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Los beneficios en la frontera de Texas de las ventas al por menor a ciudadanos mexicanos
Keith R. Phillips y Roberto
Coronado
Face of Texas: Jobs, People, Business, Change
Octubre 2005
Federal Reserve Bank of Dallas
Durante los últimos 10 años, el comercio entre los Estados Unidos y México ha florecido, en parte por la significativa reducción en impuestos a partir del Tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN) y el fuerte crecimiento en la industria maquiladora. Junto con el aumento en el comercio, ha habido un fuerte crecimiento de la población a lo largo de la frontera del norte de México. En general, la población en las ciudades de la frontera mexicana es significativamente más grande que la de las ciudades hermanas correspondientes en los Estados Unidos. Es más, las áreas metropolitanas de la frontera del sur de Texas quedan a corta distancia en carro de la ciudad industrial de Monterrey, que en el 2000 tenía una población de 3.8 millones. La grande y creciente población en el lado mexicano de la frontera, representa una importante base de consumidores para las tiendas que venden al por menor en los pueblos de la frontera de los Estados Unidos.
Aunque el comercio entre los Estados Unidos y México está bien documentado, se conoce menos sobre la dimensión del comercio al por menor bilateral fronterizo de la nación. Aunque pequeño en comparación con los negocios comerciales, este comercio al por menor es una parte importante de las economías de muchas de las ciudades de la frontera. Sólo en el 2003, hubo más de 38 millones de cruces no comerciales en los puentes a lo largo de la frontera Texas-México. Muchas de estas personas venían a comprar artículos para llevar de vuelta a su país de origen. Debido a las diferencias en las políticas nacionales tales como las leyes ambientales, los impuestos y las regulaciones de seguridad para el consumidor, la gente cruza a diario para comprar artículos y servicios en ambos lados de la frontera.
En vista que la mayoría del comercio al por menor que se realiza del lado de la frontera de los Estados Unidos se realiza en efectivo, es difícil documentar la porción que los ciudadanos mexicanos gastan en compras al por menor. En este artículo, utilizamos una función simple de consumo para estimar la cantidad de gasto en compras al por menor que se exporta esencialmente a México a través de los compradores que cruzan la frontera.[1] En vista que la cantidad verdadera que gastan los ciudadanos mexicanos no se conoce, es difícil estimar la exactitud de nuestras medidas. Sin embargo, la teoría nos dice que las áreas metropolitanas cuya porción más grande de sus ventas al por menor va a ciudadanos mexicanos, recibirá el mayor impacto de las grandes oscilaciones en el valor del peso. Por lo tanto, revisamos que nuestras estimaciones sean consistentes con los efectos que tienen los movimientos en la tasa de cambio real dólar/peso sobre las ventas locales al por menor.
Investigaciones previas acerca del comercio al por menor en la frontera
Tradicionalmente, la frontera ha sido una región con un crecimiento rápido en la población y trabajo, en comparación con el resto de los Estados Unidos y México. El Programa de industrialización de la frontera, decretado en 1965 por el gobierno mexicano después de que los Estados Unidos terminó el Programa Bracero, dio origen a la industria maquiladora, que a su vez intensificó el crecimiento de la región fronteriza, no sólo en México sino también en el lado de los Estados Unidos debido al incremento de los vínculos entre los países fronterizos. La industria maquiladora ha sido la principal conductora del crecimiento económico a lo largo de la frontera Texas-México.
Varios estudios han enfocado el tema del comercio al por menor de la frontera como parte de una pregunta más amplia sobre el impacto de la industria maquiladora en las economías regionales de las ciudades de la frontera de los Estados Unidos. Los primeros estudios sobre el tema datan de principios de la década de los 70s e indican que una porción significativa de los salarios de las maquilas se gastó del lado de la frontera de los Estados Unidos, principalmente en comida y vestuario. Más específicamente, un estudio estima que un aumento del 10 por ciento en el empleo de las maquilas se traduce en un aumento del 23 por ciento en las ventas al por menor en Brownsville, un aumento del 13 por ciento en Laredo, un aumento del 11 por ciento en El Paso y un aumento del 7 por ciento en McAllen.[2]
Tal vez el primer investigador en estudiar el impacto de las maquiladoras a lo largo de la frontera de Texas en una forma detallada fue J. Michael Patrick.[3] Su conclusión principal sobre la actividad comercial al por menor bilateral fronteriza, es que el crecimiento en la industria maquiladora en México estimula el crecimiento del trabajo en la frontera de los Estados Unidos, en su mayoría en los sectores de servicio y ventas al por menor, no en el sector de fabricación como generalmente se creía.
