adicional y re-exportación a los Estados Unidos.

En el debate llevando a la ratificación del NAFTA, los expertos difirieron acerca de cómo el pacto comercial afectaría las maquiladoras. Algunos pensaron que las reforzaría al fomentar las inversiones en las plantas. Otros razonaban que haría perder la ventaja de las maquilas al reducir los aranceles de casi todas las importaciones a México.

Gráfica 6: Las exportaciones de Texas a México y el empleo en las maquiladoras: Antes y después del NAFTA

El empleo en las maquiladoras ha crecido de manera constante durante décadas, pero aceleró bajo el NAFTA (Gráfica 6). No obstante, un estudio del Dallas Fed en el 2001 concluyó que el NAFTA tuvo una influencia negativa pero estadísticamente insignificante sobre las maquiladoras.[5] Si la industria no se hubiera debilitado, los estimados de los efectos del NAFTA sobre las exportaciones de Texas hubieran sido aun mayores.

Texas ahora clasifica como el primer estado en exportación de Estados Unidos, con cerca del 14 por ciento de las ventas del país al exterior. Al menos algunas de las ganancias se pueden atribuir al NAFTA, que fomentó las exportaciones del 2000 en un 23 por ciento estimado sobre sus niveles de 1993 previos al NAFTA. Las ganancias del convenio comercial han tenido una base amplia. Las exportaciones a México aumentaron, como muchos esperaban, pero los productos de Texas también han encontrado mercados en expansión en Canadá, Europa, Asia y América Latina como resultado directo del NAFTA. Las ventas adicionales al exterior equivalen a una ganancia moderada para la economía del estado, llevando a crecimiento más rápido y trabajos nuevos.

Más exportaciones tejanas son solamente la mitad de la historia. El NAFTA también ha operado al nivel de la industria, provocando una reorganización uniforme con la teoría de la ventaja comparativa. Al caer las barreras norteamericanas, tales industrias intensivas en conocimiento y capital como la electrónica, los productos químicos, el equipo de transporte, y la maquinaria industrial recibieron una sacudida estimulante. Las industrias intensivas en trabajo, como la madera y los muebles, no pudieron mantener sus exportaciones.

Los datos no permiten una evaluación del NAFTA específica por industria más allá del 2000. Sin embargo, el aumento regular en las exportaciones tejanas en años recientes al menos sugieren que el NAFTA continúa ejerciendo un efecto positivo en la economía del estado.

Creación del comercio versus desviación del comercio

Los acuerdos de comercio preferencial imponen aranceles más bajos sobre el comercio de bienes y servicios entre los países miembros. Aun con la expansión de la multinacional Organización Mundial del Comercio en años recientes, las naciones han encontrado que estos convenios regionales son cada vez más atractivos, concretando más de 180 pactos desde 1990.

Dos tipos de convenios preferenciales son comunes. Las áreas de libre comercio, como el NAFTA, reducen los aranceles sobre los bienes de los países miembros pero permiten que cada nación fije sus propios impuestos para los no miembros. Las uniones aduaneras, como la Unión Europea, están de acuerdo en imponer una barrera arancelaria común sobre las importaciones de los países que no son miembros. En términos económicos, son similares, así que la siguiente discusión se aplica a ambos.

Estos acuerdos preferenciales normalmente infringirían las reglas de las naciones más favorecidas de la OMC, que requieren que cada miembro extienda a otros miembros el arancel más bajo aplicable en todos los bienes y servicios. En otras palabras, no debería haber discriminación o preferencia en los aranceles. Para permitir la existencia de los convenios de libre comercio y las uniones aduaneras, las reglas de la OMC los exime de la regla de la nación más favorecida si ordenan la eliminación total de los aranceles entre los países miembros y si los aranceles a los no miembros no son más altos que antes.

Tanto la teoría como la experiencia sugieren que el comercio libre aumenta el bienestar económico. ¿La propuesta sirve también para los convenios preferenciales?

Jacob Viner dio la respuesta en su libro clásico de 1950, The Customs Union Issue (El asunto de las uniones aduaneras). Este introdujo dos conceptos importantes: la creación del comercio, que significa importaciones y exportaciones nuevas, y la desviación del comercio, que significa un simple desplazamiento de fuentes de un país al otro. Viner razonó que solamente los convenios de comercio que llevan a la creación del comercio neto mejorarían el bienestar económico. Si se produce la desviación del comercio neto principalmente al desplazar la producción de un país no miembro de bajo costo a un país miembro de alto costo, perjudicará el bienestar económico total.

Sobre el autor

Kumar es un economista en el Departamento de Investigación del Banco de la Reserva Federal de Dallas.

Notas

El autor agradece a Jason Saving, Mine Yücel y Steve Brown por sus comentarios perspicaces.

  1. “Distinguishing NAFTA from the Peso Crisis,”[PDF] por David M. Gould, Banco de la Reserva Federal de Dallas Southwest Economy, Número 5, septiembre/octubre de 1996.
  2. “The Effects of NAFTA on U.S.–Mexican Trade and GDP,” Oficina de Presupuesto del Congreso, mayo de 2003.
  3. No se puede continuar el análisis más allá del 2000. The World Institute of Social and Economic Research (El Instituto Mundial de Investigación Social y Económica) recopila cifras de exportación a nivel estatal, proporcionando detalles adicionales por industria. El cambio de la Clasificación Industrial Estándar (SIC, por sus siglas en inglés) al Sistema de Clasificación de Industrias de América del Norte (NAICS, por sus siglas en inglés) significa que los datos desde el 2001 no se pueden comparar con períodos anteriores.
  4. “NAFTA and the Changing Pattern of State Exports,” por Cletus C. Coughlin y Howard J. Wall, Documento de trabajo 2000-029, División de Investigación, Banco de la Reserva Federal de St. Louis, Octubre de 2000.
  5. “Was NAFTA Behind Mexico’s High Maquiladora Growth?”[PDF] por William C. Gruben, Banco de la Reserva Federal de Dallas Economic and Financial Review, Tercer trimestre 2001.

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