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El comercio y la manufactura reactivan a México en 2004
Houston Business, Marzo 2005
Federal Reserve Bank of Dallas
Sucursal Houston

Una década después de la Crisis del tequila de diciembre de 1994, la economía mexicana presenta un panorama macroeconómico que, básicamente, ha mejorado. Un banco central independiente trae nueva transparencia y responsabilidad a la conducta de la política monetaria con el objetivo establecido de controlar la inflación. El déficit fiscal se ha mantenido abajo del dos por ciento del producto interno bruto (PIB) todos los años desde la crisis de 1994-95. El tipo de cambio flota con éxito, con reservas de divisas acumuladas que llegan a casi $65 mil millones en diciembre. Los mercados de la deuda pública atraen a los inversionistas a tasas bajas y los valores públicos ahora tienen una duración de hasta 20 años.

El éxito de la política macroeconómica mexicana se puede ver en el transcurso de la historia reciente. Junto con el Tratado de libre comercio de América del Norte y la apertura de los mercados mexicanos al comercio, contribuyó a la rápida recuperación de la economía mexicana después de 1994-95. Y fue esencial para limitar la depresión económica mexicana de 2001 a una leve recesión, un acontecimiento importante en un país donde las depresiones de los 30 años anteriores se acompañaban de una crisis financiera.

La macro estabilidad también ha conseguido enfocarse en el crecimiento de la sincronización de las economías estadounidense y mexicana, principalmente el resultado de fortalecer los lazos comerciales entre los dos países. La manufactura encabezó la recesión de 2001 tanto en los Estados Unidos, como en México, y la recuperación más lenta en México se debió, en gran parte, a la mayor dependencia de México en la producción industrial.

Sin embargo, en 2004, México finalmente alcanzó a los Estados Unidos, ya que los dos países tuvieron un crecimiento del PIB a una tasa del 4.4 por ciento anual. Fue el mejor año para los dos países en este período de expansión. Este artículo analiza el comportamiento económico de México en 2004 y plantea sus perspectivas económicas y políticas.

México arranca
La actividad económica en México se intensificó en el verano de 2003. La Gráfica 1 muestra las siguientes dos medidas de todos los sectores de la economía de la actividad económica mexicana: Un indicador económico coincidente que produjo el Federal Reserve Bank of Dallas y un índice de la actividad económica global que produjo la agencia estadística principal de México. Los dos indicadores señalan un crecimiento del 5.6 y el 5.2 por ciento en 2004, respectivamente, mientras que el aumento en el PIB fue del 4.4 por ciento. [1]

Gráfica 1: Crecimiento de la economía mexicana desde el verano de 2003

Los sectores de crecimiento más fuertes el año pasado fueron la actividad industrial; el transporte, almacenamiento y comunicaciones; el comercio al por mayor y al por menor, y los servicios financieros. Dentro del sector industrial, el crecimiento fue más fuerte en la construcción, la manufactura y los servicios públicos de electricidad, gas y agua. Juntos, a estos sectores se les atribuye casi el 80 por ciento del crecimiento global de México en 2004.

Consumo e inversión
Hay muchas semejanzas entre los acontecimientos económicos recientes en los Estados Unidos y México, entre la que se incluye una depresión en la inversión interna como una característica clave de la recesión de 2001. Además, ambas economías se estabilizaron con el fuerte consumo a lo largo de la depresión económica y la recuperación.

Aunque la inversión fija bajó el 9 por ciento en 2001 (gráfica 2), la disminución fue mucho menos severa que la caída del 34 por ciento en 1995. La inversión se comenzó a recuperar nuevamente a mediados de 2003 y se intensificó en el 2004; en el tercer trimestre, alcanzó su mejor comportamiento trimestral desde el año 2000, a una tasa del 8.5 por ciento anual.

Gráfica 2: El consumo estimuló la economía

Como la crisis financiera no impulsó la recesión de 2001, la estabilidad del peso y las bajas tasas de inflación permitieron que el consumo interno apoyara la economía mexicana durante la depresión económica. En el 2004, el consumo privado tuvo un promedio de crecimiento del 8.4 por ciento anual durante los primeros tres trimestres con bienes duraderos, bienes no duraderos y servicios compartiendo todos estos incrementos. A la vez que mejora el crecimiento de trabajo en el 2005, el crecimiento de empleos e ingresos parece adecuado para mantener fuerte el consumo.

La inflación en México llegó a una baja de 30 años del 4 por ciento en el 2003, pero cambió en el 2004 al 5.2 por ciento. Las razones de los precios más altos varían desde las presiones globales sobre los precios de los productos, hasta la enfermedad de las vacas locas, hasta la debilitación del peso. Como resultado del alza de precios, el Banco de México reforzó la política monetaria nueve veces en el 2004, lo que elevó las tasas de interés a corto plazo del 6 por ciento al 9 por ciento, en un esfuerzo por mantener la inflación dentro de las tasas establecidas del 3 por ciento y el 4.5 por ciento.