La Cámara de Comercio de San Diego en 1979 llevó a cabo uno de los primeros estudios para cuantificar el impacto de los ciudadanos mexicanos sobre el comercio al por menor del lado de la frontera de los Estados Unidos.[4] A través de encuestas, el estudio estimó que el 7.5 por ciento de las ventas al por menor de San Diego ($407 millones) podían atribuirse a ciudadanos mexicanos. En 1993, de acuerdo con un estudio del Diálogo de San Diego, aproximadamente el 42 por ciento de las personas que cruzan a San Diego son ciudadanos mexicanos con el propósito principal de comprar. A ellos se les atribuye $2.8 mil millones en ventas al por menor.[5]
Más recientemente, en el 2002, Charney y Pavlakovich-Kochi estimaron el impacto económico de los visitantes mexicanos en la economía de Arizona. Ellos determinaron que los visitantes mexicanos gastaron $962 millones, la mayor parte en tiendas de departamentos (41 por ciento) y en supermercados (25 por ciento), principalmente en condados de la frontera.[6] En forma similar, en la frontera Texas-México, el Centro de Estudios Económicos de la Frontera de la Universidad de Texas-Pan American estimó que el total de los gastos de los visitantes mexicanos en la parte baja del Valle del Río Grande alcanzó $1.4 mil millones en el 2003.[7]
Otros estudios se han enfocado en el impacto de las fluctuaciones de la tasa de cambio en las ventas al por menor en la frontera de los Estados Unidos. Por ejemplo, Diehl concluye que la crisis económica mexicana de 1982 que causó la devaluación del peso, sorprendió a los minoristas del Sur de Texas al cortar las ventas al por menor en un 80 a 90 por ciento en muchos de los negocios de la frontera.[8] En forma similar, Patrick y Renforth estiman, a través de la utilización de casi 4,000 encuestas, que la devaluación del peso en 1994 resultó en un firme descenso del 41.8 por ciento en las ventas al por menor, pero los resultados variaron según la ciudad, tipo de tienda, distancia de la frontera y el tamaño relativo del mercado doméstico.[9] Gerber documenta la relación entre las fluctuaciones del valor del peso y el total de ventas imponibles en los condados de San Diego e Imperial, donde él determina que un descenso no anticipado del 10 por ciento en el valor del peso deprecia el total de las ventas imponibles en aproximadamente un 1 por ciento en el Condado de San Diego y un 2.22 por ciento en el Condado Imperial.[10]
Sin embargo, muchos de los estudios son específicos de una región y de una época y dificulta las comparaciones entre regiones y épocas. Además, muchos de los estudios se realizaron con el uso de técnicas para llevar a cabo encuestas que consumen mucho tiempo, involucran mucho trabajo y son, por lo tanto, caras, que serían difíciles de realizar en forma consistente a lo largo del tiempo y a través de diferentes regiones. Para superar estas limitaciones, nosotros utilizamos un enfoque simple de consumo que produce una serie consistente de tiempo anual de ventas al por menor que se exportan para las cuatro áreas estadísticas metropolitanas (MSA por sus siglas en inglés) en la frontera Texas-México.
El uso de un enfoque diferente
Phillips y Manzanares proponen un modelo simple, en el cual se asume que las personas gastan una proporción fija de su ingreso en consumo, o en este caso, ventas al por menor.[11] Por ejemplo, ellos determinan que de 1986 a 1998 las ventas al por menor como una fracción del ingreso personal en Texas, alcanzaron un promedio del 46 por ciento. Para cada una de las cuatro MSA de la frontera, multiplicaron 0.46 por el total del ingreso personal para obtener un estimación de las ventas al por menor compradas por la población local y luego restaron las ventas a los locales del total de ventas para obtener las ventas netas al por menor que se exportaron. Si el valor de las ventas al por menor que se exportan es negativo, significa que más ingresos locales se gastan fuera de la economía local que los ingresos gastados por extranjeros en la comunidad local. Aunque es evidente que muchos ciudadanos mexicanos cruzan la frontera para comprar, los ciudadanos de los Estados Unidos también cruzan a México para comer en restaurantes y comprar artesanías locales, medicinas, licor, servicios dentales y otros productos y servicios. Los residentes de la frontera también toman vacaciones y compran en otros destinos de los Estados Unidos. Las remesas a familiares en México también pueden reducir la cantidad de ingreso local que se gasta en productos locales al por menor y por lo tanto, reducen las ventas netas al por menor que se exportan.
