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Version para imprimirArtículos de investigación

¿México está listo para rugir?
Southwest Economy
Septiembre/Octubre 2002

México se ha convertido en una economía mucho más abierta en el transcurso de los últimos veinte años. Y desde la crisis financiera de 1994, las autoridades mexicanas han demostrado un compromiso con la disciplina macroeconómica.

Dado este progreso, muchos observadores están entusiasmados con las perspectivas del país. De hecho, algunos se preguntan si México estará a punto de despegar para convertirse en el próximo tigre económico del mundo. La evidencia sugiere, sin embargo, que será necesario un gran esfuerzo antes de que México pueda alcanzar a las naciones del Primer Mundo, tal como lo hicieron Singapur y Corea del Sur en las últimas décadas.

Hasta los primeros años de los ochenta, como la mayoría de los países en vías de desarrollo, México restringió fuertemente la inversión y el comercio extranjeros con la esperanza de expandir su capacidad de producción interna. Pero una severa crisis financiera en 1982 desencadenó un cambio de tácticas. Las restricciones a la inversión extranjera para algunos sectores fueron levantadas en 1983. En 1985, México anunció que adheriría al Acuerdo General de Tarifas y Comercio y así lo hizo al año siguiente. Entre 1985 y 1990, la tarifa máxima del país bajó del 100 al 20 por ciento. La mayoría de los sectores se abrieron a la inversión extranjera en 1989, pavimentando el camino para una exitosa ola de privatizaciones. Antes de 1994, el 80 por ciento de las empresas estatales habían sido privatizadas. El triunfo final se produjo a comienzos de los años noventa con la implementación del NAFTA, que aseguró el acceso de México a los mercados norteamericanos.

La Transformación de México desencadena la inversión extranjera y el comercio

Cuadro 1: La inversión extranjera en México explota Esta política abierta ha obtenido dividendos. Actualmente, entre las naciones en vías de desarrollo, solo China y Brasil reciben más inversión extranjera. En los últimos veinte años, la inversión extranjera—en su mayor parte de los Estados Unidos—ha explotado (Cuadro 1).

Actualmente, las empresas que reciben inversión extranjera directa concentran más del 20 por ciento de toda la capacidad de empleo de México. Naturalmente, no todas las regiones se han beneficiado igualmente. En estados fronterizos como Chihuahua y Baja California, esta capacidad de empleo excede el 50 por ciento. Pero los estados meridionales como Chiapas y Oaxaca han quedado fuera en su mayor parte. En términos de sectores económicos, las empresas manufactureras son líderes en inversión extranjera, seguidas por las financieras. Dentro de la industria fabril, el sector de la maquiladora acapara un tercio de toda la inversión extranjera.

Cuadro 2: Despegan las exportaciones mexicanas de productos manufacturadosLas exportaciones también han aumentado. Los índices de exportación en proporción a los índices del PBI se han triplicado desde 1980, con las exportaciones de productos manufacturados—el sector que mayor aporte de inversión extranjera recibió—concentrando la mayoría del boom (Cuadro 2). Los productos manufacturados han substituido a las materias primas como principal exportación de México.

Los Estados Unidos continúan siendo el principal receptor de las exportaciones de México y su principal fuente de inversión. Es el destinatario de casi el 90 por ciento de las exportaciones de México y la fuente de las tres cuartas partes de toda la inversión extranjera. En consecuencia, la actuación económica de México depende más que nunca de la actividad económica de Estados Unidos. Entre 1994 y 2000, la expansión de Estados Unidos permitió a México crecer más rápidamente que cualquier otra economía latinoamericana. Cuando la industria manufacturera estadounidense comenzó a decaer en el otoño de 2000, en sincronía, los seis años de expansión mexicana llegaron a su fin.

Todavía no es una historia de éxito

A pesar de la reciente retracción, México es actualmente la economía más fuerte de América Latina en términos de dólar estadounidense, lo que sugeriría que el comercio exterior y el boom inversionista se traducen en un crecimiento económico. A la luz de tantas buenas noticias, es tentador preguntarse si México está a punto de convertirse en la próxima historia exitosa del desarrollo.

Desgraciadamente, la actuación de México a partir de 1994 no puede esconder el hecho de que le resta mucho trabajo por hacer antes de alcanzar a las economías del Primer Mundo. Cuando el índice real del PBI por habitante casi se duplicó entre 1965 y 1982, el país fue descripto como un milagro económico. Pero el descenso en los precios del petróleo y una serie de crisis financieras terminaron con el período milagroso. Actualmente, el índice real del PBI por habitante es similar al de hace veinte años.

¿Por qué los dramáticos cambios de política de los últimos veinte años no le han permitido a México reanudar el proceso abandonado en 1982?