Sector externo
El comercio mexicano llegó a $385.8 mil millones en el 2004, por arriba de los $335.3 mil millones del año anterior. El socio comercial No. 1 de México sigue siendo los Estados Unidos por mucho, ya que representa el 72 por ciento del comercio total. Le sigue Asia con el 13 por ciento y Europa, con el 8 por ciento. Parece que el comercio Estados Unidos-México se volvió a reactivar, al elevarse a tasas del 13.5 por ciento anual desde enero de 2004.

El comercio se ha mantenido con los aumentos continuos del tipo de cambio real, una brusca devaluación del 25 por ciento desde marzo de 2002. El peso estaba entre las pocas monedas en el mundo que se devaluó respecto al dólar en el 2004, ya que el dólar bajó un 5.4 por ciento en 2004 respecto a un amplio índice ponderado de divisas.[2]

La industria maquiladora fue la mayor generadora de divisas de México, con utilidades de $19.1 mil millones. A ésta le siguieron las remesas de los mexicanos que trabajaban en el extranjero con $16.6 mil millones, el petróleo con $15.6 mil millones y el turismo con $5 mil millones. Las utilidades de la industria maquiladora superaron al petróleo en 1998 para convertirse en la No. 1, y el 2004 marcó el primer año en que las remesas superaron al petróleo para tomar la posición No. 2.[3] Las reservas internacionales de México ocuparon un récord histórico de casi $65 mil millones a finales de 2004.

Ganancias sectoriales
Como el consumo, las inversiones y el comercio mejoraron en 2004, hicieron que mejoraran los sectores previsibles (el comercio al por menor y mayor, la construcción y, especialmente, la manufactura). El comercio al por menor aumentó en un 7 por ciento en el 2004 y el comercio al por mayor aumentó en un 5 por ciento.

Las ganancias de las ventas al por menor se generalizaron y se compartieron con las de las agencias de automóviles, las tiendas de muebles y electrodomésticos, las tiendas de ropa y zapatos y las tiendas por departamentos. En el comercio al por mayor, los sectores más fuertes fueron el petróleo y la energía, los materiales de construcción, los materiales metálicos para manufactura y los insumos generales para manufactura (gráfica 3).

Gráfica 3: El comercio al por menor y mayor mejora

El sector construcción de México aumentó el 12.5 por ciento durante el 2004 y continuó una tendencia ascendente que comenzó en julio de 2003. La construcción general de viviendas, escuelas, oficinas y hospitales constituyó un 44.4 por ciento de construcción en diciembre, los proyectos de transporte, un 21.3 por ciento y los proyectos de petróleo y químicos derivados del petróleo, un 10.5 por ciento. El 23.8 por ciento restante se dividió entre agua y alcantarillado, electricidad, telecomunicaciones y otros proyectos.

La actividad de la construcción se concentró en el Distrito Federal (22.2 por ciento), Nuevo León (9.4) y Tabasco (6.1). Los estados de Campeche, Jalisco, Veracruz, Baja California, Tamaulipas, Sonora, México y Chihuahua variaban todos entre el 3 y el 4 por ciento. Juntos, estos estados produjeron más de dos tercios de la construcción de diciembre.

Manufactura y las maquiladoras
Mucho del mérito de la aceleración de la economía mexicana se le atribuye a la reactivación de la manufactura estadounidense. Los vínculos industriales entre los dos países son fuertes y el comercio se ha convertido en el vehículo principal para transmitir los desarrollos económicos entre los países. Actualmente, el 91 por ciento de las exportaciones mexicanas van a los Estados Unidos y el 82 por ciento de las exportaciones mexicanas son productos industriales. De manera similar, el 62 por ciento de las importaciones mexicanas son de los Estados Unidos y el 91 por ciento de las importaciones de México son mercancías industriales. La maquiladora juega un gran papel en estas cifras; los Estados Unidos exporta las mercancías para ensamblar y los productos terminados ya ensamblados regresan a los Estados Unidos como importaciones nacionales.[4]

La reactivación de la manufactura estadounidense comenzó en el verano de 2003 y se le atribuye a la reanudación de la inversión estadounidense y al fuerte crecimiento de las exportaciones que acompañaron la expansión global y un dólar más débil. La manufactura mexicana reaccionó prácticamente de la misma forma (Gráfica 4).

Gráfica 4: El sector manufactura cambia

Al igual que la baja estadounidense en la manufactura, en México la recesión industrial fue prolongada y profunda. La caída comenzó a finales de 2000. Los empleos de manufactura mexicana bajaron en más de 500,000, o el 12 por ciento, en el 2001. Las pérdidas continuaron con una baja del 2.1 por ciento en 2002, antes de estabilizarse en el 2003. El cambio de posición en empleos comenzó el año pasado, al sumar de nuevo más de 60,000 trabajos en fábricas mexicanas.