El uso de una fracción constante de ingreso personal local para estimar la cantidad que los locales gastan en ventas al por menor-y el uso de esta cantidad para estimar las ventas netas al por menor que se exportan-produce resultados razonables. Sin embargo, podemos refinar más el modelo al descomponer el ingreso personal en tres componentes, lo que permite que el coeficiente en cada componente difiera. La región de la frontera tiene un índice bajo de empleo-población debido a su fuerza laboral joven y a las altas tasas de desempleo. También tiene persistentemente un bajo ingreso personal per cápita, no obstante tiene fuertes tasas de crecimiento de empleos. Si estos factores juegan diferentes papeles en el gasto al por menor, es importante separarlos. Hemos dividido el ingreso personal (Y) como sigue:
donde POP es población y por lo tanto Y/POP es ingreso per cápita, POP/EMP es el inverso del índice empleo-población y EMP es el empleo total. Luego tratamos de estimar el impacto de los tres componentes de ingreso personal sobre las ventas al por menor a través de las 23 MSA que no están en la frontera de Texas. Utilizamos datos trimestrales de ventas al por menor a nivel metropolitano de 1978 al 2001, disponibles en la oficina del Contralor de Texas. El ingreso personal anual para las áreas metropolitanas (menos las contribuciones para seguro social) de 1978 al 2001 está disponible en la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio.
Utilizamos los resultados del modelo para estimar las ventas al por menor que se exportan para las cuatro MSA de la frontera de Texas. La Tabla 1 describe la porción promedio de ventas al por menor que se exporta de estas cuatro áreas durante nuestro período de estimación. De acuerdo con nuestros resultados, en el 2001, a los compradores mexicanos se les atribuye más de $2 mil millones en ventas al por menor, lo que representa 0.75 por ciento del total de ventas al por menor en Texas. En el 2001, McAllen fue el mayor exportador neto de ventas al por menor a mexicanos, con casi $1 mil millones en ventas, lo que representa 33 por ciento de su total de actividad comercial local al por menor. Laredo alcanzó el segundo lugar con $540 millones en ventas al por menor que se exportan o 39 por ciento del total de ventas al por menor. Brownsville registró $256 millones (16 por ciento del total de ventas al por menor), mientras que El Paso, la más grande de las cuatro ciudades en términos de población, exportó únicamente $215 millones (6 por ciento) a ciudadanos mexicanos. La cantidad de El Paso está muy por debajo de su promedio de 11.3 por ciento de ventas al por menor que se exportan y esto se debe principalmente a la actividad maquiladora contratada al sur de la frontera. Ciudad Juárez registró su peor rendimiento de maquila en el 2001 y en el 2002, con un descenso en el empleo de casi 25 por ciento.
En promedio, durante el período 1978-2001, a los ciudadanos mexicanos se les atribuye el 1.6 por ciento de las ventas al por menor de Texas o $5.1 millones diarios. La gráfica 1 muestra que con el tiempo Laredo tiene la porción más alta de ventas al por menor que se exportan en relación al total real de ventas, seguido por McAllen, Brownsville y El Paso.
Sensibilidad a las oscilaciones en las tasas de cambio
Aunque no hay una forma directa para determinar la exactitud de nuestros resultados, las ventas al por menor de los ciudadanos mexicanos deberían de ser sensitivas a las oscilaciones del valor del peso. Estas oscilaciones representan impactos en el precio para los ciudadanos mexicanos que compran del lado de los Estados Unidos y los minoristas de la frontera saben que las bajas pronunciadas en el valor del peso resultan en un agudo descenso de compradores mexicanos. Bajo nuestro modelo, las ventas al por menor que se exportan parecen responder a cambios en la tasa de cambio (consulte el Gráfica 1).