El crecimiento a largo plazo requiere una expansión de la capacidad productiva. Las naciones logran esto movilizando más recursos físicos y humanos e incrementando su productividad, por ejemplo, mediante una mejor asignación de los recursos. Varios países del Este asiático que eran muy pobres en los sesenta alcanzaron el nivel de las naciones industrializadas haciendo esto durante aproximadamente dos generaciones. Estos tigres económicos incluyen países pequeños como Singapur y países relativamente grandes como Corea del Sur.

Consideremos el caso de Corea del Sur. En 1965, su ingreso por habitante era la mitad del de México (Cuadro 3). A fines de los ochenta, sin embargo, Corea había superado a México y actualmente es aproximadamente dos veces más rico que México. Igual que otros tigres, Corea experimentó un boom de la exportación, y su proporción de exportación en relación con el PBI se ha cuadruplicado desde 1970 (Cuadro 4). Los productos manufacturados representaron el factor principal de la expansión comercial, al igual que en el caso de los otros tigres. En este sentido, al menos, México se parece a un tigre.

Cuadro 3: Corea supera a México Cuadro 4: Corea tiene un boom exportador

Pero la clave del desarrollo y el área donde México se queda corto, es encontrar la manera de expandir rápidamente la capacidad productiva. Se le adjudica al economista del MIT, Alwyn Young, el haber establecido que básicamente la evolución económica de los tigres no es ningún misterio.[1] Los tigres del Este asiático—demostró—crecieron tanto porque movilizaron recursos físicos y humanos en una proporción alucinante.

Consideremos una vez más a Corea del Sur. Su proporción de inversión respecto al PBI alcanzó en los últimos años de los ochenta casi el 40 por ciento, porcentaje muy alto para los estándares internacionales (Cuadro 5). Es interesante observar que la inversión extranjera no desempeñó un gran papel en esto. La oleada de inversión fue financiada con ahorros excepcionalmente altos del sector público y privado. En contraste, a pesar de la reciente afluencia de capitales extranjeros, el nivel de inversión en México ha orillado el 20 por ciento durante casi los últimos treinta años.

El capital humano ha sido el recurso de más rápido crecimiento utilizado por Corea del Sur. En 1960, casi la mitad de la población activa carecía de estudios primarios (Cuadro 6). Actualmente, el 70 por ciento de los trabajadores coreanos poseen al menos algún estudio secundario. En esta área, los logros de México continúan siendo muy desalentadores. Un tercio de la población activa no ha terminado la escuela primaria, y hoy el país se encuentra prácticamente donde estaba Corea hace cuarenta años.

Cuadro 5: Corea disfruta una oleada de inversión Cuadro 6: México se retrasa respecto a Corea en educación

Convirtiendo a México en un tigre

Como alguna vez el economista ganador del Premio Nobel Robert Lucas escribió “Si sabemos lo que es un milagro económico, deberíamos poder producir uno.” ¿Por qué México no puede duplicar lo que hizo Corea?

Varios factores que contribuyeron al éxito de los tigres del Este asiático pueden ser imposibles de duplicar. Por ejemplo, las tasas de ahorros que lograron pueden no ser alcanzables o incluso deseables para la mayoría de las naciones emergentes.

Sin embargo, todos los países en desarrollo pueden aprender de la experiencia del Este asiático. Los tigres suministraron varias condiciones conducentes a la acumulación de recursos físicos. En la mayoría de los casos, se comprometieron desde un principio a guardar una disciplina monetaria y fiscal y suministraron condiciones macroeconómicas predecibles para los inversores. También proporcionaron instituciones aceptablemente eficientes y estables, como por ejemplo sistemas jurídicos eficaces. En cuanto al capital humano, los tigres hicieron un importante esfuerzo para proveer educación básica y servicios de salud durante sus primeras etapas ascendentes. México tiene mucho trabajo por hacer en todas estas áreas.

Incertidumbre fiscal

Desde la crisis financiera de 1994, México ha progresado en la disciplina macroeconómica, disminuyendo la inflación al nivel más bajo de los últimos treinta años y reduciendo el déficit fiscal por debajo del 1 por ciento del PBI. Pero el Estado continúa dependiendo de ventas petroleras imprevisibles para recaudar más de un tercio de sus ingresos. El Estado ha podido reducir sus gastos últimamente, pero en el largo plazo, un compromiso creíble con la disciplina fiscal y monetaria exigirá que México reduzca su dependencia de ingresos petroleros. La cotización de los bonos cayó en picada recientemente cuando el Ministro de Hacienda Francisco Gil Díaz comparó la situación fiscal de México con la de Argentina. Desde entonces el Estado ha intentado tranquilizar a los mercados financieros, pero las palabras de Gil Díaz tocaron un punto sensible.

¿Por qué es tan difícil para México encontrar fuentes más seguras de ingresos públicos? Aunque los impuestos no son bajos de acuerdo a los estándares internacionales, muchos individuos y corporaciones evaden totalmente el impuesto sobre la renta, reduciendo la base imponible íntegra. En México, la economía informal representa un asombroso 50 por ciento del empleo. Consecuentemente, en México, la proporción del impuesto en relación al PBI está ubicada muy por debajo del de Corea y del de los Estados Unidos. De hecho, es baja incluso para los estándares latinoamericanos.