Las buenas noticias de la manufactura mexicana son que, para el período 2001-04, la productividad laboral aumentó a una tasa del 4.2 por ciento anual (Gráfica 5). Los salarios reales coincidieron con una tendencia a lo largo de la década al aumentar a una tasa del 2.4 por ciento anual.

Gráfica 5: La productividad de la manufactura aumenta

La industria maquiladora es un componente vital del sector industrial de México, lo suficientemente grande para tener sus propias implicaciones en la economía mexicana. Genera la mitad de las exportaciones de México, representa $19 mil millones en divisas y proporciona el 30 por ciento de empleos de manufactura de México. Como con el resto de la manufactura mexicana, la recesión de 2001 fue difícil para las maquiladoras. Desde que la industria estuvo en su apogeo en octubre de 2000 hasta que estuvo en su nivel mínimo en julio de 2003, ésta perdió 290,000 empleos, un descenso del 21 por ciento. La investigación reciente señala al ciclo económico de los Estados Unidos como el principal culpable de esta depresión, aunque muchos trabajos con salario bajo en sectores como ropa, juguetes y cuero es poco probable que regresen.[5]

Los empleos de maquiladora que aparecen en nómina han estado aumentando desde finales del último verano y coinciden de nuevo estrechamente con las tendencias del sector industrial en los Estados Unidos. Durante el 2004, las maquiladoras agregaron nuevamente 75,000 empleos, o el 26 por ciento de aquellos que se perdieron durante la depresión. Entre los sectores que encabezaron esta tendencia ascendente están la electrónica, el transporte, los servicios, los textiles y los químicos. En la frontera Texas-México, Ciudad Juárez ha agregado 9,600 empleos; Reynosa, 9,000, y Nuevo Laredo, 3,100. Juntas, las seis ciudades fronterizas más importantes entre Texas y México agregaron más de 21,000 empleos de maquiladora y contribuyeron con el 28 por ciento de las ganancias de trabajos de maquiladora de todo el país en el 2004.[6]

Reformas y política
Aunque la imagen macroeconómica de México ha mejorado sumamente durante la última década, hay muchas posibilidades de obtener ganancias continuas a partir de la reforma. De acuerdo con la mayoría de estimados, el crecimiento del 4 por ciento actual de México está llegando al límite de su tasa de crecimiento potencial. Para crecer más rápido (mejorar la tasa de crecimiento potencial a un 6 por ciento o más), es necesario hacer cambios en la estructura institucional básica de México. Para ser más específico, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico publicó recientemente la siguiente lista de lo que considera como los desafíos principales para que México llegue a un crecimiento del 6 por ciento.
  • Seguir comprometido con la estabilidad macroeconómica.
  • Situar los ingresos y gastos públicos en una base más sólida y previsible.
  • Asegurar que los recursos para educación y capacitación se utilicen más efectivamente.
  • Aumentar y mejorar la cantidad de capital para infraestructura.
  • Buscar reformas para el mercado laboral.
  • Facilitar medidas reglamentarias y otros impedimentos que incluyan fallas del sistema judicial y los altos niveles de corrupción que se perciben.[7]

El año pasado, hubo poco o ningún progreso en el avance de una serie de reformas estructurales propuestas extensivamente para la economía mexicana. Se reconoce la necesidad de las reformas, pero hace falta voluntad política. La reforma tributaria es importante en casi todas las agendas porque el sistema tributario de México en el 2002 produjo ingresos equivalentes a sólo el 18.8 por ciento del PIB, comparado con el 26.9 por ciento en los Estados Unidos y el 34.2 por ciento en Canadá. Además, el petróleo sigue produciendo cerca de un tercio de los ingresos del sector público, una fuente incierta dada la volatilidad de los precios del petróleo. Los ingresos adicionales se deben asignar a la educación e infraestructura básica.

Se necesita hacer una reforma energética para bajar los precios altos de la electricidad e invertir el capital tan necesario en la exploración y producción de petróleo y gas natural. El mercado laboral de México se cataloga entre los más rígidos y impone altos costos laborales no salariales para los empleadores. Y México se clasifica como bajo en la mayoría de medidas de efectividad pública, calidad reguladora, estado de derecho y control de la corrupción.

Las reformas no sólo son necesarias, sino que también la programación de las mismas es crucial para el crecimiento económico futuro de México.[8] La administración de Fox no ha podido avanzar con las reformas sin una mayoría en el Congreso. La Gráfica 6 muestra la división de votos entre los tres partidos principales de México en los años recientes. El año pasado fue la última oportunidad para avanzar con las reformas antes de las siguientes elecciones presidenciales en el 2006 porque los partidos políticos ahora han cambiado su enfoque hacia el interior para elegir candidatos.