Si las ventas al por menor que se exportan representan una porción significativa del total de ventas al por menor, los cambios en el valor del peso deberían tener impactos de importancia estadística sobre el total de ventas al por menor. Para evaluar esto, realizamos algunas pruebas estadísticas sobre la sensibilidad de las ventas al por menor en general con relación a cambios en el valor del peso. Los resultados muestran que, en todas las MSA excepto en El Paso, los cambios en la tasa de cambio real tienen impactos de importancia estadística sobre el total de ventas locales al por menor. La magnitud del impacto fue mayor en Laredo. En vista que nuestros resultados muestran que la parte más pequeña de las ventas al por menor de El Paso fue a ciudadanos mexicanos y la más grande fue para Laredo, estos resultados son consistentes con nuestros hallazgos anteriores. (Gráfica 2).

Perspectiva
A mediados de 2005 el valor real del peso estuvo arriba de su promedio de 20 años y la industria maquiladora continuaba su repunte a partir de su caída en el 2001-03. Ambos factores deberían de seguir estimulando el crecimiento a lo largo del lado de Texas en la frontera. Con vistas al 2006, México espera tener su segunda elección presidencial consecutiva sin una devaluación del peso. La comunidad de la frontera de Texas espera lo mismo, ya que su economía crece y decrece con los movimientos en el valor del peso y en las acompañantes olas de compradores mexicanos.
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Acerca de los autores
Phillips es economista principal y asesor de políticas de la sucursal de San Antonio y Coronado es un economista asistente en la Sucursal del Federal Reserve Bank of Dallas en El Paso.
Notas
- Para obtener una versión más detallada de este artículo, por favor consulte "Exported Retail Sales along the Texas-Mexico Border", por Keith R. Phillips y Roberto Coronado, documento de trabajo del Federal Reserve Bank of Dallas (próximamente).
- Consulte "Maquiladoras along the Texas-Mexico Border: An Econometric Evaluation of Employment and Retail Sales Effect on Four Texas Border SMSAs", por Richard J. Holden, Departamento de Asuntos de la Comunidad de Texas, División de Desarrollo Económico Regional, Febrero de 1984.
- Consulte "The Economic Impact of Maquiladoras on Border Development: A Rio Grande Valley Case Study-Some Preliminary Findings" por J. Michael Patrick y Roland S. Arriola, documento presentado en la reunión de la Asociación de Ciencia Social Occidental, El Paso, Texas, 1987; "The Employment Impact of Maquiladoras along the U.S. Border", por J. Michael Patrick en The Maquiladora Industry: Economic Solution or Problem?, ed. Khosrow Faterni, Nueva York: Praeger Publishers, 1990, pp. 31-35; y "The Impact of NAFTA on Border Maquiladora and Industrial Activity", por J. Michael Patrick, Informe Técnico, Centro para el Desarrollo Económico y Empresarial, Universidad de Texas-Pan American, 1991.
- "Mexican Impacts on Retail Sales", Cámara de Comercio de San Diego, San Diego Economic Bulletin, vol. 27, no. 6, 1979.
- "Who Crosses the Border: A View of the San Diego/Tijuana Metropolitan Region", Informe Técnico, Diálogo de San Diego, Universidad de California, San Diego, 1993.
- "The Economic Impacts of Mexican Visitors to Arizona: 2001", por Alberta H. Charney y Vera K. Pavlakovich-Kochi, Estudios Investigativos, Programa de Investigación Comercial y Económica, Universidad de Arizona, Julio del 2002.
- "The Economic Impact of Mexican Visitors to the Lower Rio Grande Valley 2003", por Suad Ghaddar, Chad Richardson y Cynthia J. Brown, Informe Técnico, Centro de Estudios Económicos de la Frontera, Universidad de Texas-Pan American, 2004.
- "The Effect of the Peso Devaluation on Texas Border Cities", por Philip N. Dile, Texas Business Review, vol. 57, Mayo/Junio 1983, pp. 120-25.
- "The Effects of the Peso Devaluation on Cross-Border Retailing", por J. Michael Patrick y William Renforth, Journal of Borderlands Studies, vol. 11, Primavera de 1996, pp. 25-41.
- "The Effects of a Depreciation of the Peso on Cross Border Retail Sales in San Diego and Imperial Counties", por James Gerber, documento de trabajo, Universidad del Estado en San Diego, Junio de 1999.
- "Transportation Infrastructure and the Border Economy," por Keith R. Phillips y Carlos Manzanares, The Border Economy, Federal Reserve Bank of Dallas, Junio del 2001.
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