Instituciones ineficientes

Las instituciones ineficientes contribuyeron a la falta de previsión del comercio mexicano. El problema más grande es que los derechos de propiedad no se implementan eficazmente debido a un ineficiente sistema legal. Según estimaciones recientes, cobrar un cheque sin fondos lleva cinco veces más tiempo en México que en los Estados Unidos. Resolver conflictos contractuales más complicados puede llevar varios años.

Cuadro 7: El sector financiero de México es pequeñoEstas carencias legales tienen muchas consecuencias negativas. Quizás el hecho más perjudicial para el crecimiento, que es también la principal razón del estancamiento de la inversión, es el impacto en el sector financiero. Los bancos mexicanos son reacios a otorgar préstamos en un entorno donde no hay una adecuada implementación de las obligaciones contractuales. El Cuadro 7 muestra el porcentaje de préstamos al sector privado respecto al PBI en los últimos cuarenta años en México, Corea y los Estados Unidos. El sector financiero de México es muy pequeño y sigue achicándose. En una reciente encuesta del Banco Mundial, más de la mitad de las empresas mexicanas consideraron su acceso al financiamiento severamente limitado, comparado con el 15 por ciento de las empresas estadounidenses. En Singapur (Corea no fue encuestada), sólo el 10 por ciento de las empresas manifestaron afrontar la misma situación.

Para empeorar las cosas, aún si pudieran obtener financiamiento, los empresarios mexicanos deben enfrentar complicadas normas y una burocracia notoriamente ineficiente. Por ejemplo, lleva más de 65 días promedio registrar una empresa en México, comparado con cuatro días en los Estados Unidos.

Cuadro 8: México lento para promover la educación básicaEn el sector educativo, la pobre actuación de México no se debe a fondos insuficientes sino a su fracaso en priorizar la educación básica. Desde un principio, Corea se comprometió a brindar educación básica y, en 1970, dos tercios del presupuesto en educación del país fue destinado a la educación preprimaria y primaria (Cuadro 8). Hasta hace apenas diez años, solo un tercio del presupuesto educativo en México era invertido en educación preprimaria y primaria. Esta proporción ha alcanzado la mitad del presupuesto en los últimos años, pero tomará una generación para que estos esfuerzos comiencen a dar resultados.

Hacia un crecimiento a largo plazo

¿ Entonces qué le falta a México para empezar a crecer como un tigre?

Primero, el Estado debe encontrar una manera de reducir su dependencia de los ingresos petroleros, quizás incrementando el impuesto al consumo, puesto que no han logrado generar el suficiente ingreso del impuesto sobre la renta. El impuesto al consumo ya ha demostrado tener un gran potencial en México. Cuando el impuesto al valor agregado (IVA), de impacto limitado, se comenzó a aplicar en 1978, el porcentaje del impuesto al PBI aumentó 5 puntos en dos años. Los intentos del presidente Fox por ampliar la base imponible del IVA fallaron el año pasado porque no pudo calmar los temores de que la reforma no afectara a los pobres. Un incremento en el gasto del bienestar podría resultar necesario para lograr la reforma fiscal que México necesita.[2]

Segundo, México debe mejorar las instituciones del país. México puede aprender de los tigres, que aplicaron una política de contratación y promoción de funcionarios estatales basada en el mérito, y otorgaron sueldos competitivos con los del sector privado. En cuanto al poder judicial, la investigación sugiere que simplemente destinar más recursos al sector, no basta para disminuir los retrasos en los tribunales. Por otro lado, destinar una parte más grande de recursos a la reducción de los tiempos procesales puede ser muy eficaz, como Perú demostró en 1995.[3]

Tercero, México debe continuar su lucha con el déficit de capital humano apuntando a la educación básica.

Aunque suenen muy desalentadores, éstos son solamente algunos de los pasos necesarios para alcanzar un desarrollo sustentable. Como muchas otras naciones latinoamericanas, México necesita desesperadamente introducir reformas en el mercado laboral y en el sector energético. Pero aunque sigue habiendo mucho trabajo por hacer, los beneficios potenciales son enormes.

Erwan Quintin

Sobre el autor

Quintin es economista senior en la Sección de Investigación del Banco de la Reserva Federal de Dallas.

Notas

El autor agradece a Eric Millis por su ayuda en la investigación.

  1. Alwyn Young (1995), “The Tyranny of Numbers: Confronting the Statistical Realities of the East Asian Growth Experience,” Quarterly Journal of Economics (110): agosto, pp. 641–80.

  2. Erwan Quintin (2002), “Mexico’s Lawmakers Begin to Confront a Taxing Issue,” Dallas Morning News, el 22 de enero, p. 27A.

  3. Maria Dakolias (1999), “Court Performance Around the World: A Comparative Perspective,” documento técnico Nº. 430 del Banco Mundial.

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