Gráfica 6: Resultados de las elecciones mexicanas, 1991-2003

Las elecciones de mediados del período 2003 pueden indicar el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de una interrupción de seis años en sus 70 años de gobierno. O el Partido Revolucionario Democrático (PRD) podría llevar la popularidad del alcalde de la ciudad de México a la Casa Blanca mexicana para convertirse en el primer partido socialista que gobierne el país. O, quizás, el Partido de Acción Nacional (PAN), que actualmente gobierna el país, puede obtener otra victoria. Dada la actual división de opinión de votos entre el público, es una batalla que promete dejar cicatrices políticas profundas.

De hecho, es cierto que México operará sin reformas fiscales, laborales o energéticas significativas durante el 2006. La oportunidad de pasar tales reformas durante la siguiente administración dependerá del resultado electoral del 2006, así como de la intensidad del conflicto político que siga a la elección en sí.

Perspectivas económicas
Actualmente, los analistas privados están pronosticando sólo un crecimiento un poco más lento del PIB mexicano en 2005 (en la escala del 3.5 al 4 por ciento). Estas perspectivas se basan, en gran parte, en las altas posibilidades de crecimiento de los Estados Unidos, en donde se espera que el PIB alcance el 4 por ciento. Al mismo tiempo, estos mismos analistas consideran el crecimiento del déficit fiscal y comercial estadounidense como un riesgo para la expansión estadounidense y, a su vez, para México. Además, la aceleración no esperada de la inflación podría poner en riesgo las economías de ambos países. El aumento de la incertidumbre política a medida que se acercan las elecciones de 2006 podría también comenzar a retrasar el crecimiento si los consumidores, las empresas o los inversionistas extranjeros se abstienen de gastar para esperar el resultado de las elecciones.

Jesus Cañas
  Roberto Coronado
  Robert W. Gilmer

Acerca de los autores

Caņas y Coronado son economistas asistentes y Gilmer es el vicepresidente del Federal Reserve Bank of Dallas.

Notas

  1. Para obtener más información sobre la metodología de los índices de los indicadores económicos coincidentes, consulte "Business Cycle Coordination Along the Texas-Mexico Border," [PDF] , por Keith R. Phillips y Jesús Caņas, documento de trabajo No. 0502 del Federal Reserve Bank of Dallas, julio 2004, que está disponible al visitar la página www.dallasfed.org.

  2. Conforme al índice del dólar ponderado según el comercio exterior del Federal Reserve Bank of Atlanta que está disponible al visitar la página www.frbatlanta.org/econ_rd/dol_index/di_index.cfm.

  3. Para obtener más información sobre las remesas, consulte “Workers’ Remittances to Mexico,” por Roberto Coronado, Federal Reserve Bank of Dallas, Business Frontier de la Sucursal El Paso, publicación 1, 2004, que está disponible al visitar la página www.dallasfed.org.

  4. “U.S.–Mexico Trade: Are We Still Connected?” por Jesús Caņas y Roberto Coronado, Federal Reserve Bank of Dallas, Business Frontier de la Sucursal El Paso, publicación 3, 2004, que está disponible al visitar la página www.dallasfed.org.
     
  5. “Maquiladora Downturn: Structural Change or Cyclical Factors?” por Jesús Caņas, Roberto Coronado y Robert W. Gilmer, Federal Reserve Bank of Dallas, Business Frontier de la Sucursal El Paso, publicación 2, 2004, que está disponible al visitar la página www.dallasfed.org.
     
  6. Las ciudades de la frontera Texas-México son Ciudad Juárez, Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Piedras Negras y Ciudad Acuņa.
     
  7. Economic Survey of Mexico, 2003, Resumen de políticas, Organization for Economic Cooperation and Development, 24 de noviembre de 2003.
     
  8. Chile y México, al igual que otros países de Latinoamérica, tuvieron crisis económicas severas a principios de los 80, pero cada una experimentó una trayectoria de recuperación diferente. En 1980, los ingresos per cápita de México fueron casi el doble que los de Chile; sin embargo, después de dos décadas, Chile ya borró este déficit y regresó a su tendencia de producción. Por otro lado, México no se ha recuperado aún y su producción continúa alrededor del 30 por ciento por debajo de su tendencia. Un estudio reciente del Federal Reserve Bank of Minneapolis y el Banco Central de Chile les atribuye tales diferencias a la privatización prematura y a las reformas de las leyes de bancos y de sociedades que ejecutó el gobierno chileno. Consulte "A Decade Lost and Found: Mexico and Chile in the 1980s," por Raphael Bergoeing, Patrick J. Kehoe, Timothy J. Kehoe y Raimundo Soto, Federal Reserve Bank of Minneapolis, Staff Report No. 292, septiembre de 2001.
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